miércoles, 30 de noviembre de 2011

Presidente electo, en España


“Presidente electo” en España
Algunos amigos que viven en otros países, me preguntan extrañados, por qué el “presidente electo” en España no toma posesión de su cargo y empieza a resolver los problemas acuciantes que tenemos, cuando hasta Obama se lo está pidiendo.
La realidad es que en España no tenemos ningún “presidente electo”, ya que el sistema político español no es “presidencial”, sino “parlamentario”. Esto es: En las elecciones del pasado 20 de noviembre, hemos elegido los parlamentarios que conformarán la Cámara Baja o Congreso y los senadores que conformarán la Cámara Alta o Senado.
Mariano Rajoy, es el presidente del partido que ganó las elecciones, pero nada más, aunque nada menos. Hoy en día es simplemente un Representante a la Cámara, elegido democráticamente.
En la Ley Electoral española, se establece un tiempo prudencial, para que si hay reclamaciones sobre el conteo de papeletas en alguna mesa electoral o cualquier otro incidente, se pueda resolver judicialmente. Y una vez establecidos con toda legalidad todos los electos, conformar las cámaras, para lo que se ha fijado una fecha que es el 13 de diciembre próximo. Donde se elegirán entre ellos las mesas directivas, con sus presidentes y demás componentes, las comisiones de cada rama, etc.
Después, el Rey que es en realidad el Jefe del Estado, llamará a los jefes de cada partido político representado y consultará con ellos cual creen que debe ser el Presidente del Gobierno, donde cada uno dará su opinión libremente, y luego el Rey propondrá al que le parezca más adecuado. Generalmente el presidente del partido más votado… Hay que recordar que, cuando murió Franco, el Rey nombró a Adolfo Suarez, ya que no había habido elecciones todavía, y todo el mundo estuvo de acuerdo y así se publicó, que era un “Tremendo error”… Luego los hechos demostraron que el Rey había acertado y que todos los “tertulianos” se habían equivocado…
Hacia el 20 de diciembre, se celebrará en el Congreso una “Sesión de investidura”, en que cada jefe de grupo hará un discurso proponiendo su programa y su candidato a Presidente, por lo que los impacientes que están desde hace tiempo pidiendo que Rajoy explique se programa, demuestran que no tienen ni idea de lo que dicen, (como siempre), ya que en la campaña electoral, se dicen ideas generales o líneas maestras, pero el programa detallado, no se explica hasta ese día… Aunque lo mande el superpoderoso Obama.
Una vez escuchado a todos los grupos, se procede a una votación y si alguno de los propuestos saca mayoría absoluta, es decir, en el caso de España 176 votos, queda nombrado Presidente del Gobierno, y si no, se realiza en días siguientes otra votación, donde bastará que saque mayoría simple, o sea, la mitad más uno de los votantes.
Después de ser elegido por el Congreso, esa persona será, ahora sí, Presidente Electo, por lo que aún tendrá que comparecer ante el Rey para tomar posesión de su cargo. Y una vez posesionado y no antes, (a pesar de las quinielas, dimes y diretes de cuanto papanatas existen), nombrará a los que habrán de ser ministros y demás cargos de libre designación. Es absolutamente ridículo, que los periodistas y demás tertulianos, le pidan a un señor que nombre ministros, sin ser aún presidente y por tanto, sin tener ninguna potestad, aparte de ser un representante a la Cámara…
Hacia el 23 de diciembre próximo, se espera (si no ocurre alguna catástrofe más), que se reúna el primer consejo de gobierno del nuevo presidente, con los ministros nombrados y por tanto, que empiece a rodar la nueva legislatura.
