jueves, 7 de mayo de 2009

Cómo buscarse la ruina

Un artículo de Arturo Pérez Reverte, donde nos advierte de los peligros que corremos en España, si se nos ocurre defendernos de alguna manera de un posible ladrón o ladrones que entren en nuestra casa... ¡Ojo con tocarlos o agredirles de alguna forma!... ¡Ellos tiene derechos!... ¿Y nosotros?...

 

Cómo buscarse la ruina

 

Patente de Corso. Por Arturo Pérez-Reverte - www.xlsemanal.com/perezreverte - 3 de mayo de  2009

Imaginen que me abalanzo heroico sobre el malvado, desarmándolo, y forcejeamos. Y pum. Le pego un tiro

 

Me despierta un ruido y miro el reloj de la mesilla de noche. Ha sona­do en la planta de abajo. Así que cojo la linterna y el cuchillo K-Bar de marine americano —recuerdo de Disneylandia— y bajo las escaleras intentando ir tranquilo y echar cuentas. Cuántos son, altos o bajos, nacionales o de importación, armados o no. Si estu­viera en un país normal, este agobio sería relativo. Bajaría con una escopeta de caza, y una vez abajo haría pumba, pumba, sin decir buenas noches. Albanokosovares al cielo. O lo que sean. Pero estoy en la sie­rra de Madrid, España. Tampoco me gusta la caza ni tengo escopeta. Sólo un Kalashnikov —otro recuerdo de Disneylandia— que ya no dispara, Por otra parte, una escopeta no iba a servirme de nada. Estoy en la España líder de Occidente, repito. Aquí el procedimiento varía. Mientras bajo por la escalera —de mi casa, insis­to— con el cuchillo en la mano, lo que voy es haciendo cálculos. Pensando, si se Ha la pajarraca, si no me ponen mirando a Tria-na y si tengo suerte de esparramar a algún malo, en lo que voy a contar luego a la Guardia Civil y al juez. Que tiene huevos. Lo primero, a ver cómo averiguo cuán­tos son. Porque si encuentro a un caco solo y tengo la fortuna de arrimarme y tirarle un viaje, antes debo establecer los parámetros. Imaginen que descubro a uno robándome las películas de John Wayne, le doy una mojada a oscuras, y resulta que el fulano está solo y no lleva armas, o lleva un destornillador, mientras que yo se la endino con una hoja de palmo y pico. Ruina total. La violencia debe ser propor­cionada, ojo. Y para que lo sea, antes he de asegurarme de lo que lleva el pavo. Y de sus intenciones. No es lo mismo que un bulto oscuro que se cuela en tu casa de

madrugada tenga el propósito de robar­te Río Bravo que violar a tu mujer, a tu madre, a tus niñas y a la chacha. Todo eso hay que establecerlo antes con el diálogo adecuado. ¿A qué viene usted exactamen­te, buen hombre? ¿Cuáles son sus inten­ciones? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre?... Y si el otro no domina el español, recurriendo a un medio alterna­tivo. No añadamos, por Dios, el agravante de xenofobia a la prepotencia.

Pero la cosa no acaba ahí. Incluso si establezco con luz y taquígrafos los móviles exactos y el armamento del malo, un juez —eso depende del que me toque— puede decidir que encontrárte­lo de noche en casa, incluso armado de igual a igual, no es motivo suficiente para el acto fascista de pegarle una puñalada. Además hay que demostrar que se enfrentó a ti, que ésa es otra. Y no digo ya si en vez de darle un pinchazo, en el calor de la refriega le pegas tres o cuatro. Ahí vas listo. Ensañamiento y alevosía, por lo menos. En cualquier caso, violencia innecesaria; como en el episodio recien­te de ese secuestrado con su mujer que, para librarse de sus captores, les quitó el cuchillo y le endino seis puñaladas a uno de ellos. Estaría cabreadillo, supongo, o el otro no se dejaba. Pues nada. Diez años de prisión, reducidos a cinco por el Tribunal Supremo. Lo normal. Por chulo.

Imaginemos sin embargo que, en vez de cuchillo, lo que esta noche lleva el malo es una pistola de verdad. Y que en un alarde de perspicacia y de potra increíble lo advierto en la oscuridad, me abalanzo heroico sobre el malvado, desarmándolo, '\ y forcejeamos. Y pum. Le pego un tiro.    } Ruina absoluta, oigan. Sale más barato dejar que él me lo pegue a mí, porque «hasta pueden demandarme los familiares del difunto. Otra cosa sería que el malo estuviese acompañado. En tal caso, nuestra legislación es comprensiva. Sólo tengo que abalanzarme vigorosamente sobre él, arrebatarle el fusco, calcular con astuta visión de conjunto cuántos malos hay en la casa, qué armamento llevan y cuáles son las intenciones de cada uno, y dispararle, no al que lleve barra de hierro, navaja empalmada, bate de béisbol o pis­tola simulada —ojito con esto último, hay que acercarse y comprobarlo antes—, sino a aquel que cargue de pistolón o subfusií para arriba. Todo eso, asegurándome bien, pese a la oscuridad y el previsible baru­llo, de que en ese momento el fulano no se está dando ya a la fuga; porque en tal caso la cagaste, Burlancaster. En cuanto al del bate de béisbol, el procedimiento es simple: dejo la pistola, voy en busca de otro bate, bastón o paraguas de similares dimensiones y le hago frente, mientras afeo su conducta y le pregunto si sólo pretende llevarse las joyas de la familia o si sus intenciones incluyen, además, rom­perme el ojete. Luego hago lo mismo con el de la navaja. Y así sucesivamente.

