martes, 24 de diciembre de 2013



Está circulando estos días un anuncio comercial con ese título. Os envío el link abajo para que podáis verlo…

Con ese motivo, se me han ocurrido unas reflexiones, sobre una manía que tienen las autoridades colombianas, para incordiarles le vida, a los ciudadanos que tienen el derecho a la nacionalidad colombiana y a otra, que os he incluido a continuación del link, con el documento auténtico de la renuncia a que se ven casi obligados, esos ciudadanos…

Mirad el anuncio en el link, y luego, si os apetece, leed el escrito… y si no, tirad todo a la papelera…

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Hacerse extranjero

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Hacerse extranjero
Una empresa de embutidos española, está difundiendo un anuncio de gran éxito, aprovechando la mala situación por que pasa el País, para incidir en las buenas cosas que hay en España, como sus productos, por ejemplo.
El anuncio, empieza por decir que ante la mala situación, hay que “hacerse extranjero”… rememorando sin saberlo, a un escritor antioqueño que conocí hace años, que vivía en un finquita a la que había rotulado “Otraparte”… Pero en este anuncio, se termina con la frase de una de las actrices que dice: Uno puede irse, pero no hacerse…
Pero eso somos los españoles, que somos muy atrasados. Los colombianos ya hace años que han descubierto la forma de que sus nacionales se hagan extranjeros y han promulgado las leyes correspondientes y adoctrinado a sus policías, para que insistan en el tema, en forma terminante.
Pero, primero hagamos una pequeña recapitulación: La Declaración Universal de los Derechos Humanos, dice en uno de sus apartes que: Toda persona tiene derecho a una nacionalidad… Lo que no dice es, que alguna persona tenga la OBLIGACIÓN de tener determinada nacionalidad.
A cualquier ser humano, le gusta tener la nacionalidad del lugar donde nació, o se crio, o se enamoró, o se… Y lo natural sería, que todos tuviéramos todas las nacionalidades, ya que formamos parte de la familia humana…
No obstante, a lo largo de la historia, se han ido poniendo fronteras, pasaportes y todo tipo de trabas que los humanos nos inventamos, con gran fruición de los funcionarios, cuyo único fin en la vida, parece que fuera molestar a sus congéneres… Así se han establecido cuatro formas básicas de tener una nacionalidad: Por el lugar de nacimiento, (ius soli), que es la forma que suele usarse en toda América. Por la nacionalidad de sus padres, (ius sanguini), que es la en general se usa en Europa. Por el lugar de residencia habitual (ius domicilii), y por la nacionalidad del cónyuge, (ius connubii), que con algunas diferencias, se aplica en casi todos los países.
En estas circunstancias y para no alargarnos, vamos a concretarnos sólo a los españoles que emigraron a Colombia y tuvieron hijos allí: Según la ley española, esos hijos son españoles de origen. Y según la ley colombiana, son colombianos de nacimiento. Ellos, normalmente estarían felices de tener derecho a las dos nacionalidades… y a cuatro, o seis u ocho, si tuvieran la oportunidad, pero la ley internacional, no admite tener dos nacionalidades, aunque se haya vuelto costumbre y se hable de ello todos los días… (No se puede ser fiel a dos banderas). Lo racional y lo que está realmente establecido es, que cualquier persona que tenga DERECHO  a dos nacionalidades, use aquella del lugar en que reside habitualmente, y que si cambia su domicilio al otro país al que tiene derecho, se le permita cambiar automáticamente, sin grandes trámites… Lo de andar con dos o más pasaportes al mismo tiempo, es normal entre mafiosos o espías, como vemos en las películas, pero no debería ser normal entre ciudadanos comunes. Y si se hace, por comodidad o por sentirse parte del país al que se llega, y se tolera por parte de la policía de fronteras, debía ser como una muestra de cortesía, no como un derecho.
Pero los políticos colombianos, han dado un paso más allá, y han establecido que el tener dos nacionalidades simultáneas, en activo, es no solamente un derecho, sino una obligación.