España necesita con urgencia este cambio de gobierno, y se confirma porque ayer, se publicó que al haber cambiado los gobiernos regionales en varias autonomías, ya han empezado a tener superávit en sus cuentas públicas, en sólo tres meses, lo que demuestra una vez más que la era Zapatero ha sido una verdadera catástrofe para España y que cuanto antes termine mejor nos irá a todos, pero mal haríamos si por la urgencia de empezar una nueva era, empezáramos por no cumplir las leyes establecidas y los plazos marcados por ellas… Aunque lo diga Obama o cualquier otro de los grandes jefes, de América o de cualquier otro sitio, que tienen sistemas de gobierno presidenciales completamente diferentes y que quizá no entienden, o no quieren entender el nuestro…
Se había especulado con que, en vista de la urgencia de empezar a hacer reformas: Que hubiera en estos días una especie de gobierno de concertación, con Rajoy reuniéndose con Zapatero y acordando nuevas medidas que son urgentes, que se publicarían en el Boletín Oficial del Estado con la firma de Zapatero, que sigue siendo el presidente, aunque en funciones… Esto no violaría ninguna ley, pero se necesitaría una gran dosis de patriotismo y sentido de estado por parte del papanatas que sigue anclado en la Moncloa, con toda la legalidad del mundo pero con gran perjuicio para España. Obviamente, estas condiciones no se dan, así que tendremos que seguir aguantando la crisis y sus consecuencias… mientras el cuerpo aguante.
Como un dato anecdótico pero casi trágico, ayer mismo se publicó lo que son las grandes preocupaciones de ZP en estos días: Un informe encargado por él entre unos amiguetes calificados de “expertos”, que han dictaminado, (previo pago de más de cinco millones de euros), que del Valle de los Caídos hay que sacar la tumba de Franco y convertir el lugar en una especie de parque temático, con conferencias sobre lo horrible que fue el franquismo y suprimir el aspecto religioso del lugar, (que en realidad es una basílica), para no ofender a los no católicos… Supongo que, para enmascarar la gran cruz que corona el monumento, si dejamos de lado la idea original de volarla con dinamita, propondrán ponerle una careta de Mickey Mouse... El traslado de la tumba de Franco se estima que costaría unos trece millones de euros de nada… Cifra irrelevante si tenemos en cuenta que a España le sobra el dinero, pero los cinco millones de desempleados y las miles de empresas cerradas, claman con urgencia que se haga ese traslado, porque es el primer problema que tenemos candente… Lo que demuestra una vez más, que no todos los políticos son iguales…
Recordando la Historia reciente
Hace unos años, la Comunidad de Madrid la gobernaban los socialistas, con su clásica manía de mirar al pasado y diciendo lindezas como que ya no era necesario ampliar más el Metro ni otras cosas, porque Madrid ya no iba a crecer. Lo importante era el “botellón”, la “movida” y el orgullo gay.
Tuvimos elecciones y las ganó el partido de la oposición encabezado por Esperanza Aguirre, pero no por mayoría absoluta. El partido socialista, encabezado por un tal Simancas, se puso de acuerdo con Izquierda Unida y sumando los escaños de ambos tenían justo para nombrar presidente del gobierno de Madrid a Simancas. Este hombre, ignorante y prepotente como buen socialista, empezó a vender la piel antes de cazar la presa, y aparte encargar a un exclusivo sastre una buena colección de trajes para toda ocasión y decirle que enviara la factura a la Presidencia de la Comunidad, empezó a repartir consejerías entre sus colaboradores y amigos, pero… El otro partido que debía sumar sus escaños para conseguir la presidencia, exigió la mitad de las consejerías y entre ellas la de Educación y la de Social concretamente, a lo que el presidente in péctore asintió sin problemas.
Llegada la sesión de investidura, cada uno dijo su discurso y al votar resultó que no conseguían la mayoría simple imprescindible, puesto que los escaños eran justitos los que necesitaban pero dos de los integrantes del partido socialista, a los que se les había ofrecido antes las consejerías que ahora se les ofrecieron también a IU, no asistieron al pleno. Se les llamó por cielo y tierra y se consiguió un aplazamiento de algún tiempo mientras se les buscaba por todo Madrid… pero nada.
