lunes, 3 de enero de 2011

Todos, excepto el ex simio presidente del gobierno de España, sabemos que el gorila venezolano está acabando a conciencia con ese país antes próspero, con esa frase de reyezuelo de opereta de “exprópiese”, sin beneficio para nadie y destruyendo propiedades privadas en perjuicio de su propio pueblo. Al menos los piratas roban para su propio beneficio, pero destruir por destruir…

 

Carlos Herrera nos pinta uno de los casos, entre otros muchos de los desaguisados que se cometen allí.

 

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El asombroso caso de Serafín García

 

Arenas Movedizas, por Carlos Herrera – 2 enero 2011

Serafín García, a sus espléndidos setenta años, sabe silbar con todos los dedos. Y hablar con todos ellos. Es de La Gomera, claro. Cuidando las ovejas y las cabras de la familia aprendió a comunicarse a grandes distancias mediante el silbo gomero, lenguaje silbado que permite mantener una conversación de caserío en caserío y de una montaña a otra, incluso a algunos kilómetros de distancia. Sólo son variaciones de frecuencia de un mismo tono, pero bastan -si las manos son habilidosas- para reproducir mensajes y frases. La suya fue una infancia descalza, en la que las sandalias se utilizaban exclusivamente para ir a la escuela, y todo lo solitaria que supone pastorear bestias. Hasta que un día su padre emigró primero a Cuba y después, como tantos canarios, a Venezuela. No se lo pensó dos veces y junto con sus hermanos surcó el mar hacia la tierra de promisión, en la que empezó a ganar el equivalente a unos dólares sirviendo gasolina en un surtidor del que prácticamente no salía en las veinticuatro horas de un día. Hasta que un tipo le propuso ganar trescientos y trabajar para él en el negocio de la fruta. Allí mismo dejó la manguera con la que estaba sirviendo y entró en un universo en el que ha acabado siendo el rey de la alimentación venezolana, controlando prácticamente el setenta por ciento de la importación de peras, manzanas y uvas. Invirtió y diversificó hasta crear una red, con los años, de negocios florecientes en la banca, en la venta de automóviles y en el negocio frigorífico.

En la Venezuela de los sesenta era posible crecer y, no sin esfuerzo, enriquecerse. Así lo hicieron muchos españoles, singularmente canarios y gallegos, como Serafín, que se instaló en Puerto Ordaz-Ciudad Guayana, donde se unen el Caroní y el Orinoco, aguas que Uslar Pietri matrimonió como «un río de acero negro pulido». Esos empresarios desafiaron el sino al que ha estado condenada Venezuela por culpa de su dichoso petróleo, ese que ha impedido desarrollar otro músculo industrial que pusiera a salvo la economía del país de las consecuencias del alza de los precios de todo lo que debía importar precisamente como causa del alza de su propio oro negro.

A muchos de esos empresarios -que conservan a buen recaudo, como García, su nacionalidad española- son a los que el animal de Hugo Chávez y su régimen corrupto e inoperante ha expropiado -«¡Exprópiese!»- sin darles absolutamente nada a cambio. De ocho mil fincas agrarias contabilizadas en Venezuela, unas dos mil están en manos de emigrantes españoles, a varios de los cuales les han ocupado las fincas las huestes chavistas sin respaldo legal alguno y sin que la seguridad jurídica inexistente pudiera hacer nada por ellos. Ni siquiera mediar un precio por la expropiación. Ni que decir tiene que a Serafín García le tenían ganas y le levantaron su empresa importadora. Por supuesto, lo que era un floreciente negocio se convirtió en pocas semanas en un desastre organizativo que tan sólo consiguió hacer pudrirse la fruta importada y desabastecer mercados normalmente bien atendidos. Cuando el inoperante ministro Moratinos visitó Venezuela, reunió, junto con el embajador Viturro, a un buen puñado de españoles que le transmitieron su desesperación por el robo manifiesto al que estaban siendo sometidos. El gomero fue la voz cantante, pero abandonó la recepción cuando, por toda contestación, Moratinos sólo acertó a decir que «Hugo Chávez es el dirigente más votado de América».