El caso es que, cuando llego al final de la escalera, comiéndome el tarro y más pendiente de las explicaciones que daré mañana, si salgo de ésta, que de lo que pueda encontrar abajo, compruebo que se ha ido dos o tres veces la luz, y que el ruido era del deuvedé y de la tele al encenderse. Y pienso que por esta vez me he salvado. De ir a la cárcel, quiero decir. Traía más cuenta dejar que me robaran. •

 

 


 

 

La España de ZP

 

 

Por su interés y actualidad, que es extensiva a muchos lugares del mundo, copio la Tercera que José María Carrascal, publicó el martes pasado...

 

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La España de ZP

 

JOSÉ MARÍA CARRASCAL - Martes, 05-05-09 - ABC.es - Opinión - La Tercera

 

Recuerdo como si fuera hoy la primera entrevista que hice a Juan Linz, pese a haber pasado treinta años, tal fue la impresión de sabiduría y mesura que me produjo. Enseñaba entonces en la Universidad de Columbia, aunque no perdía de vista lo que ocurría en España, y me contaba los resultados del que había sido uno de sus primeros trabajos sobre el terreno, única manera de que la Sociología merezca el calificativo de ciencia, todo lo demás son elucubraciones. «Cuando llegaba a un pueblo con plazas preciosas, fuentes adornadas, aceras impecables, y me ponía a indagar los medios de vida de sus vecinos -me decía-, me daba cuenta de que vivían con la soga al cuello. Mientras que en los pueblos ruidosos, sucios, con las calles y aceras destrozadas por el paso de vehículos, la gente vivía mucho mejor. Y es que en los primeros toda la inversión era de los ayuntamientos y las diputaciones, sin crearse auténtica riqueza, mientras que en los segundos los vecinos eran quienes la creaban. La conclusión era fácil: los ayuntamientos crean una riqueza tan falsa como el aspecto de sus pueblos, al dedicar sus recursos a bienes suntuarios, sin valor añadido, en vez de generar productos que a su vez generan otros, como son los que crean sus vecinos.»

Me ha venido a la memoria aquella constatación de Linz, que como profesor emérito sigue en Yale dando lecciones magistrales de sociología y de política, ante las medidas que está tomando el nuevo Gobierno español frente a la crisis, encauzadas precisamente a través de las instituciones que menos riqueza crean y más recursos despilfarran, los ayuntamientos y las autonomías, auténticas máquinas de gastar sin producir, de devorar dinero sin generar medios. Lo ve cualquiera con dos ojos en la cara. El despilfarro de nuestros ayuntamientos en fiestas, concursos, comidas, viajes y dietas sería motivo de escándalo en cualquier país con sensibilidad democrática y cualquier sociedad consciente de que el dinero público es del contribuyente que lo paga, no del Gobierno que lo gasta. Por Nueva York están pasando constantemente personajillos de este tipo, que vienen, según ellos, a «vender» su localidad, sin que nadie les haga caso, excepto los periodistas y cámaras que traen consigo, pues a quienes realmente venden su viaje es a sus vecinos, viniendo ellos a hacer turismo, acompañados de la flor y nata de su localidad y partido.

El caso se repite en las autonomías, corregido y ampliado por su extensión y obligado por el régimen que nos hemos dado, que propicia, más que la descentralización, la multiplicación del centralismo a nivel regional. Aparte del gobierno, parlamento, tribunal superior de justicia y otras instituciones que nuestro ordenamiento constitucional concede a esas comunidades, no hay comunidad autónoma que no tenga su corte de asesores gubernamentales bien pagados, su parque automovilístico digno de un emirato del Golfo Pérsico, sus televisiones propias para gloria del mandamás de turno y su enjambre de paniaguados, que han disparado sus gastos a la estratosfera. A lo que seguirán «embajadas» en las principales capitales extranjeras, como ya está haciendo Cataluña. ¡Esto sí que es disparar con pólvora del Rey! Pues en una democracia el verdadero rey es la ciudadanía, con permiso, que estoy seguro me concederá, de Don Juan Carlos.