Se realizó otra sesión para votar al día siguiente, con el mismo resultado. En esas condiciones, Esperanza Aguirre podía haberse propuesto para presidente y con su mayoría menor, podría haber sido elegida, pero dijo que no quería hacerlo así y propuso que se celebraran nuevas elecciones en unos meses.
Se realizaron nuevas elecciones, donde los que habíamos votado a Esperanza lo volvimos a hacer y muchos de los que habían votado al papanatas Simancas, viendo lo inconsistente y chisgarabís que era, votaron también a Esperanza, quien consiguió una amplia mayoría absoluta, por lo que ya no hubo ni discusión ni dudas de ninguna clase… A partir de ese día, y viendo cómo bajo el gobierno de Esperanza Aguirre, Madrid se ha convertido en el motor de España, donde reina la iniciativa, el progreso y la recta administración, con unos transportes públicos que no dejan de mejorar y crecer todos los días, construcción de hospitales nuevos y mayores cuotas de libertad, para que cada paciente pueda elegir no sólo el hospital que prefiera, sino su médico de cabecera y su enfermera preferida, los padres puedan elegir el colegio que quieren para sus hijos, buscar la excelencia en la educación, el respeto a los profesores por ley y otra serie de medidas cada vez mas “progresistas”, esas sí de verdad, no de nombre, todas las elecciones que se han hecho, han dado un triunfo a Esperanza Aguirre, con mayorías absolutas cada vez más abultadas.
Mariano Rajoy, sabe todo esto y mucho más, por su dilatada experiencia en cargos de responsabilidad desde hace muchos años. Por eso no habla, ni les dice a los ansiosos periodistas nacionales ni extranjeros cual es su programa de gobierno ni quienes serían sus ministros… Lo hará exactamente a su tiempo y en su lugar.
Y volvemos a decir: El hablar de “los políticos” es mucha gente, como se dice en Colombia… Hay políticos y políticos. No todos son iguales, ni mucho menos…
Enrique Gutiérrez y Simón
30 nov. 2011

domingo, 30 de octubre de 2011

Mingote, un dibujante para la historia


UN DIBUJANTE PARA LA HISTORIA
Nuestro ilustre colaborador el insigne dibujante y académico Antonio Mingote ha enviado al Director de ABC esta deliciosa y entrañable carta que, por su verdad, su sensibilidad, su gracia y su realidad, publicamos a continuación. Por supuesto que Antonio Mingote seguirá en esta Casa como él se encuentre más cómodo y lo desee. Noventa y dos años de vida y cincuenta y ocho en primera línea de ABC le hacen merecedor de algún pequeño descanso; aunque él seguirá como siempre; porque él es el primero que cada día está al tanto de la actualidad y el primero a quien se le enciende la llama editorial del mejor periodismo gráfico
Por: ANTONIO MINGOTE - ABC - Opinión La Tercera - 29 oct. 2011


«El pedirte que me releves del compromiso diario no significa un adiós. Recuerda que cada año he publicado en agosto los chistes recolectados a lo largo del año para luego tomarme unas aproximadas vacaciones cuando toca. Pero cuando en ese tiempo ha sucedido algo periodísticamente considerable he interrumpido la serie de los intemporales para ocuparme del asunto con el dibujo correspondiente»
MI querido amigo y director: Te diré, sin ánimo de presu­mir, que ya tengo 92 años. De ellos, cincuenta y ocho los he dedicado de manera obstinada en dibujar para ABC. No te digo cuántos dibujos he publicado en ese periódico que tan dignamente diriges, porque no tengo ni idea, pero estoy seguro de que entenderás que son muchísimos. En este tiempo he recibido abundantes satisfacciones profesionales y perso­nales y también alguna lección de humildad, como la de aquel camarero del restaurante que ce­lebraba el que hubiera empezado a publicar mis chistes en ABC, aunque no les encontraba «nin­gún aliciente». O aquel ilustre colaborador del pe­riódico que elogió mi chiste, comentando sus