Y allí sigue, aunque desde hace unos años se instalara en Miami con su esposa, Irene Sáez, la célebre y bellísima Miss Universo 1981 que fuera en su día alcaldesa de un municipio de Caracas y candidata a la Presidencia del país. Viaja cada semana a la peligrosísima capital venezolana y atiende algunos ámbitos de su negocio que aún no han sido intervenidos. Parece que, a la vista del desastre de los mangantes e inútiles comisarios políticos del chavismo, quieren que la empresa vuelva a manos de Serafín García y sus hermanos al fin de evitar el páramo en que se ha convertido el abastecimiento de fruta. Posiblemente así vaya a ser y, asombrosamente, se dé un caso inusitado: que socialistas y comunistas devuelvan lo robado. Lo habrá conseguido un gomero endiabladamente listo y trabajador que no hace tantos años andaba silbando por los montes de su isla.

 

Hace años desperté de la utopía de las revoluciones de todo signo y tiempo, convencido de que éstas siempre devoran a su hijos y nadie puede saber cómo acabarán, pero la historia nos dice que, siempre el más noble, el más sincero y entregado, será depurado, asesinado como Trosky, o muerto en “accidente” como el General Mola, Camilo Cienfuegos o tantos y tantos otros, y que el más “vivo”, hábil o desalmado se alzará con el poder, para desgracia de la humanidad, como Franco, Castro y una larguísima lista que confirma esta teoría. De la Revolución Francesa, mejor no hablar por vergüenza…

 

La imagen romántica del revolucionario honesto y sinceramente entregado a cambiar el mundo es preciosa, pero suele acabar mal.

 

Vengo de una familia paterna y materna de esos revolucionarios y he vivido en carne propia sus consecuencias, pero como no sé escribir, os envío el artículo de Pérez-Reverte de esta semana, que lo expresa mejor…

 

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TRES HOMBRES PELIGROSOS

Patente de Corso, por Arturo Pérez-Reverte – 2 enero 2011

Tengo en casa una foto grande, recortada de un viejo libro de fotografía cuyo título no recuerdo. También olvidé el nombre del autor, si llegué a saberlo. La imagen pertenece a una serie sobre los movimientos revolucionarios en los años 20 del siglo pasado, y en ella aparecen tres hombres relativamente jóvenes, aunque el aspecto y la época los hagan parecer mayores. Dos llevan barbas poco espesas, todos usan gafas redondas con montura de acero, y visten con modestas y raídas ropas burguesas. No sé dónde se hizo la foto, ni la nacionalidad de los tres individuos, aunque recuerdo que el texto los identificaba como socialistas, o bolcheviques. Puede tratarse de una escena tomada en el patio de una cárcel, o tal vez un recuerdo de camaradas. Hay en sus protagonistas algo clandestino. Están sentados muy juntos, fraternalmente agrupados ante la cámara del fotógrafo, que el del centro observa con una singular expresión de recelo y desafío: una mirada sombría, fanática. Es evidente que se trata de individuos convencidos de algo. Una causa común, una idea. Sin la menor duda son hombres peligrosos.

Seguramente los mataron pronto. Si algo aprendí dando tumbos por el mundo, mochila al hombro, es a identificar a los que no sobreviven, o al menos llevan en el bolsillo las papeletas de la rifa. Esos tres las llevaban todas. Es probable que a poco de hacerse, o hacerles, aquella foto, alguien les diera matarile: quienes los fotografiaron en el patio de la cárcel, si es que estaban en una, o la policía de alguno de los países de Europa Central por los que se movían secretamente entre fronteras, trenes y falsos pasaportes. Fueron liquidados, tal vez, en una pensión de mala muerte, en un sucio callejón, en una comisaría tras pasar un rato incómodo diciendo sí y no en la sala de interrogatorios. Quizá se arrojaron por una ventana, o los arrojaron. Solía ocurrir. Gaseados por Hitler, fusilados por Stalin. Puede que alguno se pegara un tiro para no caer vivo en manos de alguien, aunque también el tiro pudieron pegárselo sus propios camaradas. Porque ésa es otra. Sus caras son de manual: duros, convencidos, en la edad justa. Aventureros de la utopía. Ni muy jóvenes, ni pasados de vueltas. Aún no veo rastro de fatiga. Por ello son peligrosos, como dije antes. De los imprescindibles en vísperas de una revolución, y que luego estorban. Aquéllos que, tras hacer posible la toma del palacio de Invierno, acabaron picando piedra en Siberia, o en el sótano de la Lubianka con un tiro en la nuca. Aunque lo mismo, todo puede ser, fue uno de ellos quien despachó a los otros dos: el que antes despertó de la quimera. Tal vez se denunciaron y mataron entre sí al cabo del tiempo, cuando rozaban el poder y cuajaba el sueño. Autocrítica pública antes del paredón. Quién sabe. Son las vueltas y revueltas de su tiempo. De la vida.