Estos son los canales -más dinero a los ayuntamientos, nueva financiación autonómica- por los que el nuevo Gobierno Zapatero quiere vadear la crisis. Justo los menos indicados para iniciar la recuperación, los menos productivos y los más derrochadores, cuando debería mirarse que cada euro que se gasta fuese allí donde genera más riqueza, es decir hacia una economía productiva. ¿Y cuál es la economía productiva? Pues la que arranca de la iniciativa personal, del esfuerzo individual, de la formación general y de las estructuras competitivas. Algo a lo que no prestó la menor atención ni dedicó un euro el primer Gobierno Zapatero y, a tenor de las medidas que está tomando, tampoco se la presta el último, más atento a las próximas elecciones europeas que a la crisis que tenemos encima. Se ha enterado por la radio y los periódicos de que el 80 por ciento de los puestos de trabajo la pequeña empresa, a la que hasta ahora no ha prestado la menor atención. Los cursos de capacitación los ha dejado en manos de los sindicatos, que es como dejar a la cabra al cuidado del huerto, pues nuestros sindicatos son cadenas de transmisión de la «política de izquierdas», para apaciguar a los trabajadores que ya tienen empleo, a cambio de pingües beneficios para sus dirigentes. La educación puede decirse que no ha existido para este Gobierno, que más bien se ha dedicado a aligerar los planes de estudio para que los alumnos tengan más fácil obtener un título, parecido al que ahora quiere dar a las amas de casa. Así hemos logrado crear la generación peor preparada comparativamente de la reciente historia de España. Cuando la educación es tanto o más básica para el desarrollo de un país que las riquezas naturales, la productividad, las exportaciones o las inversiones, pues todo ello depende del capital humano de que se disponga. Pero el capital humano de que dispone hoy España está a la cola de los países desarrollados y de algunos subdesarrollados. ¿Sabían ustedes que los niños indios conocen la tabla de multiplicar del 0 al 20, es decir que si se les pregunta cuánto es 12 por 17 responden automáticamente? Sospecho que los niños españoles tienen problemas en decir cuánto es 2 por 7. Los que realmente valen se van fuera, ante las pocas perspectivas que encuentran dentro, y los que se quedan piensan en cosas más placenteras que en esforzarse y labrarse un porvenir. El otro día, en el informativo de Televisión Española, se entrevistaba a un chico que podía ser el reflejo de la miseria educativa y humana en que ha devenido el país bajo el presente Gobierno. Tenía 21 años y no había llegado a terminar la enseñanza obligatoria, pues prefirió irse a la construcción, como peón naturalmente, pues no tenía capacidad para otra cosa. Con el desplome del mercado inmobiliario, se encuentra en el paro, sin apenas posibilidad de encontrar trabajo en otros ramos. Pero no era eso lo que parecía preocuparle, sino el no poder seguir con el plan de vida que llevaba. «La cosa está realmente mal -decía-, sin tener para tomarte unas cervezas o salir con los amigos.» Puede que durante los próximos meses su ayuntamiento le dé trabajo para que arregle el jardincito de la plaza mayor de su pueblo y pueda seguir tomándose todas las cervezas que quiera y salir con los amigos, que tarde o temprano estarán como él. Pues la crisis de la construcción, en último término, no es más que la crisis de la educación.

Esta es la España de José Luis Rodríguez Zapatero, una España que trata de copiar el modelo de Andalucía, donde la subvención llega a todos los rincones, y los niños, cuando les preguntan en qué trabaja su padre, responden: «En el paro». ¿Por qué se creen ustedes que se ha traído a Chaves de allí, le ha dado una vicepresidencia y le ha puesto al frente de la política territorial?

Sí, ésta es la España de ZP, el hombre que iba a cambiar el país. Y a fe que lo ha cambiado. Aparte de devolvernos a los Reinos de Taifas, ha vuelto a poner de moda el «¡Que inventen ellos!»

 

 

viernes, 1 de mayo de 2009

A pesar de la opinión de algunos colombianos, movidos por quién sabe por qué oscuros intereses, al Presidente Uribe se le considra aquí como un líder, que ha sacado a Colombia del agujero en que querían meterle, o todavía elgunos, quieren meterle en el "socialismo del siglor XXI", del gorila Chavez y de los "revolucionarios" de las FARC.

Ha sido la persona a quien se le ha concedido por primera vez, el Premio de las Cortes de Cádiz, las que promulgaron la Constitución de 1812, que nosotros llamamos "La Pepa", por haber sido promulgada el día de San José de aquél año, y que es la primera constitución española verdaderamente democrática, donde se consideraba al pueblo como el dueño de la soberanía, y no al Rey como designado por Dios...

Adjunto el artículo de Hermann Tertsch publicado ayer en la sección de opinión de ABC

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LlDERAZGO Y EMOCIÓN

 Hermann Tertch - ABC – Opinión- 30 de abril de 2009

PESE al título, queridos amigos, desengáñense. No vamos a hablar de Carla Bruni. Vamos a re­flexionar un poquito sobre la responsabilidad y el liderazgo, dos cosas que a muchos de ustedes ya les parezcan remotos conceptos históricos perfectamen­te arcaicos. Hubo gente en este país, en Espa­ña, que en regímenes muy diferentes creían y sentían su vocación por servir a una serie de gentes que no tenían con ellos nada más en co­mún que la pertenencia a una patria. Hubo mucha gente, aquí en España, que luchó, ma­tó y murió creyendo firmemente que lo hacía por mejorar España. En todas las trincheras. En todos los frentes. Este país ha tenido obvia­mente una sobredosis de patria y de historia. Y una inmensa caterva de personajes del tres al cuatro que no sólo pretendieron ser líderes. Que lasti­mosamente acabaron siéndolo. Con todo el respeto para sus familiares y descendientes. A sus calles y apellidos. Como comprenderán, yo prefiero una calle de­dicada a Merry Cordón, gran e ilustre general, que a la madre de Javier Bardem.

Para valorar el liderazgo, para valorar el servicio al bien común, para valorar la vocación de servicio, hay que tener ante todo un sentido que unifique dignidad personal con proyección histórica. Esto puede parecerles muy cursi a unos. Y muy borde a otros. Pero no hay otra-forma de conseguir la fuerza que requiere el ser huma­no para acudir a un estado de emergencia co­lectivo. Los estados de emergencia privados los resolvemos por el acuerdo o la violencia, por la fuerza de la concordia o la intimidación. La profundidad en la asunción de un liderazgo tiene muy diversas formas. Los ha habido de toda suerte y calidad. Muchos de ellos con consecuen­cias muy trágicas para las naciones lideradas.