mu­chas excelencias y admirable oportunidad, y que efectivamente era un buen chiste que José Luis Dávila había publicado ese día, con su firma, en la «Hoja del Lunes». O aquel compañero del institu­to que ya sabía desde siempre, según me comuni­có, que yo no tenía ninguna gracia y no compren­día mi obstinación en demostrarlo publicando chistes en ABC. Poco más tarde provoqué la indig­nación de unos comerciantes muy vigilados y a menudo sancionados por la Administración en aquellos momentos. Me denunciaron por inju­rias y me sientan en el banquillo de los acusados. La acusación pide que me sean impuestos una multa de un millón de pesetas y el destierro. Ante la amenaza de la multa (el destierro no parece tan grave), una compasiva periodista asturiana. Nieves Reón, propone (un ángel la muchacha) que mis admiradores, seguramente numerosísi­mos, contribuyan con una peseta firmada (las ha­bía de papel) como ayuda para recaudar el millón (y más, probablemente). Expectante y esperanza­do, recibo un total de doce pesetas, con lo que se derrumban a un tiempo mis esperanzas de rique­za y mi optimismo respecto el ingente tropel, tan menguado, de los admiradores que habían de acu­dir a socorrerme. En el juicio, Luis Zarraluqui con­sigue mi absolución, los demandantes apelan, yo me retracto y mis antes denunciantes me regalan un jamón.
Pero en el balance final encuentro más satis­facciones que las que probablemente merezco, a no ser que la fidelidad haya de ser recompensada. Siempre he sido un dibujante de ABC, y lo seguiré siendo mientras ABC quiera (y aunque no quiera, me temo). En ABC publiqué mi primer dibujo a los trece turolenses años, como colaborador es­pontáneo del inolvidable suplemento infantil Gente Menuda, y ahí sigo, aunque no tan menuda la gente y mucho menos yo.
Soy consciente de haber sido en ABC un privile­giado desde el primer momento. Serlo junto a tan­tos ilustres eventuales con más categoría y más méritos que yo me hubiera inflado de orgullo, de no estar tan preocupado por cubrir dignamente el espacio asignado. Siempre encontré en esta Casa la amistad y el respeto de sus gentes, empe­zando por la familia Luca de Tena, desde el inolvi­dable marqués, siempre rotundo y leal, que deci­dió dar mi nombre a uno de los prestigiosos pre­mios de la Casa (cuando Juan Ignacio anunció el nuevo premio en una cena solemne, yo dudé en­tre coronarme con el laurel de una maceta próxi­ma o morirme inmediatamente, cumplida ya mi misión en la Tierra), desde el marqués, digo, has­ta sus nietas Catalina y Soledad, a las que quiero, pasando por Torcuato, mi primer director, y el gran amigo Guillermo, recientemente desapareci­do. Ahora, con el estandarte de Vocento, sigue siendo el periódico al que me encuentro familiar y profesionalmente unido.
Te cuento todo esto, querido director, para justificar de algún modo la petición que voy a ha­certe: que me releves del apremiante compromi­so de rellenar a diario esa parcela del periódico en la que aparece mi dibujo. No pretendo mi des­aparición (ya te he confesado mi propósito de permanencia), sino la liberación de este trabajo fijo a diario y a la hora justa. Cincuenta y ocho años en esta situación creo yo más que suficien­tes. Situación, por cierto, de la que estoy orgullo­so y en la que disfruté del maravilloso regalo de la libertad; nunca ninguno de tus inolvidables antecesores en la dirección me dijo lo que tenía que decir o callar.
El pedirte que me releves del compromiso dia­rio no significa un adiós. Recuerda que cada año he publicado en agosto los chistes recolectados en reserva a lo largo del año para luego tomarme unas aproximadas vacaciones cuando toca. Pero cuando en ese tiempo ha sucedido algo periodísti­camente considerable he interrumpido la serie de los intemporales para ocuparme del asunto con el dibujo correspondiente.