Entre las muchas anécdotas que contamos entre los españoles que hemos vivido en Colombia, se va la conversación hacia episodios a cual más rocambolesco, con los “tombos” de los aeropuertos colombianos: Una chica, hija de un español, pero nacida en Cali, que pretendía tomar un avión a USA, para un máster en que estaba matriculada, y fue impedida de hacerlo con malos modos, porque no llevaba un pasaporte colombiano, a pesar de tener en perfecta regla su pasaporte español. Dos hermanos en la misma situación, ya graduados como abogados en Colombia, abroncados por el jefecillo del antiguo DAS, en que el pobre hombre, les decía lleno de ira, que sus pasaportes españoles eran ilegales y que él podía romperlos allí mismo…
Los seres humanos, tendemos a recordar nuestra infancia con nostalgia y cariño. Y si al cabo de los años, por las circunstancias que sean, cambiamos de residencia, nos gusta volver al lugar de nacimiento. Encontrarnos con los antiguos amigos y sentirnos parte de ese lugar, donde generalmente hemos dejado personas a las que queremos y lugares que sentimos “nuestros”… Pero determinados funcionarios, están empeñados en amargarnos esas remembranzas… Otros, además de amigos y recuerdos, han dejado propiedades o negocios, a los que deben atender con cierta frecuencia, pero se encuentran siempre con los funcionarios que, con mala cara y peores modos, les reclaman unos documentos, que a nadie en su sano juicio se le ocurre que sean necesarios…
Alguno que conozco muy cercanamente, ha de viajar a Colombia varias veces al año. Y se ha encontrado con las trabas de rigor al intentar salir, ya que al entrar no le ponen inconvenientes a nadie… Ante la exigencia de documentos colombianos, ha empezado a hacer los trámites en el Consulado de Colombia en Madrid, y se ha encontrado con la burocracia de siempre. Ahora añadida con que para todo hay que pedir cita previa y que al final, la consecución de un pasaporte o la cédula de ciudadanía, son trámites engorrosos y para todo piden cantidades de dinero estrambóticas.
Si como es el caso que estamos tratando, el ciudadano es español, está acostumbrado a que su cédula que aquí se llama Documento Nacional de Identidad, y su pasaporte, se le tramiten el día que ha sido citado, en el momento y delante de él, y que “se los lleve puestos”, que dicen los clásicos, con un costo que entre los dos documentos, no pasa de 50 euros. Pero esas mismas gestiones en el Consulado, representan meses, o incluso años. El último caso que supe de una cédula, al cabo de muchos meses de espera, le dijeron al interesado, que había habido un “daño informático” en Bogotá y el trámite se había perdido. Que tenía que solicitarla de nuevo… ¡Y pagar otra vez!. O sea que, los funcionarios producen el problema y el ciudadano paga… con su tiempo y su dinero. Aparte de que todos estos trámites, acaban por costar verdaderas fortunas, representadas en cientos de euros…
Visto este panorama. ¿Qué hace una personas que, por las circunstancias que sea, ha de viajar a Colombia frecuentemente?... Renunciar a su nacionalidad colombiana, según le indican los policías del aeropuerto…
Anexo un documento auténtico de este caso, en el que se han cambiado todos los datos personales, para preservar la identidad de la “víctima”…
Con una reflexión final: ¿Qué daño sufre Colombia, si una persona que ha nacido allí, viaja con pasaporte de otro país? ¿Qué bien jurídico, humano o social, están protegiendo los policías, exigiendo documentación colombiana, a personas que tienen otra documentación, legal y en perfecto orden?
Supongo que, a algunos de los sesudos juristas que hay en Colombia, esto les resultará clarísimo… ¡El suscrito, confiesa humildemente que no lo entiende!
Pero los hechos son tozudos. Las personas tenemos unos sentimientos que nadie nos puede arrebatar ni cambiar… Hay muchas que se sienten colombianas de sentimiento y les gustaría poder decir que lo son, pero las autoridades de ese país, les ponen todo tipo de trabas para que lo hagan, y sin decirlo expresamente… Con hechos, les obligan a “hacerse extranjeros”…
Renuncia nacionalidad-1