Los veo mirarme con sus ojos jacobinos y miopes, encogidos uno junto a otro como si tuvieran frío, y pienso en lo que hicieron. Sobre todo, en lo que estuvieron a punto de hacer. Calculo el incendio magnífico que quisieron provocar. La hoguera terrible, necesaria y fallida con las astillas de tronos y confesonarios. Considero el sueño tenaz al que dedicaron sus vidas, el modo de perseguirlo, de inmolarse en él. Imagino la inteligencia, el coraje, el rencor, la desesperación con que esos tres hombres, y cuanto simbolizan, pusieron el viejo mundo patas arriba, abriendo las puertas a otro. Y pienso también cómo lo mejor del sueño se pudrió en contacto con la puerca condición humana, y cómo la aventura de la esperanza acabó en bufonadas grotescas, traiciones infames y estériles carnicerías sangrientas; en la mentira y el cinismo de gánsters convertidos en dictadores sin escrúpulos, en la estupidez suicida de las masas incultas, en el callejón sin salida donde los canallas oportunistas y demagogos, todavía un siglo después, en nuestras barbas, siguen destruyendo lo más noble, osado y libre que late en el ser humano.

Quizá por eso, mirar la foto me produce una extraña ternura. Al poseer una información de la que sus protagonistas carecen, yo sé cuál es su destino. Puedo leer el futuro que ya fue, pintado en esos rostros hoscos hasta la inocencia, en las miradas fanáticas y peligrosas. En esa voluntad ingenua que tanto me conmueve adivinar, y que me reconcilia con muchas cosas de las que blasfemo a diario. Objetivamente, acaben como acaben, sé que esas tres pobres vidas anónimas no valdrán para nada. Su fotografía es el documento de un fracaso: la derrota irreparable del ser humano justo, valiente y libre. Pero sé también que, sin esa foto y cuanto simboliza, la fe en lo grande y temible que encierra el corazón del hombre no existiría. Ése es mi orgullo melancólico. Nuestro consuelo.

 

 

Queridos amigos:

 

 

 

 

Un fuerte abrazo

Que paséis un buen día

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Enrique Gutiérrez y Simón

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lunes, 22 de noviembre de 2010

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Bicicleta sin cadena y sin radios

Queridos amigos:

 

No sé si funcionará o esto es lo que en España llamamos "Un invento del TBO", pero… ¿A que se ve bonita?

 

Un fuerte abrazo

Que paséis un buen día

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Enrique Gutiérrez y Simón

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 Bicicleta sin cadena y sin radios

  Los engranajes están en los discos de los pedales y en las llantas

 

 

A

 

domingo, 12 de septiembre de 2010

Obama, el tonto ilustrado

Queridos amigos:

 

A propósito del aniversario de atentado contra las Torres Gemelas, os envío unas pequeñas reflexiones de actualidad…

 

Un fuerte abrazo

Que paséis un buen día

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Enrique Gutiérrez y Simón

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Obama, el tonto ilustrado

Me opongo rotundamente a reenviar todos esos mensajes que me han llegado estos días, con profusión de fotos del atentado terrorista de las Torres Gemelas de Nueva York, porque considero que es hacerles una campaña de publicidad gratuita a esos terroristas, y que ellos celebrarán alborozados su éxito, y nuestra colaboración inconsciente.

Pero he leído una frase del Presidente Obama que, copio íntegra, para no desvirtuar una sola parte sacada de contexto: «No fue una religión la que nos atacó aquel día de septiembre. Y de la misma forma en que condenamos la intolerancia y el extremismo en el extranjero, nos mantendremos fieles a nuestras tradiciones aquí como una nación de diversidad y tolerancia»,

Pues sí señor Obama, yo comprendo que usted ha de intentar aplacar los ánimos y no encrespar a sus ciudadanos, para que cometan tropelías como la del desvirolado o “vivo publicista” que habló de quemar el Corán, pero también, por los estudios que se dice que ha tenido y por el cargo que ocupa, ha de cuidarse de decir tonterías como esa…

En mis ya lejanísimos estudios de sociología se decía que: Hay normas MORALES, como la religión o creencias políticas o de cualquier orden que, son de ámbito personal y por tanto privadas, en las que nadie ajeno deme inmiscuirse.