Hace dos veranos, repasando dibujos pu­blicados, en busca de un tema intempo­ral para agosto —prefiero dedicarme a un solo tema hasta agotarlo—, descu­brí que muchos chistes habían conservado una fresca actualidad, porque, como habrás oído de­cir incluso en latín, no hay nada nuevo bajo el sol. Decidí entonces hacer los refritos de agosto y reci­bí elogios de mis lectores (por fin he encontrado la ocasión de escribir esas hermosas palabras: mis lectores), a quienes no molestaron las repeti­ciones que recordaban y renovaron los elogios para las que habían olvidado por completo.
(Por cierto, ya Jardiel propugnaba la legitimi­dad del refrito que él cultivó con denuedo. Y yo me pregunto a veces' ¿por qué mi amigo Raphael puede cantar su «escándalo» una y otra vez, y siempre con el éxito y los aplausos consi­guientes, y yo no puedo repetir ningún dibujo por más o menos afortunado y oportuno que haya resultado?, que alguno habrá). Pero lo que me ha dado la idea de una posible nueva activi­dad no ha sido el refrito (Dios me libre de la osa­día de proponerlo) ni los comentarios sobre los chistes intemporales que recolecto a lo largo del año y me permiten unas mínimas vacaciones en agosto. Lo que me ha empujado a escribir esta carta que vengo planeando desde hace tiempo han sido las estupendas páginas del domingo pa­sado dedicadas a los falsos paradigmas; los agu­dos comentarios, las estupendas ilustraciones, unas páginas que enaltecen a un periódico y por las que te felicito. Y las que me han hecho pensar que además de los renovados chistes algo podré yo hacer en el decorado de este periódico junto a mis compañeros dibujantes durante el tiempo que me queda, que ya no será mucho, de esta pró­rroga en la que estoy jugando. En fin, querido director, a mandar.
ANTONIO MINGOTE ES MIEMBRO DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

lunes, 24 de octubre de 2011

La "Paz" de ETA


La “Paz” de ETA
Afortunadamente, tenemos todavía en España unos pocos, poquísimos políticos con sentido de Estado y que hablan alto y claro…
Mariano Rajoy, como presidente del PP y según las encuestas futuro presidente del Gobierno, tiene muy claro el inmenso problema en que han metido a España los llamados “progresistas”. (Que en lugar de hacer progresar al País, tienen su mente en la lucha de clases de Marx, de hace casi 200 años, pero sí son muy hábiles para progresar en sus respectivas fortunas personales). Y para resolver ese problema, en la frágil y balbuciente democracia española, el único camino va a ser conseguir pactos con la mayoría de los diputados, muchos de los cuales pertenecen a ese partido “progresista”. Por lo tanto, Rajoy ha de pensar muy bien lo que dice, pero no puede decir todo lo que piensa… (De ahí su muy prudente y medida declaración, después del espantajo último de ETA).
Otros políticos, del partido de Rajoy como José María Aznar, Esperanza Aguirre y muy especialmente Mayor Oreja, no están en activo en la política nacional y probablemente no estarán tampoco en el futuro gobierno de Rajoy, por lo tanto pueden tranquilamente hablar alto y claro, y decirnos cuál es realmente la situación en que nos encontramos.