sábado, 2 de marzo de 2013



SAWABONA
Sobre estar solo
Flávio Gikovate - Médico psicoterapeuta
No es solo el avance tecnológico lo que marcó el inicio de este milenio.
Las relaciones afectivas también están pasando por profundas transformaciones y revolucionando el concepto de amor. Lo que se busca hoy es una relación compatible con los tiempos modernos, en la que exista individualidad, respeto, alegría y placer por estar juntos y no una relación de dependencia, en la que uno responsabiliza al otro de su bienestar.
La idea de que una persona sea el remedio para nuestra felicidad, que nació con el romanticismo, está llamada a desaparecer en este inicio de siglo. El amor romántico parte de la premisa de que somos una parte y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para sentirnos completos.
Muchas veces ocurre hasta un proceso de despersonalización que, históricamente, ha alcanzado más a la mujer. Ella abandona sus características, para amalgamarse al proyecto masculino. La teoría de la unión entre opuestos también viene de esta raíz: El otro tiene que saber hacer lo que yo no sé. Si soy manso, ella debe ser agresiva, y así todo lo demás.
Una idea práctica de supervivencia, y poco romántica, por más señas.
La palabra de orden de este siglo es asociación. Estamos cambiando el amor de necesidad, por el amor de deseo. Me gusta y deseo la compañía, pero no la necesito, lo que es muy diferente. Con el avance tecnológico, que exige más tiempo individual, las personas están perdiendo el miedo a estar solas, y aprendiendo a vivir mejor consigo mismas. Ellas están comenzando a darse cuenta que se sienten parte, pero son enteras. El otro, con el cual se establece un vínculo, también se siente una parte.
No es el príncipe o salvador de ninguna cosa, es solamente un compañero de viaje. El hombre es un animal que va cambiando el mundo, y después tiene que irse reciclando para adaptarse al mundo que fabricó. Estamos entrando en la era de la individualidad, que no tiene nada que ver con el egoísmo. El egoísta no tiene energía propia; él se alimenta de la energía de los demás, sea financiera o moral.
La nueva forma de amor,  o más amor, tiene nuevo aspecto y significado. Apunta a la aproximación de dos enteros, y no a la unión de dos mitades.
Y ella solo es posible para aquellos que consiguieron trabajar su individualidad. Cuanto más fuera el individuo capaz de vivir solo, más preparado estará para una buena relación afectiva.
La soledad es buena, estar solo no es vergonzoso. Al contrario, da dignidad a la persona. Las buenas relaciones afectivas son óptimas, son muy parecidas con estar solo. Nadie exige nada de nadie y ambos crecen. Relaciones de dominación y de concesiones exageradas son cosas del siglo pasado.
Cada cerebro es único.
 Nuestro modo de pensar y actuar no sirve de referencia para evaluar a nadie. Muchas veces, pensamos que el otro es nuestra alma gemela y en verdad, lo que hacemos es inventarlo a nuestro gusto. Todas las personas deberían estar solas de vez en cuando, para establecer un diálogo interno y descubrir su fuerza personal.
En la soledad, el individuo entiende que la armonía y la paz de espíritu solo se pueden encontrar dentro de uno mismo, y no a partir de los demás. Al percibir esto, el se vuelve menos crítico y más comprensivo con las diferencias, respetando la forma de ser de cada uno. El amor de dos personas enteras es el bien más saludable. En este tipo de unión, está el abrigo, el placer de la compañía y el respeto por el ser amado.
No siempre es suficiente ser perdonado por alguien. Algunas veces hay que aprender a perdonarse a si mismo...
P.D. Si tienes curiosidad por saber el significado de SAWABONA, es un saludo usado en el sur de Africa y quiere decir: ”YO TE RESPETO, YO TE VALORO, Y TU ERES IMPORTANTE PARA MI“.
Como respuesta las personas dicen: SHIKOBA, que es: "ENTONCES. YO EXISTO PARA TI"