Hay normas SOCIALES, como la forma de vestir, de comer, de hablar, etc. en las que el entorno que nos rodea, nos condiciona y sin que sean obligatorias, nos vemos “presionados” por el “qué dirán”.

Y hay normas INSTITUCIONALES, que son de obligatorio cumplimiento y cuya infracción, tiene el castigo correspondiente, bien económico, físico o lo que ordene cada norma, en cada momento y entorno en el que rige.

El problema está, en que algunas personas, a lo largo de toda la historia y a lo ancho de todo el planeta, se han arrogado el derecho a interpretar unas y otras y las mezclan a su antojo, para su propio beneficio o el de su clan. Y esto, ocurre con la Biblia, el Corán, la Tora y todos los códigos civiles, desde el de Hammurabi hasta nuestros días, por eso se creó la hermenéutica, para que los que más saben, los interpreten y aclaren, pero como estos que “más saben”, cambian con el tiempo y el lugar en que viven, acabamos por aplicar nuestro propio sentido común, o nos quedamos en la inopia, al menos en las normas de ámbito personal, porque las institucionales, nos las hacen cumplir a la fuerza, en cada momento y ocasión.

Cuando el jefe o mandamás de una religión, adquiere poder temporal o económico, como les ocurría a los papas de la antigüedad, mezclaban a su antojo todas las normas y las hacían aplicar según su capricho, como demuestran las Cruzadas, la Inquisición, y muchos episodios como “la noche de San Bartolomé”, “en el nombre de Cristo”, que el pobre, ni tuvo arte ni parte en todo esto, ni enseñó nada que se pareciera a ese cúmulo de desaguisados…

El cristianismo ya pasó su sarampión juvenil, aunque le costara siglos el superarlo, pero el Islam, está ahora en aquella tenebrosa Edad Media cristiana, en una especie de infección puerperal, con la diferencia de que no tiene un Papa, que dirija o interprete su libro sagrado, por lo que cualquier mindundi, más o menos desquiciado se autoproclama intérprete del Corán y nos dice lo que se le ocurre: Que el Corán es un libro de Paz, que ordena eliminar físicamente a todos los infieles, o cualquier otra cosa, según el humor con que se haya levantado esa mañana.

Todos sabemos, porque además nos lo dicen todos los días, que hay países muy ricos y poderosos, gobernados por personas que mezclan todas esas normas, morales, sociales e institucionales, según su capricho y, que en esos países, “su religión”, gobierna todos los actos de sus siervos, en cada minuto del día, hagan lo que hagan. Que por esa religión se han hecho todos los atentados, que no son sólo los de las Torres Gemelas, sino los de Madrid, Londres y un largo etcétera. Luego: ¡Sí, señor Obama, fue una religión la que nos atacó a todos y nos sigue atacando y proclamando a voz en grito que, debemos ser eliminados todos! Porque esa mal llamada “religión”, se ha extendido a todos los ámbitos de la vida de millones de personas y gobierna hasta la forma de respirar.

Si la mitad del dinero que se destina a “introducir” en esos países islámicos la Coca Cola o las hamburguesas, se dedicara a educar a esas personas, en el sentido de que la religión es una cuestión personal, a la que tienen todo el derecho de practicar como les pete, pero que no puede ni debe imponerse a otros, ni tiene por qué, inmiscuirse en si una mujer se acuesta con quien quiera y por tanto hay que lapidarla, o hacerles la ablación a la fuerza o controlar con vigilantes armados, cómo se visten, cómo llevan el pelo, si se maquillan o no y si pueden salir a la calle solas, conducir automóviles, estudiar en una universidad y muchísimas más cosas que, en otros países consideramos normales. O que un hombre se quiera afeitar o tomarse un vaso de vino en público… En privado, parece que lo hacen y a veces en exceso, lo que explicaría muchas cosas…

En fin, insisto, mientras esa mal llamada religión, intervenga en la vida de todas esas personas y quiera imponérsenos al resto del mundo, es eso lo que hay que vigilar y combatir con todas nuestras fuerzas. ¡Nos va la vida en ello!