Mayor Oreja, como ex ministro del Interior y vasco de nacimiento, conoce perfectamente a ETA y todas sus ramificaciones, por lo que lleva años diciendo a todo el que quiere escucharle, que Zapatero está negociando con ETA desde antes de ser presidente y que tiene permanentes contactos con ellos y un pacto secreto, que se parece mucho al que firmaron Stalin con Hitler, prometiéndose ambos una paz idílica, pero sin ninguna intención de cumplir nada, ninguno de los dos. Con la única intención de que sus respectivos pueblos vieran lo buenísimos que eran ambos…
Y en esas estamos: ETA promete no matarnos si le damos todo lo que quiere, y ZP les promete que va a darles todo lo que pidan, sabiendo perfectamente que no puede ser y además es imposible, como decía el torero… Y luego: El que venga atrás, que arree…
Y para terminar el sainete. Aparecen por todas partes sesudos “comentaristas políticos” y “líderes internacionales”, diciendo chorradas a borbotones y hablando del “fin del terrorismo”, cuando la realidad es, que el problema del terrorismo no hace sino agravarse, gracias a ese portento de “estadista” que tenemos, que de tan gilipollas que es, sólo aspira a formar parte de ese club de retardados mentales Nobel de la Paz, como Rigoberta Menchú, Hebe Bonifaci, Pérez Esquivel y una larga ristra de payasos, que parecen ser los preferidos de los ancianitos decrépitos que conceden esos premios…
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La “paz” de ETA
La Razón – 23 oct. 2011
«Tiene la mente un poco perturbada», dijo de él Felipe González. De «miserable e indecente» lo tildó Patxi López. «Miente», zanjó Zapatero. ¿Qué había dicho el destinatario de tanto improperio? Dos cosas: que el Gobierno mantenía un proceso de diálogo con ETA que facilitaría el regreso de su gente a los ayuntamientos y que los socialistas necesitaban a ETA tanto como la banda a los socialistas para escenificar el final del terrorismo que le permitiera a los primeros un rédito electoral y a los segundos, abrir un proceso político con la autodeterminación como objetivo. ¿Y qué ha pasado? Lo anunciado por Mayor Oreja: los proetarras gobiernan un centenar de municipios y ETA ha entrado en campaña con un comunicado recibido por el PSOE con alborozo, pero que nos coloca ante un futuro endiablado. Los terroristas han dado el empujón a su brazo político para imponerse en la lucha por el poder en el País Vasco y abocar a España a «un desafío nacionalista en el que ETA hará de todo menos su final definitivo». El ministro de Aznar tenía razón entonces. Y la tiene ahora. La «paz» de ETA es el colofón a un proceso pactado en el que no renuncia a sus objetivos totalitarios enmascarados. Simplemente ha llegado a la convicción de que ahora puede alcanzarlos sin disparar un tiro. Y para que así sea, se queda como gendarme del «nuevo tiempo político». Con la pistola en el bolsillo. Por si acaso.

martes, 4 de octubre de 2011

Falsos paradigmas del posfranquismo


FALSOS PARADIGMAS DEL POSFRANQUISMO
DOMINGO. 2 DE OCTUBRE DE 2011 - abc.es/opinion - LA TERCERA 3
POR EMILIO LAMO DE ESPINOSA
«Puede que la verdadera segunda Transición sea pasar desde una democracia antifranquista que ve el mundo por el espejo del retrovisor a una democracia a secas que mira de frente al futuro»
LA asimetría de nuestra cultura políti­ca llega a ser dramática: mis alumnos, en la Universidad no olvidan el Holo­causto y Hitler, pero ignoran por com­pleto el Gulag y Stalin. Sospecho que nos encontramos en un punto de inflexión dé la cultura democrática española marcada por la doble hegemonía nacionalis­ta y de izquierdas, que se impone desde la muerte del general Franco. Una hegemonía inevitable. Franco era un apestado político y la democracia en­contró parte de su identidad en el antifranquismo, cortando con el pasado. Inevitable e incluso bueno, aunque sin exagerar no vamos a rechazar el princi­pio de Arquímedes porque los ministros franquis­tas de obras públicas lo hacían suyo. Pero la conse­cuencia de ese antifranquismo casi «constituyen­te» es que todo aquello que tuvo contacto o relación positiva con el anterior régimen aparecía lastrado por esa hipoteca, y viceversa por supuesto, lo que tuvo (o pudo tener, u hoy se dice que tuvo, aunque sea falso) relación negativa ha gozado de un plus de legitimidad frecuentemente inmerecido. Hay así una suerte de asimetría básica que angeliza a unos y demoniza a otros, y que se manifiesta en los dos ejes en que se articula la vida política española: el eje izquierda-derecha y el nacionalista-constitucionalista.