Pero lo que es evidente es que aquellos que son petimetres, por muchas elecciones que ganen, seguirán siendo petimetres. Nadie accede al liderazgo, querido presidente Sarkozy, consorte de Bruni, por muchas elecciones que gane. Muchos pueden hundir a su país en catástrofes que eran imprevisibles y evitables y en pocos años pueden hacer daños que sufran generacio­nes. La vida es muy caprichosa. Y el determinismo his­tórico de la secta inflamada es siempre falso. Aunque engañe cien veces y sirva a gente sencillamente inve­rosímil como son tantos de los que hoy vemos en car­gos públicos. El liderazgo sea bueno o malo, nada tie­ne que ver con pataterismo o zapaterismo. El presi­dente de Colombia, Alvaro Uribe, dio una lección de li­derazgo el martes en el Hotel Ritz. Por supuesto no acudió nadie del Gobierno socialista de Zapatero para ver si aprendía algo. Si no se leen siquiera los papeles que nos afectan al mal o buen vivir de los españoles es absurdo pensar que ninguno de ellos acuda a un sitio donde puede mejorar, como persona y líder. Sarkozy es un líder. Ya se verá si para bien. Uribe ha demostra­do ser un líder que ha sacado a Colombia de una sima y la ha convertido en ejemplo para Iberoamérica. Por aquí, por lo demás, poco que contar al respecto.

 

lunes, 27 de abril de 2009

Sería maravilloso, poder decir que España está en la senda del progreso y que va a salir de la crisis actual, rápidamente, pero... Infortunadamente, todos los datos que tenemos son lo contrario...

Dos artículos aparecidos ayer, sin más comentarios..

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Gracias por votar

El mal gobierno

IGNACIO CAMACHO - ABC.es - Opinión (domingo 26 de abril de 2009)

 ESTE Gobierno no sabe gobernar. Es experto en trucos de prestidigitación política, tácticas de desviación, pirotecnia ideológica, pero carece de respuestas para los problemas reales mientras se da una maña especial para crear otros ficticios. Su gestión responde con precisión a una doctrina marxista, pero de Groucho: domina el arte de buscar dificultades, encontrarlas, formular un diagnóstico falso y aplicar remedios equivocados. Es un desastre sin paliativos, un fracaso absoluto frente a la crisis social más grave de la democracia.

España está a merced de la recesión, que la golpea con una violencia salvaje en su estructura productiva y laboral sin que el Gobierno haga otra cosa que agazaparse. Frente a una tormenta económica de proporciones catastróficas, Zapatero sólo tiene un paraguas averiado: el de los subsidios, que carga al déficit con una frivolidad irresponsable. A la velocidad que está creciendo el desempleo por falta de medidas que le hagan frente, el Estado puede quedar bien pronto comprometido en su propia capacidad financiera. Pero al presidente sólo le preocupan las consecuencias políticas de la crisis, el impacto que pueda tener en su respaldo electoral, y ha descartado cualquier decisión que comprometa a corto plazo esas expectativas de poder. Considera que el problema responde a factores externos que quedan fuera de su alcance y se ha empeñado en resistir a base de asistencias paliativas, temeroso del coste político de una agenda de reformas por la que claman todos los sectores sociales. Simplemente, ha dimitido de su responsabilidad esencial, que es la de hacer frente a la destructiva espiral de empobrecimiento del país. Rechaza pactos, consejos y manos tendidas. Y su único empeño consiste en repartir dinero a los virreinatos autonómicos para asegurarse costaleros parlamentarios que le ayuden a mantener el equilibrio de una precaria mayoría.

Estamos ante una emergencia nacional. La magnitud de las cifras del paro exige una determinación política firme y clara, un liderazgo capaz de echarse el país a la espalda para encabezar el combate contra una epidemia social. La situación es de tal gravedad que ya no importan tanto los aciertos como la voluntad de sobreponerse a las adversidades. La nación está al borde del colapso y necesita una inyección de audacia. Pero el Gobierno está catatónico, bloqueado, exánime. No tiene ideas ni fuerza ni coraje. Proclama un optimismo patético en medio de la calamidad, y busca en la propaganda el modo de diluir responsabilidades. Carece de credibilidad y se halla ensimismado en una burbuja de indolencia. Paralizado, inerte, desbordado como un náufrago sacudido por el oleaje, Zapatero no tiene ya más que dos salidas: olvidar sus recelos y convocar un pacto nacional para emprender reformas de consenso o admitir su fracaso y disolver la legislatura. Solo no puede con esto, y lo que es peor, no sabe.

 

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Fin de era

JOSÉ MARÍA CARRASCAL - ABC.es - Opinión (domingo 26 de abril de 2009)

QUE los socialistas españoles tomen como eslogan para las elecciones europeas las imágenes de la victoria de Obama indica hasta qué punto se han quedado sin ideas, sin aliento y sin vergüenza. Ellos, tan progres, tan imaginativos, tan antinorteamericanos, copiando a los yanquis, esperemos que pagando derechos de autor. Estamos ante el capítulo final de una era de improvisación, frivolidad y resentimiento, con olvido de la política de Estado y de la economía real. Todo ello se ha venido abajo ante el avance de una crisis que siguen sin reconocer, a tenor del «Hay margen fiscal. No puede no haberlo», de la nueva ministra de Hacienda. Esto es, que puede seguir gastándose indefinidamente. Doña Elena Salgado hablaba no como ingeniera, esto es, ateniéndose a los hechos, sino como política, negando puerilmente la realidad, como su jefe. «Los datos manifiestan ya una clara inflexión a partir del mes de abril», añadió. Cuando los datos muestran un deterioro galopante de la economía española. Y si se refería a la inyección prevista de dinero público a través de ayuntamientos y autonomías, peor, ya que en vez de ayudar a las ramas más dinámicas de nuestra economía, ayuda a las menos productivas. Puede que ralenticen el paro un mes o dos, pero volverá enseguida la destrucción de empleo. Como las transfusiones de sangre sólo alivian la leucemia si no van apoyadas por quimioterapia y trasplantes de médula, las medidas del Ejecutivo español ignoran los orígenes de nuestra crisis -la falta de productividad, la escasa flexibilidad, la baja calidad laboral, el despilfarro a todos los niveles- para orientar unos recursos públicos cada vez más escasos hacia las instituciones más derrochadoras del Estado: los ayuntamientos y las autonomías. Algo así como querer curar la drogadicción con metadona.