martes, 4 de septiembre de 2012

Proceso de Paz en Colombia



Santos y las FARC
Se publicó en Libertad Digital un artículo de Eduardo Mackenzie con el mismo título.
Mi opinión personal, coincide en líneas generales con el autor, y añadiría una serie de observaciones que no son producto de ninguna sabiduría por mi parte, sino de los muchos años que acumulo ya en mi espalda: Se están deslizando ahora en Colombia, unas muletillas de confrontación, que son viejas como el mundo. En la España de Franco, a los que no éramos “adictos al Régimen” se nos calificaba de “rojos”, y ahora, los que presumen de antifranquistas, descalifican a cualquiera con a simple palabra “facha”. Además de la supina estupidez de hablar de “derechas e izquierdas”. En Colombia, se está queriendo dividir a la gente entre “guerristas” y “pacifistas”, lo cual es posible que funcione en esa inmensa “masa”, (que decía Ortega y Gasset), desinformada y perezosa mental, pero los que tenemos ese peligroso vicio de pensar, lo vemos un poco diferente…
Todos los humanos somos por definición “pacifistas”, excluyendo naturalmente a los discapacitados mentales. El problema está en averiguar, hasta dónde estamos dispuestos a sacrificar o aguantar para conseguir o conservar la paz. Los que pudiéramos llamar “guerristas”, son siempre los que mandan a la guerra a los otros, mientras ellos se quedan cómodamente en su sillón. Y puedo asegurar por experiencia propia, que los menos guerristas que he conocido en mi vida, son los militares de carrera.
Supongo yo, porque no me consta, que los que estarán negociando en nombre de las FARC, serán esos señores que viven como reyes en Europa, entre lujo, putas y trago, con el inmenso dinero que les produce el tráfico de drogas, mientras mandan a “luchar por la Patria”, a esos colombianos, muchas veces niños, que se ven arrastrados por la vorágine de la violencia y que al cabo del tiempo, ni siquiera podrán explicar claramente por qué están donde están.
Se han hecho infinidad de “Tratados de Paz” en la historia, que generalmente no han funcionado, a menos que una de las partes siga teniendo la fuerza y la otra la haya perdido, como es el caso de las dos guerras mundiales que hizo Europa, (Para demostrar nuestra civilización occidental), Pero, tanto en las promesas de Hitler a Chamberlain, o el tratado que hicieron los dos mentirosos, Hitler y Stalin, duraron lo que un dulce a la puerta de un colegio.
En España se hizo una amnistía con ETA, los hermanos gemelos y compinches de las FARC, y al poco tiempo aparecieron otros grupos de terroristas que se adjudicaron el nombre de ETA, y los que habían firmado los acuerdos, dijeron que eran “incontrolados”. El antiguo Presidente del Gobierno español, hizo un grandilocuente discurso, orgullosísimo de los acuerdos de pazzzz alcanzados y en ese mismo momento, estaban los terroristas etarras poniendo una fuerte carga explosiva en el aeropuerto de Barajas, que explotó a las pocas horas, matando a dos personas. Y destruyendo totalmente uno de los aparcamientos.

Después, tenemos el problema añadido de la perversión del idioma, en la que ETA, las FARC y todas los demás “bacrim” son especialistas, entusiásticamente seguidos por una panda de periodistas internacionales semi analfabetos de todo lo que no sea su propia parroquia, como: Llamar “guerrilleros” a los asesino terroristas. Conflicto a la violencia criminal. Separatistas vascos a los asesinos etarras y un largo etcétera, que por largo no vamos a tratar aquí.
En fin, qué voy a decir yo que no sea conocido… Ojalá los esfuerzos que se están haciendo en Colombia funcionen, pero lo dudo mucho y me parece que el remedio puede ser peor que la enfermedad… (Hubo una “zona de distensión”, más grande que muchos países europeos, ¿Y?...)
Hoy me envían los amigos de Diario Primicia, la frase que copio a continuación… ¿Alguien cree de verdad que se puede encontrar algo de esto en las FARC?
"LA PAZ EXIGE CUATRO CONDICIONES ESENCIALES: VERDAD, JUSTICIA, AMOR Y LIBERTAD"