Veamos el primero. Como sabemos, la autoubicación ideológica de los españoles está claramente sesgada a la izquierda, dato que no por conocido es evidente, ni mucho menos. Por ejemplo, España resulta ser el tercer país más a la izquierda de 19 paí­ses europeos estudiados recientemente, más que los social-democráticos países nórdicos e incluso que conocidos izquierdistas como Francia. Incluso América Latina está a nuestra derecha.
Bueno, si los españoles quieren ser de izquier­das, pues que lo sean, faltaría más. Pero son datos tan estables, tan inmutables, que cabe sospechar que no estamos ante una variable, sino ante un pa­rámetro casi inmune a la experiencia Los españo­les «son» de izquierdas antes de decidir a quién vo­tan o de valorar políticas o programas. Es más, son de izquierdas incluso cuando votan a la derecha (que es lo que va a ocurrir: ¿quiere usted votar a la derecha con su voto en contra?). Ello ha otorgado una suerte de hegemonía a la izquierda que se sien­te moralmente superior hasta el punto de creer que la democracia es suya y la derecha («fascista», por supuesto) debe ser vigilada detrás de un «cordón sanitario». Cosa curiosa pues en España no hay casi extrema derecha y sí bastante extrema izquierda. Veamos lo que escribe nada menos que un padre de la Constitución: No hicimos los socialistas ni la Tran­sición ni la Constitución con el Rey, con Adolfo Suárez y su UCD, con los nacionalistas más integradores, para facilitar el acceso al Gobierno a los antiguos franquistas, a los sectores más conservadores y reac­cionarios de la sociedad. Es decir, o gano yo o rompo la baraja Bueno, nada nuevo, ya ocurrió en 1934.
Y así aparecen teñidos de franquismo no ya la bandera el castellano o la patria incluso los toros y la mantilla los curas, los pantanos y la política hi­dráulica a veces incluso la contabilidad y el mismo principio de realidad. Por poner algunos ejemplos, la igualdad ante la ley y la centralización adminis­trativa que fue siempre jacobina y de izquierdas, hoy es franquista mientras que la descentraliza­ción y la desigualdad jurídica (incluso bordeando el privilegio medieval), escondidas tras el discurso fuerista de la «diversidad», resultan ser, ¡vaya sor­presa!, progresistas y de izquierdas. La derecha era nacionalista y la izquierda (hay que recordarlo, se. nos ha olvidado), antinacionalista e internacionalis­ta (se hablaba de «internacionalismo proletario»), pero hoy los términos parecen cambiados y resulta que lo progresista es el nacionalismo (de unos, cla­ro, no el de los otros) e incluso el localismo. Y qué de­cir de las dictaduras de izquierdas (Castro, Chávez, incluso Ahmadineyad y por supuesto Gadafi) trata­das con simpatía o al menos con realismo político, o de los golpes de Estado que si son de derecha (como en Honduras) dan lugar a reacciones fulgu­rantes y llamadas a consulta de embajadores, pero si son de (supuesta) izquierda (en Irán, con asesina­tos de jóvenes estudiantes) son meros «asuntos in­ternos» (Moratinos dixit). La asimetría de nuestra cultura política llega a ser dramática: mis alumnos en la Universidad no olvidan el Holocausto y Hitler, pero ignoran por completo el Gulag y Stalin.