Pero está visto que la principal preocupación del Gobierno no es la crisis económica. Si le preocupara, se hubiera encarado con ella desde el principio, en vez de negarla, y hubiese aplicado las medidas que le indicaban los expertos, en vez de ignorarlos. Lo que le preocupa es la crisis política, la posibilidad de perder el poder. De ahí que cuanto hace esté orientado a evitarlo, con medidas electoralistas, clientelistas, de corto alcance y poca profundidad. Más que de ministra de Hacienda, doña Elena Salgado ejerce de ministra del Reparto de Dádivas, con Chaves como mensajero. Todo el mundo va a pasar por caja y nadie va a quedar descontento. Bueno, los parados. Pero también habrá «margen fiscal» para ellos. «No puede no haberlo» es la divisa irracional del nuevo gobierno. Basta ver la cara desencajada del presidente para comprobar lo desesperados que están. No es una huida hacia delante. Es una huida hacia el vacío, en el que siempre estuvo.

 

sábado, 11 de abril de 2009

Remodelación del "Gobierno"

Nuestro ex simio presidente, ha "remodelado" su gobierno, y aunque entre la pléyade de inútiles ignorantes que suelen componerlo, había algunos que trabajaban con cierto conocimiento y buena fe, como el anterior de Cultura, que arregló la manía que tienen todos de nombrar a sus amigos para los cargos más variados, e implantó que lo directores de los museos fueran nombrados entre profesionales y por concurso, por ejemplo, al presidente le estorbaba, porque probablemente no le entendía cuando hablaba, ya que su nivel cultural es "manifiestamente mejorable", así que, como él ha oído que los cómicos que hacen cine se llaman a sí mismos: "nosotros, los de la cultura", el presidente cree que la cultura es el cine, o sea que, eso de la pintura, la literatura, etc. debe ser cosa de "fachas", así que, ha despedido al ministros y ha nombrado a una señora que hace guiones de cine, y que se llama González Sinde, aunque Alfonso Ussía, con su coña de siempre, la llama "González Cine"...

 

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González-Cine

COSAS QUE PASAN

Creo que la señora ministra se ha metido en un lío. Está comprometida con los suyos a seguirles pagando las bazofias

El alborozo que exteriorizan los progres millonarios con su nombramiento autoriza la sospecha

Alfonso USSÍA - LA RAZÓN Viernes. 10 de abril de 2009

 

 


Haber sido un aceptable ministro de Cultura es mérito al alcance de pocos. César Antonio Molina puede presumir de ello. Su gran pecado, la causa de su cese, hay que buscarla en su escasa sintonía con el mundillo de los pegatineros millonarios, los chulos del pesebre, eso que llaman el Cine español. No soy internauta. Todavía me resisto a entregar mi vida a Internet, y por ello no puedo sentirme amenazado por el nombramiento de Ángeles González-Cine como nueva minis­tra de Cultura. De sentirme amena­zado lo haría como contribuyente de más del cuarenta por ciento de mis ingresos a las arcas del Estado. En España, los impuestos desnu­dan a los que trabajan, no a los que tienen. No se busca la justicia, sino la facilidad depredadora, y como presa fácil de la Agencia Tributaria tengo sobrado derecho a exponer mis desconfianzas.

La ministra González-Cine es la presidenta de esa «academia» que reúne a mucha gente decente y trabajadora y dominan los privile­giados de las subvenciones con di­nero público. La relación de progres «Visa Oro» en su toma de posesión es indicio preocupante. En el fondo, la ministra González-Cine, que es una notable guionista, sabe que Zapate­ro le ha encomendado la cartera de Cultura para agradar a sus pancarteros favoritos. Las cifras que presenta el llamado Cine español-español lo es, pero lo de Cine entra en la duda-, son escalofriantes. Sumando todos • los ingresos voluntarios en taquilla no se alcanza, ni de lejos, la totali­dad de los millones de euros que el Gobierno ha puesto en los bolsillos agradecidos de los subvencionados. El Cine no es una industria. Es un pozo sin fondo del dinero público. Y mucho me temo que la ministra González-Cine va a aumentar los regalos pesebristas a productores, directores y actores para que persis­tan en producir, dirigir e interpretar auténticas porquerías que a nadie interesan. Almenes, el alborozo que exteriorizan los progres millonarios con su nombramiento autoriza la sospecha.