Es posible que algunos, del reducido grupo de mis amigos al que van dirigidas estas reflexiones, no esté de acuerdo con lo aquí escrito, pero he de aclarar que, yo, como ciudadano común y corriente, tengo el derecho de decir lo que me de “la real gana”. En cambio, el Sr. Obama, (a quien todos recibimos como un nuevo mesías), por el cargo que ocupa, libremente elegido por él. ¡NO!. 

 

martes, 31 de agosto de 2010

Punto de vista político

Queridos amigos:

 

Hablando de política colombiana, le escribía yo ayer a una buena amiga de Bogotá, y como veo que ahora la moda es hablar mal del Ex Presidente Uribe, me parece oportuno enviar a algunos amigos colombianos, apartes de la carta que le enviaba a ella.

 

Estas consideraciones, son absolutamente personales y discutibles, pero es mi punto de vista y no lo envío con ánimo de polémica, porque respeto absolutamente las opiniones contrarias… Simplemente es, para fijar mi posición.

 

En estos momentos, está en las noticias el hecho de que unos españoles han sido brutalmente apaleados por miembros de la policía marroquí, porque se manifestaban a favor de los derechos del pueblo saharaui, quienes tenían la ciudadanía española, hasta que Marruecos se tomó el territorio a la fuerza, hace ya años, y masacra a sus habitantes permanentemente. Pues bien, el personajillo que tenemos dirigiendo la política española, que se hace llamar ZP, inmediatamente le ha dado la razón a Marruecos y ha dejado abandonados a los españoles, a quienes, supuestamente debe defender, diciendo que sus afirmaciones no tienen credibilidad…

 

Esa es una de las razones, para que los que vivimos en España, añoremos a dirigentes de verdad, como Uribe, y por extensión a Zarcosí, Merkel y otros similares, que hacen frente a las agresiones extranjeras sin paños calientes…

 

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En cuanto a la política, me puse a buscar en Internet la palabreja "conversatorio", que me tiene con dolor de cabeza, y encontré unas peliculitas en Youtube, de un "Conversatorio" realizado con Uribe hace siete meses, que dura más de dos horas, pero me quedé pegado, porque hablan una serie de personas importantes que, desafortunadamente empiezan con la manía tan colombiana de echarse "jabón" unos a otros y a decir que van a ser breves para ahorrar tiempo, y el primero, tardó más de cinco minutos "la peliculita va midiendo el tiempo abajo", antes de empezar a decir lo que quería. Luego hablaron otras personas y especialmente dos mujeres que, como siempre fueron las más agresivas y casi violentas, contra Uribe... Él, se levanta y saluda de mano a cada uno de los que han intervenido y cuando le toca, va replicando, punto por punto, con notas que ha ido tomando en un block, con una suavidad, parsimonia pero firmeza, que me confirmó que, es sin duda el mejor presidente que yo haya conocido en Colombia y a muchos "años luz", de personajillos como Zapatero... Nada de contestar a acusaciones diciendo: "Ud. es... tal o cual, o su partido ha hecho...". No. contesta directa y claramente a cada cosa que le han dicho. Por ejemplo: Uno de los intervinientes, le acusó de que el jefe del DAS había entregado una lista de sindicalistas críticos al gobierno a esbirros para que los mataran y que Uribe, no sólo lo defendió, sino que luego le nombro cónsul en Europa... Y él, sin salirse por las ramas contestó: Primero: Ni el fiscal ni nadie, acuso a ese señor de nada, mientras era director del DAS y cuando renunció al cargo, le nombró cónsul en Europa, porque su vida corría peligro. Segundo: Meses después de dejar el cargo, empezaron a aparecer esas acusaciones, que el acusado negó siempre y dijo que parecía que había sido otro miembro del DAS...

En todo caso, en las explicaciones de Uribe, se trasluce que el famoso DAS, heredero del antiguo y siniestro SIC, se ha intentado reformar, porque parece que no es trigo limpio... Me llamó la atención que citara concretamente al ICETEX, que dice que, antes para conseguir una beca, había que tener una recomendación política, y que ahora se tramita a través de la misma universidad o por Internet...