Asimetría que se extiende todavía más sobre el otro eje de la política española donde el nacionalis­mo goza de una hegemonía muy superior a su apo­yo real. La exhibición de banderas nacionalistas es un acto de libertad que se contempla con emoción, pero la de banderas españolas es irritante; sus him­nos se escuchan con respeto, el de España con rechi­fla; promover el nacionalismo catalán desde su au­togobierno utilizando la educación o los medios de comunicación, cuando no la más burda propagan­da (es decir, conquistar la hegemonía), es «hacer país»; pero una similar articulación de España des­de el Estado español sería una exhibición de «fran­quismo»; promover el uso de sus lenguas es bueno y natural, incluso si se hace a costa de otras lenguas habladas por la mayoría de la población, y, por su­puesto, nadie se ha atrevido siquiera a proponer un referéndum sobre la inmersión lingüística (proba­blemente lo perderían). La asimetría es tal que hace años que el problema no es el lugar de Cataluña o el País Vasco en España bien resuelto, sino el lugar de España y en general de lo español, en esas Comuni­dades. Y frente a una ciudadanía que se siente española y catalana al tiempo y vive esa doble identidad con total naturalidad, los nacionalistas tratan por todos los medios de cercenar una a costa de la otra Ten cuidado con tus enemigos, pues acabarás pareciéndote a ellos. Y así, nada más parecido al viejo nacionalismo españolista que estos nuevos nacio­nalismos (y nada más franquista por cierto, que la violencia de ETA misma): si aquel se empeñó en construir una Nación homogénea desde el Estado, si tachaba al «enemigo» de antipatriota (la «anti-España»), si imponía una lengua a costa dé la otra ¿no hacen ahora lo mismo? Nada más «viejo régimen» que ese editorial unánime de los periódicos catala­nes, apoyado/impulsado por el gobierno que los fi­nancia reiterado por todas las asociaciones, gru­pos, comités, colegios, universidades, ONG, bandas de música y grupos de montañeros, hasta silenciar por completo a quienes piensan de otro modo.
Ese es el sentido de leyes como la de la llama­da «memoria histórica». Pues no se trataba de solucionar un problema que sigue i (los enterramientos clandestinos), no, se trata de reavivar el antifranquismo, contra el que se vive mejor. Y una vez más, para terminar pare­ciéndose al enemigo reproduciendo sus mismos errores sobre la guerra unos eran «buenos» y otros «malos»; un lado atentó contra la legalidad, el otro salvó la legalidad que quedaba, un lado hizo una re­vuelta violenta el otro trataba de mantener el or­den; unos buscaban la paz, los otros la guerra De nuevo el mismo discurso, los mismos argumentos, aunque invertidos en un espejo. Y cuando creíamos que la Transición se había hecho contra la guerra (es decir, contra el franquismo y contra el antifran­quismo), hete aquí que se trata de reavivarla, no de apaciguarla Antifranquistas de poca memoria que pueden decir con serenidad, por ejemplo, que el «or­den público» está por encima de las leyes y la Poli­cía no está para crear conflictos, algo así como «la calle es mía», pero en fino. Efectivamente, el fran­quismo nunca se ha ido del todo y lo encontramos en los lugares más insospechados. Puede que la ver­dadera segunda Transición sea esta pasar desde una democracia antifranquista que ve el mundo por el espejo del retrovisor a una democracia a se­cas que mira de frente al futuro. Y vaya si hace falta mirar el futuro.
Pero el derrumbe del Partido Socialista Obrero Español está siendo dramático. Desde luego, por­que coincide con una grave crisis económica que no ha sabido gestionar y que profundiza la descon­fianza política pero sobre todo porque las piruetas ideológicas del PSOE, que no es ya ni español, ni obrero ni socialista sirio solo (y sobre todo) partido, han sido caladas por el electorado. Ganó poder a costa de los principios y ahora se va a quedar sin principios y sin poder. Sospecho que no estamos ante un simple cambio de mayoría de gobierno; es­tamos ante un fin de ciclo.
EMILIO LAMO DE ESPINOSA ES CATEDRÁTICO DE SOCIOLOGÍA (UCM)