Una sociedad que camina irremi­siblemente hacia los cuatro millones de parados -con el silencio cómplice y manso de la UGT y CCOO, puede perder la paciencia cuando advierta que millones de euros que cubrirían primeras necesidades entre los des­protegidos, van a parar a los bolsillos de unos pocos elegidos que, además, hacen las cosas mal. El Cine español es malo porque se producen pelícu­las malas, los guiones son malos y deleznablemente antiguos -siguen con la Guerra Civil y los maquis-, los directores son deficientes y los actores sobreactuantes, torpes y siempre los mismos. El público ya ha demostrado su hartura con su ci­vilizada huelga de taquilla. Pero esos dispendios no molestan en épocas de bonanza. En situaciones como la que atravesamos, el dinero de las subvenciones a los del cine malo, pueden herir. Y van a herir, porque no parece que vayan a ser cancela­das o reducidas con la señora Gon­zález-Cine al frente del ministerio que no debe existir.

Creo que la señora ministra se ha metido en un lío. Está comprometi­da con los suyos a seguirles pagando las bazofias. De no hacerlo, irán a por ella. De hacerlo, será la ciudadanía la encargada de hablar.

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900 euros al mes

por: Arturo Pérez-Reverte . XL SEMANAL   5 DE ABRIL DE 2009

Esa joven cuyo futuro planean con tanto esmero la ministra de Educación, el de Economía y el resto de la peña

E1 otro día escuché a la ministra de Educación. Me parece que era ella. Y si no, da igual. Sería otra pava que hablaba como la ministra de Educación. Títulos, por cierto, el de ministra y el de Educación, que en España parecen sarcasmos. O que lo son. La oí satisfecha de esto y aquello, goteando agua de limón, encantada de que, gracias a ella y sus colegas, el nivel cultural y educativo de los españoles de España vaya a estar a la cabeza de Europa de aquí a nada, e incluso antes, merced a su buen pulso y a sus previsiones astutas, que tienen rima. Con rutas y con virutas. Después, en el mismo telediario, creo, escuché a un ministro de Economía —por llamarlo de alguna forma— que anda camuflado y con gafas de sol, pese a lo arrogante que era en otro tiempo, después de pasar una larga temporada justificando lo injustificable. Y me dije: hay que ver, Arturete, qué poco trecho va, en esta perra vida, de fulano respetable a ministro, y de ahí a marioneta o sicario. Pero lo que me tocó el trigémino fue que ambos, ministra y ministro, men­cionaran a los jóvenes y el futuro, en sus respectivos largues, sin despeinarse. Esos jóvenes llenos de futuro por los que tanto curran. Y se desvelan.

Así que voy a proporcionarles hoy, para facilitar un poquito el desvelo, el retrato robot de uno de esos jóvenes por los que cada día, en los ministerios correspondientes, se rompen abnega­damente los cuernos. Puede valer como ejemplo una de las cartas que me llega­ron esta semana: la de una chica de 28 años que trabaja en una tienda de Reus cobrando 900 euros al mes. Con novio desde hace dos años. Un chaval noblote y atento, pero con quien no puede irse a vivir, como quisiera, entre otras razones porque él lleva ya seis meses en el paro; y ella, por su parte, carga en su casa con todo el peso de la economía familiar.

Porque esa es otra. Con la chica viven su padre y su madre. Ésta, enferma de epilepsia, después de trabajar quince años sin que la dieran de alta en la Seguridad Social, no tiene trabajo, ni ayuda, ni pen­sión; y los setenta euros que se gasta cada mes en medicinas —un hachazo para la mermada economía familiar— tiene que dárselos su hija. Había en casa una cuarta persona, segunda hija, estudiante, que tra­bajaba cuando podía hasta que también se quedó sin empleo, y tuvo que irse a vivir a casa de su novio, con la familia de éste, porque en su casa una estudiante era una boca más y no había modo de mantenerla.

En cuanto al padre, nos vale también para retrato robot del español medio. Echado a la calle de la empresa donde estuvo veinticinco años trabajando, per­dió el juicio, como cada vez, o casi, que un trabajador se enfrenta en solitario a una multinacional. Después tuvo que pagar las costas procesales y la minuta del abogado, y ni siquiera pudo cobrar el finiquito. Ruina total. Tuvo que dejar el piso que ya estaba casi pagado, mal­vender el camión con el que trabajaba, liquidar letras e irse a vivir a un sitio más modesto, pagando 900 euros mensuales de hipoteca más gastos de comunidad. Al cabo de un tiempo de estar en el paro consiguió, temporalmente, un trabajo de seis días a la semana llevando un tráiler al extranjero, por 1.600 euros mensua­les que, descontados seguros, hipoteca, comida, teléfono e impuestos, no alcanzaban a pagar la luz, el agua y el gas. Pero ese dinero lo dejó de cobrar al quedarse de nuevo en paro por la crisis —ésa que no iba a existir, y que ahora sólo durará, afirman, un par de telediarios—. Y resul­ta, para resumir, que un hombre que ha trabajado toda su vida, desde los catorce años, se encuentra a los cincuenta y tres con que el mes que viene no puede pagar la hipoteca de la humilde vivienda donde se refugió tras perder el primer trabajo y la otra. Porque no tiene los cochinos 900 euros cada mes. Porque resulta que el único dinero que entra en casa, justo esa cantidad, es el que gana su hija: la joven cuyo futuro maravilloso planean con tanto esmero y eficacia la ministra de Educación, el de Economía y el resto de la peña. Y esa chica, con el sueldo mise­rable que percibe por trabajar ocho horas diarias seis días a la semana, con la casa familiar puesta a su nombre —el padre, comido de embargos, no pudo ponerla al suyo—, tiene ahora la angustia añadida de que, con los tiempos que vienen, o están aquí, en la tienda entra menos gente, y cualquier día pueden cerrarla y ponerla a ella en la calle. Y mientras, mantiene a su padre y a su madre, paga la luz, el agua, el gas y el teléfono, compra comida y lleva un año sin permitirse un libro o un revista, ni ir a un museo —los cobran— ni al cine, ni salir con su novio un sábado por la noche. Porque no puede. Porque no tiene con qué pagarse, a los veintiocho años y con una carrera hecha, trabajando desde hace cuatro, una puta cerveza. Así que ya ven. Barrunto que la ministra de Educación, y el de Econo­mía, y la ilustre madre que los parió, no hablan de los mismos jóvenes. Ni de la misma España. •

 

viernes, 10 de abril de 2009

Sin respeto

Tenía este artículo de Hermann Tertsch, guardado para mi archivo, pero ahora que lo he vuelto a leer, quiero compartirlo con vosotros.