martes, 28 de agosto de 2012

El escudo de Colombia y la Política


El escudo de Colombia y la política.
Siempre me ha llamado la atención la leyendo que lleva el escudo de Colombia: “Libertad y Orden”, como una síntesis del ideal de cualquier país, pero que prácticamente ninguno cumple.


Hace años, se me ocurrió que quizá ante esos ideales se interponía una especie de pantalla que los impedía realizarse, salvo una pequeña ventana que permitía alguna parte de uno de ellos o pequeñas porciones de ambos. Como esa que he dibujado sobre el escudo.

 
Así, si corremos un poco la pantalla hacia la izquierda, vamos teniendo más libertad y si lo llevamos al extremo, tendremos toda la libertad pero nada de orden, o sea, la anarquía. La Ley de la selva. Alguna muy buena amiga colombiana, me decía que esa es la actualidad en su país…
Si por el contrario corremos la pantalla hacia la derecha, iremos teniendo más orden, a cambio de perder libertad, que es lo que hacen todos los países cuando promulgan leyes restrictivas. Y llegando al extremo de la derecha, tendremos todo el orden y habremos perdido toda la libertad, que es lo que ocurre con los países dictatoriales o totalitarios. Comunistas, Socialistas, Nazis, Fascistas o de cualquier otro pelaje con que quieran distinguirse.
Por supuesto que, lo ideal sería que no hubiera ventana de ningún género y los países pudieran tener toda la libertad pero manteniendo el orden, que es lo que quería significar el escudo en su origen, pero la historia nos dice que esto es un ideal casi imposible de conseguir, a menos que tengamos un país con una gran educación y sentido cívico. O sea, lo que todos los políticos prometen antes de las elecciones pero que olvidan al día siguiente de tomar posesión de sus respectivos cargos.
En el mundo moderno, los países que más se han acercado a ese ideal, han sido los nórdicos o escandinavos europeos, donde sus dirigentes iban al trabajo a pié o en transporte público… hasta que empezaron a asesinarlos, quizá por fanáticos venidos de otras partes, pero en todo caso, se rompió el orden acostumbrado, aunque mantienen toda su libertad.
En los otros países, se inventan subterfugios o denominaciones para combatir a cualquiera que pretenda perturbar el orden que desea el equipo dirigente de turno, acusando a los personajes molestos de contrarrevolucionarios, antipatriotas, traidores, fachas, enemigos del socialismo o cualquier otra etiqueta moderna, que equivale a las antiguas de hereje, infiel o miles más que la imaginación humana no deja de fabricar. En países muy avanzados y supuestos campeones de la libertad individual, como USA, basta mencionar la frase mágica de “Seguridad Nacional”, para que todo el mundo enmudezca y olvide lo que haya visto…
Pero otro problema añadido es, que la ventanilla que nos deja ver una parte de los ideales, no es del mismo tamaño en todos los países. En algunos, como muchos de África e Iberoamérica, la ventanilla se ha ido estrechando en diversos grados, hasta casi desaparecer, sin dejar rastros de libertad ni de orden, sumiendo a sus poblaciones en una angustia permanente, sin prácticamente la libertad de respirar, y mucho menos la de salir a la calle con cierta seguridad de volver, ya que el desorden es absoluto.
El caso de Cuba, con un orden impuesto a sangre y fuego y cuyos ciudadanos no tienen la libertad, no ya de hablar o expresar cualquier pensamiento opositor, sino la de compartir un hotel o un teléfono celular que ven usar ostentosamente a cualquier extranjero, es típico de las dictaduras comunistas, que nos vendían como un ideal de: ¿Para qué quiere el pueblo libertad si tiene hambre? Y se consiguió el milagro de suprimir la libertad y que además tengan hambre permanente. Se decía que por lo menos tenían una buena medicina, pero si a Fidel Castro no le hubiera enviado la Comunidad de Madrid un médico especialista, quizá estaría ya muerto… Es algo que tendremos que tener muy en cuenta los madrileños, porque quizá algún día nos reclamen por este hecho…