 

O que, ya hay miles de funcionarios y maestros, nombrados por lo que él llama “meritocracia”, y no por recomendación o presiones políticas, aunque, afirma, este es un camino largo, del que todavía falta mucho por recorrer…

Hablaron, incluso con estadísticas, de que los narcos y los paramilitares están "dentro del Congreso y de la política colombiana", pero todos reconocen que no es de ahora. Lo que dicen algunos es, que ahora están más. Y parece que ya está generalmente reconocido que el "bojote" Samper, fue elegido gracias a los narcos...

Resumiendo: Quién pudiera tener un Presidente que, enfrenta un debate en forma serena y clara, sin eludir preguntas ni acusaciones y "dialogando", ese sí, de verdad, no como hace ZP, que ni siquiera sabe lo que significa la palabra... Esperemos que Santos esté a una altura, siquiera la mitad que él...

Si vas a dedicarle algún tiempo a la política, abre esas peliculitas que te menciono, donde acusan a Uribe de todo lo imaginable, pero delante de él, y con razonamientos. Incluso, le interrumpen cuando él habla, y él no se cabrea ni contesta con chorradas, como hace ZP, sino que calmadamente, les dice a los otros, que le dejen terminar, como él los dejó. Vamos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos que, todo el mundo parece encantado con Santos... ¿Te acuerdas de los primeros días de Obama?...

A mí, me parece muy bien que el presidente de un país, (el que sea), procure "regularizar" las relaciones con sus países vecinos... y con todos los demás. ¡Es su obligación!, pero si esa "regularización" significa ceder a las amenazas, chantajes y ataques a la dignidad nacional o cesiones de territorio, o entregar dinero a manos llenas, para llevarse bien... (Caso ZP, con Marruecos, Gibraltar, ETA y un largo etc.) No, no, y mil veces no. El defender los intereses de su país sin cesiones ni humillaciones.. ¡También es su obligación!... Así que: ¡Ojo con lo que hace Santos con Chávez y Correa!.

La primera traición que se hace, por parte de los periodistas analfabestias y que algunas personas bienintencionadas y descuidadas repiten sin pensar, es llamar a los terroristas, "alzados en armas"... Los verdaderos guerrilleros, como hubo en Francia durante la ocupación alemana, o en Yugoeslavia con el mariscal Tito, y en tantos otros sitios, (Creo que empezaron en España, en la guerra contra Napoleón), Son pequeños grupos armados, que combaten contra un ejército invasor, a base de sabotajes y acciones guerreras pequeñas, porque no pueden enfrentarse abiertamente a un ejército organizado y poderoso. El invadir un pueblo y destruirlo, tirar bombonas de gas explosivas "a donde caigan", asesinar civiles, poner coches bomba, sembrar el campo de minas, o ya, rizando el rizo, emplazar cañones para disparar a una plaza llega de gente normal y corriente, aunque ahí estén también políticos y militares, es TERRORISMO, y los que lo hacen no son otra cosa que terroristas, y así hay que llamarlos SIEMPRE, una y otra vez, cada vez que se les menciona. Y lo peor es, que en Colombia, con el correr de los tiempos, además de terroristas, se han vuelto narcotraficantes. Por eso USA ayuda a combatirlos y por eso Chávez y demás terroristas se cabrean tanto contra el "imperio"... Así que ahora son: Narcoterroristas y este es su nombre SIEMPRE, y cada vez que se les mencione... Sean estos de las FARC, ELN, paramilitares o miembros de una ONG, siempre que hagan lo mismo, son lo mismo. ¡Las palabras son MUY  importantes!...

 

Con esto, ocurre como con la dictaduras: Hay quienes se horrorizan hablando de Hitler, pero Stalin era “el padrecito”, o despotrican contra Franco, o Pinochet o Videla, pero a Fidel, “que no me lo toquen”… Y sobre Chávez, dicen que ganó unas elecciones “democráticamente, pero ignoran que Hitler también… Los dictadores son dictadores, sin importar la tendencia política que digan seguir ni cómo llegaron al poder. Lo que importa son los hechos: Impedir la oposición por todos los medios, suprimir libertades, de expresión de reunión de circulación y un largo etc… Y con estos hechos, todos los mencionados, son dictadores por igual, y así hay que llamarlos. SIEMPRE…

 

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Un fuerte abrazo

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Enrique Gutiérrez y Simón

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miércoles, 3 de febrero de 2010

Seis años de estupidez

Este artículo es, desgraciadamente, una descarnada radiografía de la España actual, a donde nos ha llevado el nefasto gobierno que padecemos.