Nuestro ex simio presidente, que Tertsch llama "el gran timonel", como se hacía llamar Mao, había nombrado un ministro de Cultura que es un hombre ordenado, que considera que la cultura significa el idioma, los museos, la proyección internacional de España, etc. y había puesto un poco de orden en un ministerio que había estado mangoneado por una sectaria, que sólo nombraba a sus amigos... Pero, lógicamente, como el presidente vió que era un hombre superior a él, lo ha destituído a los meses de haberle nombrado, y lo ha cambiado por una guionista de cine, ya que, los actorzuelos de cine, se llaman a sí mismos, "nosotros, los de la cultura", y viven alabando al presidente, para que éste a su vez, los compense con generosas subvenciones que pagamos todos los estúpidos españoles. (El año pasado, se han realizado en España, 50 películas que nunca se han estrenado).

De lo que se trata es, de que nadie brille más que el presidente, y como éste no brilla nada, hay que nombrar ministros grises, opacos, y si alguno destaca, se le despide y en paz...

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Sin respeto

HERMANN TERTSCH - Miércoles, 08-04-09 - ABC.es - Opinión - Firmas

 

«Con Pedro Solbes España ha vivido los momentos más brillantes de su economía». Con frases así quiere infundir confianza el Gran Timonel. Ésta es sólo una pequeña joya de la palabrería incontenible de nuestro presidente del Gobierno, en una especie de incontinencia verbal terrorífica y tan absolutamente fea por mentirosa que causa casi dolor físico.

No se trata ya del Gran Timonel tratando a los españoles como pequeños gilipollas cuando nos dice que él tenía marcado los tiempos de una crisis de Gobierno que le pilló literalmente en bragas al jefe. Sucede siempre que se impone la lógica de la selección negativa. Cuando un jefe se sabe un impostor mediocre y tiene que elegir gente peor en su entorno para no temer que alguien cuestione su posición y sabotee su impostura. Porque ha tenido gracia la ministra de defensa, doña Carmen, la señora de Barroso, el jefe de tantas cosas, desmintiendo al Pentágono y a la Casa Blanca, a la OTAN y a sus mandos, a todos los ministros de defensa supuestamente aliados y a los propios militares. Aquí uno aparece en el Congreso y puede contar cualquier milonga en abierta contradicción no ya con las manifestaciones de todos los demás implicados sino con la realidad flagrante y se va a casa andando, con una oficial del ejército llevándote el bolso y la gabardina. La ministra socialista, pacifista, feminista, nacionalista, catalanista y cacique, de las nuevas ricas que maltrata al servicio que no paga ella. Como decía su amigo Rubianes, con quien tanto se solidarizó, «que se metan su España por el culo». Cuando falta el respeto, todo es posible. Nos pueden contar cualquier cosa, cualquiera de ellos, sin rubor, mentiras grotescas, porque no hay respeto ninguno.

 

 

miércoles, 1 de abril de 2009

El mundo está loco, loco, loco.

Tres artículos de ABC de ayer, que son como para echarse a llorar... Parece que al ídolo todopoderoso, emperador del mundo, en quien se tenían todas las esperanzas de salvación de la humanidad, económica y espiritualmente, el esperado Obama, ya empieza a mostrar sus pies de barro... Parece que lee muy bien, pero no sabe hablar, ni comprende lo que lee...

En cuanto al gobierno de España, nada nuevo bajo el sol, seguimos gogernados por inútiles ilusos, pero al menos, eso no es nuevo...

 

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Estamos condenados

CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS - ABC.es - Opinión (lunes 30 de marzo de 2009)

 

Paro, miseria, inestabilidad, violencia... Este es el futuro que nos anuncian los «populares» y que tratarán de utilizar los partidos regionales. Unos y otros han comenzado a pasar la cuenta al partido en el poder porque, aunque hayan sido traspasadas todas las competencias a las CC.AA., la responsabilidad global sigue correspondiéndole al titular del Gobierno central. Así que, hoy por hoy, Zapatero sigue siendo el encargado de resolver la crisis económica «nacional».

Este es el Estado que hemos montado y que han defendido con más pasión que nadie Zapatero y su partido. Para ellos los nuevos estatutos no han venido a «romper» nada sino a convertir las comunidades en futuros estados/nación dentro de un proyecto que siempre han calificado en términos positivos como plurinacional. Más eficaz, más democrático y más respetuoso con la Historia de los diversos «pueblos» ibéricos que cualquier de los que han existido desde los Reyes Católicos a Franco a excepción de algún periodo excepcional como la Segunda República.