El otro gran país comunista que queda: China, parece que está teniendo un desarrollo espectacular y mediante un sistema de producción de nueva esclavitud, con sus más de 1.300 millones de habitantes que llevan casi un siglo bajo el yugo comunista, trabajan como un gigantesco hormiguero y quizá, hasta se sientan aliviados con pequeñas conquistas de libertad, si tienen en cuenta su pasado reciente. Para nosotros, desde la distancia, vemos un progreso material espectacular en sus obras públicas y en los artistas de todo tipo que nos llegan de allí. Además de las compras de grandes empresas occidentales y el crecimiento de sus reservas de oro y divisas. Ese inmenso país ha sido siempre un misterio para los occidentales, y no sabemos a ciencia cierta qué está pasando en la China profunda. Esperemos que esa prosperidad material de que hace gala, se vaya imponiendo también para toda su población y llegue un día en que puedan adquirir libertades tan simples para nosotros, como la de tener o no tener hijos. Es una falacia decir que si se permite tener hijos la población crecerá desordenadamente. En España, hasta se protege a las familias numerosas y hay muchos expedientes de adopción de niños de otros países, incluyendo China, Pero la población no crece suficiente y hasta nos amenazan con la ruina en unas décadas por ello. La razón es simplemente que cuando los humanos tenemos comodidades materiales, la alternativa de tener o no tener hijos, se piensa más. En fin, por lo menos los chinos, ya han conseguido al parecer la libertad de vestirse de forma individual, y no con el uniforme de Mao. Esperemos que no tarden mucho en conseguir la de comunicarse con el mundo y la de recibir y difundir información libremente, que ahora está severamente restringida, incluso con la sumisión de Google…
Es curioso ese sistema comunista que existió siempre en la Unión Soviética y ahora en China, Corea del Norte, Vietnam y otros, de que sus dirigentes aparecen de pronto sin que se sepa de dónde han salido o siempre son los hijos del anterior, el hermano de Fidel, etc. Y como el papel aguanta todo, a eso lo llaman “democracia”…
En los países de Oriente y del norte de África, van de una dictadura férrea al estilo tradicional con un líder supuestamente popular, como Fidel en Cuba, que derivan en enloquecidos asesinos maniáticos, a unos sistemas paternalistas, basados en las tradiciones tribales, donde hay uno o varios grandes señores, que hacen gala de una insultante riqueza petrolífera, con unos pueblos que en algunos casos gozan de unas concesiones aparentemente generosas de sus amos, como el no tener que pagar impuestos, y gozar de transportes públicos, sanidad y una pseudo educación totalmente gratuitas y otras generosas concesiones, a cambio de que trabajen en silencio y sin pensar mucho.
Afortunadamente para la Humanidad, las nuevas tecnologías de comunicación avanzan de forma imparable y los rebeldes están rompiendo barreras y tumbando mitos, reclamando para todos, no sólo la libertad de informar y ser informado, sino la limpieza y transparencia total en las acciones públicas, por lo que muchos pueblos se rebelan contra ese orden establecido desde siglos, que parecía normal, pero que al comparar se ve que no lo era tanto. Claro que en esto como en todo, también se pueden cometer excesos
Esperemos que seamos capaces de difundir mundialmente la idea de libertad, sin que por ello nos llevemos por delante el vacilante orden que hemos ido consiguiendo y que seamos capaces de digerir toda la información, separando el grano de la abundante paja que la cubre…
Enrique Gutiérrez y Simón
Madrid,  2012