 

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Seis años de estupidez

GABRIEL ALBIAC - Miércoles, 03-02-10 - ABC.es - Opinión - Firmas

 

NADIE va a devolvernos los años perdidos. Van para seis. Y esto no tiene pinta de haber más que comenzado. La estupidez, en política, es rentable. Y ni en la más disparatada de las ficciones pudo ocurrírsele a nadie que una necedad tan alta pudiera tomar el poder. Pero, una vez asentada, la estabilidad de lo necio es temible. En parte, porque consuela mucho en tiempos duros constatar que no existe un solo miembro del gobierno al cual no podamos mirar por encima del hombro. En parte, porque consuela mucho saber que ese que ejerce aquí el mando no daría para bedel en una empresa seria.

Son ya oficialmente más de cuatro millones de españoles arrojados al vertedero del paro. Y no pasa nada. Eso es lo de verdad aterrador: no pasa nada. Y eso es lo que no hay manera de explicar racionalmente: el cúmulo de disparates no deja un solo respiro; en ninguno de los espacios de intervención que definen a un Estado. Y la fiesta sigue.

Política internacional: devastada. Fue lo primero aquella huida grotesca de la fuerzas españolas, sin siquiera respetar los plazos, de la misión que cubrían en un Irak sobre el cual se jugaba el equilibrio mundial; me pregunto qué sensación pudo quedarles a los militares que pecharon con la vergüenza de aquel ridículo. Vino enseguida la humillación ante el Sultán de Marruecos, que fue, al cabo, el primer beneficiario del golpe que se llevó por delante, el 11-M de 2004, a los irreverentes gobernantes españoles que habían osado oponerse a la voluntad del heredero de Mahoma en Perejil; la pronta pleitesía de Zapatero tranquilizó al Sultán: todo volvía a donde siempre. Afganistán fue aún peor: porque enviar tropas al frente de guerra más peligroso del mundo y negarles potestad para el combate, es condenarlas a muerte; al modo exacto que proclamara el primero de los ministros zapateriles del ejército: «mejor morir que matar»; es lo que ha venido sucediendo desde entonces; es lo que sucederá; un ejército no puede negar su condición de ejército y seguir vivo; para funciones benévolas existen otras instituciones; el servicio del soldado es el de las armas; si la actual ministra -como el ministro de antes- juzga poco honorable que las armas -las adecuadas, blindados incluidos- se usen, es mejor que disuelva el ejército; que no lo envíe, en todo caso, a un lugar sobre el cual se libra hoy la guerra más despiadada.

Política nacional: suicida. Fue personalmente Zapatero quien hizo aprobar un estatuto catalán cuyo dislate tiene paralizado al Tribunal Constitucional desde hace ya cuatro años, y cuyo desenlace no puede ser otro que la independencia. Que, tal y como están las cosas, a muchos empieza a parecernos la salida menos mala. Independencia. Con todos sus costes. Y que podamos, de una maldita vez, dedicarnos todos a las cosas serias y no a chorradas. Y que quien quiera pagarse doblajes a una lengua sin mercado, que se los pague. Y que el que tenga tantas ganas de arruinarse, que se arruine. Pero que no debamos pagar su despilfarro todos.

¿Política económica? ¿Qué es eso? Ni está, ni se la espera: de Solbes a Salgado, todo es una obscena burla. Más de cuatro millones de parados. Es lo que imponen las cifras oficiales: no una crisis, un desastre. Esto era, hace seis años, un país que parecía moderno: moderno y aburrido; lo menos malo. Bastó el golpe del 11-M para salir del sueño. Manos en alto. Para que lo peor -lo peor- se plantara en el proscenio. Y la ruina se nos llevara a todos por delante. Seis años de nuestras vidas ya perdidos; nadie va a devolvérnoslos. Y la horrible sospecha de que esto va para largo. La estupidez es rentable.