Gracias a Zapatero y a los socialistas hemos llegado a este Estado único en el mundo, con diecisiete parlamentos, con sus respectivos tribunales superiores de justicia, con decenas y decenas de consejeros que son realmente ministros, incluso con tantos defensores del pueblo como pueblos cabe imaginar, con sistemas fiscales tan variados como los pre-existentes en el País Vasco y en Navarra más el nuevo catalán cuya constitucionalidad está aún por ver, con una línea abierta de nuevas embajadas, con unas Fuerzas Armadas realmente virtuales... Esta construcción del Estado es tan disparatada que trasciende a la crisis económica. Zapatero deberá salir de Moncloa no ya por su incapacidad para resolver esta sino por habernos condenado a un Estado del que sólo podrá librarnos una revolución.

 

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Aló Obama

EDURNE URIARTE - ABC.es - Opinión (lunes 30 de marzo de 2009)

 

COSAS MÍAS

Una cosa es fortalecer la comunicación entre los políticos y los ciudadanos. Y otra, el espectáculo-propaganda vendido como comunicación. Como el último golpe publicitario de Obama. Sus respuestas a las preguntas de los ciudadanos por internet. Toda una bofetada a los idealistas de la democracia participativa. Varias respuestas -preparadas por asesores- a una selección -hecha por asesores- de casi 100.000 preguntas. Hagámonos una idea de la comunicación real que hay en el montaje. Menos aún que en el espectáculo-propaganda original que ha inspirado esto, el «Aló Presidente» de Hugo Chávez.

Con una diferencia a favor de Chávez: que es capaz de hablar por sí solo, sin papeles y sin teleprompter. Y es que la suprema ironía del gran comunicador y orador Obama es que Obama se siente perdido sin el teleprompter. Por lo que el aparatito comienza a ser objeto de vivo debate en Estados Unidos. Como ha escrito un bloguero americano, «el emperador es incapaz de pronunciar una palabra sin el teleprompter».

El asunto alcanzó niveles grotescos cuando, en comparecencia con el primer ministro irlandés, el día de San Patricio, el teleprompter le jugó una mala pasada y Obama leyó la parte del mandatario irlandés y agradeció al señor Obama la invitación. La Casa Blanca ha hecho desaparecer el vídeo de tan delirante espectáculo. Siempre que el teleprompter funciona, no obstante, la comunicación de Obama con los ciudadanos es perfecta. Porque lo que es leer, él lee fantásticamente bien. Incluso en español.

 

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Las Azores de Zapatero

JOSÉ MARÍA CARRASCAL . ABC.es - Opinión (lunes 30 de marzo de 2009)

 

¿A quién intentan engañar con el cuento de que «lo de Kosovo está cerrado»? ¿A los españoles? A estas alturas, los españoles ya no creemos en nada. ¿A los norteamericanos? Los norteamericanos siguen diciendo que «en Kosovo hubo desacuerdo», pero que si el Gobierno español promete, como ha prometido su presidente, «hacer todo lo que esté a su alcance para que Obama tenga éxito», pues adelante.

Para esto, recorrió Zapatero 22.000 kilómetros, sonrió como nunca y estrechó cuantas manos tenía a su alcance, hasta llegar a la del vicepresidente norteamericano. Patético. Como sus loas al presidente USA: «gran esperanza de la humanidad», «su éxito será el éxito de los grandes objetivos del mundo». A tales floripondios no llegó nunca Aznar con Bush y estoy deseando oír la reacción, si hay alguna, de nuestra progresía, siempre tan antiyanqui. Pues Viña del Mar ha venido a ser las Azores de Zapatero: su inclinación de cabeza ante el «Imperio». Sin conseguir, ni de lejos, lo que Aznar consiguió: el estatuto de aliado de primera de los norteamericanos, mientras Zapatero sigue siendo un aliado en tiempo de prueba. Por no conseguir, ni siquiera consiguió que Obama asista al próximo foro de su querida Alianza de Civilizaciones, aunque se verá con él durante la cumbre Europa-Estados Unidos en Praga. Tantos kilómetros, tantas sonrisas y tantas reverencias para esto. ¿O es que pensaba que el numerito suyo y de su ministra de Defensa en Kosovo iba a saldarse como los que escenifica en España, con un par de mentiras, para olvidarse inmediatamente? Fuera, las cosas no se olvidan más que rectificando. De Kosovo nos marcharemos «en consulta con los mandos militares de la OTAN, que serán los que decidan esa retirada», como ha puntualizado Moratinos, contradiciendo a Chacón, que ha quedado como unos zorros.

Y ya veremos cómo queda Zapatero cuando, en Praga, Obama le diga que «obras son amores», y le pida soldados para Afganistán. Bastantes más de los que él tenía previsto enviar. Soldados, además, para una guerra, no para «misiones de paz», como viene presumiendo nuestro Gobierno. No. Van a ir a combatir a Al Qaeda, como ya ha anunciado Obama, en la frontera entre Afganistán y Pakistán, que es donde se concentra el grueso de los terroristas de Bin Laden, hasta aniquilarlos. Lo que significarán bajas, puede que muchas bajas. ¿Seguirá sonriendo Zapatero de oreja a oreja cuando escuche esta petición? ¿Nos seguirá diciendo que nuestros soldados van en «misión humanitaria»? ¿O renunciará a su sueño de ser amigo de Obama y ser invitado a la Casa Blanca?

No lo sé. Sé únicamente que es una lástima que, por una razón u otra, nuestros presidentes siempre tienen que aparecer como comparsas de los mandatarios norteamericanos. Todos, incluidos los que no se levantaban al paso de su bandera.