miércoles, 12 de marzo de 2014

Políticia internacional



Política internacional

He leído con atención… (La que me permite mi limitadísima capacidad de comprensión), el texto, los enlaces otras páginas y vídeos, que nos envía Braulio, cuyos aportes y aclaraciones he de agradecer.
De todo ello deduzco que: En cuanto a la violencia doméstica, nos falta educación, o una mejor educación. Cosa que no se nos había ocurrido.
El capital mundial, que no tiene ni moral, ni nacionalidad, ni sentido social, sólo busca ganar dinero, donde pueda encontrarlo y huye a la carrera en cuanto piensa que su dinero corre riesgo. Sin casarse con nadie.
En cuanto a Ucrania, y otros lugares, (digo yo), Cuba, Venezuela, Siria, Uganda, Afganistán y una larga lista, saquemos nuestras sucias manos de ahí, y dejemos que cada pueblo se las arregle como pueda, ya que las informaciones que nos llegan son falsas, o manipuladas por unos malos malísimos, que suelen estar en USA. Concretamente en Ucrania, ya está Putin allí, que sí sabe lo que hay que hacer, y lo está haciendo sin consultar con nadie.
Y una revelación sorprendente: En política internacional, no hay leyes ni moral, sólo intereses. Cuando en el mundo había tres potencias: España, Francia e Inglaterra, (Por orden alfabético). Cada vez que una de ellas tenía un conflicto o debilidad, las otras dos se unían contra ella. Si los colonos norteamericanos querían deshacerse de Inglaterra, Francia ayudaba a la “libertad contra el colonialismo”, pero si eran las provincias españolas, eran Inglaterra y Francia las que se mostraban como campeonas de la “liberación”. Si Napoleón invadía España, Inglaterra se ponía de nuestro lado… etc. Nuestro compatriota Francisco de Vitoria, fue uno de los promotores de que hubiera un Derecho Internacional y una Economía Moral, pero a juzgar por los resultados, y la especie de teatro de marionetas que representan las Naciones Unidas, nadie le hace puñetero caso, ni a él ni a ninguno de los otros, que propusieron controlar la ley de la selva, que es donde estamos todavía.
En todo caso y revisando muy bien todo, hay una que considero interesantísima solución a los acosos juveniles, que es involucrar a los padres en cuanto sea posible, y si es judicialmente, mejor. Eso sí es verdaderamente relevante y debiera difundirse con intensidad. Porque es efectivo, legal y ausente de violencia de todo tipo. ¡Gracias!

martes, 11 de marzo de 2014

Literatura y sabores



Literatura y sabores

El escritor cuyas ideas carecen de profundidad y originalidad puede tratar de escribir en estilo sencillo y terminar por ser insípido. Sólo el pescado fresco puede ser cocido en su propio jugo; el pescado pasado debe tener la sazón de salsa de anchoas y mostaza y pimienta: cuanto más, mejor.
Un buen escritor  es como la hermana de Yang Kuefei, que podía ir a ver  al mismo Emperador  sin polvo ni colorete. Todas las demás bellezas del palacio los requerían. Ésta es la razón por la cual tan pocos escritores se atreven e escribir en lenguaje sencillo. Lin Yutang
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Interesantísimo el tema. Había oído de la relación de la poesía o la literatura con la música, pero no se me había ocurrido relacionarlas con los sabores. Y ahora que lo leo, me parece que es muy acertado y lógico, pero también que se podría comparar con la cantidad y oportunidad de las comidas.
Hay veces que nos comeríamos un becerro, y otras en que nos apetece un té. Y supongo que haciendo un símil, el atracón sería: Cien años de soledad, Los Hermanos Karamazov, Ana Karenina, o los Episodios Nacionales, por ejemplo, que podríamos comparar con cualquier comida tradicional española, como la Fabada asturiana, el Pote gallego o el Cocido madrileño. Llenos de deliciosos sabores pero un tanto pesados, como para saborearlos con tiempo y luego hacer una buena siesta.
El té podría ser: El Principito, Juan Salvador Gaviota y todos los sonetos y demás poesía corta de tantos y tantos autores. Además de los cuentos, cuyos autores son capaces de hilvanar una historia en una sola página.
Algunos aprendices, como el suscrito, escribimos y vemos con asombro que las páginas se van llenando de letras, sin ser capaces de sintetizar más. Como si estuviéramos guisando y poniendo ingredientes sin fin, con lo que a algunos les queda una comida de gran banquete y a otros… Nos sale un inmenso puchero de cosas indefinibles e insípidas.
Pero hay quien tiene la habilidad de, ponerte en una copa un solo langostino, que parece tener unas gotas de salsa. Y al degustarlo, te trae a la mente otros sabores y remembranzas de otras ocasiones y mariscos, o el recuerdo de algunas salsas que degustaste en ocasiones diversas…
Recuerdo el libro que leí hace mucho, mucho tiempo, titulado: Mi madre y yo a través de la revolución china, de Cheng Sheng. Y cuando las circunstancias del libro le llevan a tener que incorporarse a la guerra, su madre va a despedirlo a la estación. A cualquiera se nos ocurriría extendernos en páginas y páginas, describiendo el ambiente. Las otras familias y soldados, la inmensa locomotora negra echando humo y vapor, etc. Pero este autor, en un poder de síntesis impresionante, se permite hasta añadir un poco de poesía oriental a la escena, pero dejando al lector que se imagine todo lo demás, y describe la situación en una forma que me quedó grabada para siempre y repito de memoria:
“La luna se refleja en el río. Mi madre llora. Parto.
Es como para exclamar: ¡Ahí queda eso!...

sábado, 8 de marzo de 2014

Educación II

Educación II
Nada más lejos de mi pensamiento que, relacionar con la economía o el dinero la frase: No hay nada gratis. Cuando estamos hablando de educación.
Entiendo que, la Educación es un cúmulo de normas de conducta, que se aprende principalmente en la familia. ¡Se mama! Tenía una amiga chilena que, cuando veía u oía algo que consideraba incorrecto decía: ¿No has tenido madre?
El sistema de enseñanza reglada, instruye, pero también debe educar. Es un tándem en el que todos deben pedalear en la misma dirección. Pero hemos llegado al extremo de que, cuando alguien le preguntó a un profesor universitario la razón de pasar unos ejercicios de sus alumnos, con clamantes faltas de ortografía, contestó: Es que yo enseño matemáticas…
La Educación, debe ser un proceso por el que podamos llegar a tener una cultura. Que sea un sedimento y forme parte de nosotros como un componente químico más de nuestro organismo. Como los reflejos condicionados de Pavlov. “La cultura es lo que queda, después de haber olvidado todo”… Y esa educación no deber ser un cúmulo de datos y fechas para memorizar, sino el entrenamiento para que las personas aprendan a razonar, analizar y criticar, en el sentido real de la palabra. A imaginar y usar todo su potencial creativo. No para repetir como loros, lo que dijeron nuestros predecesores.
Y para llegar a esa meta, no existe otro camino que el esfuerzo y la búsqueda de la excelencia… No hay atajos. Porque no hay nada gratis.
Podemos haber nacido con mucho dinero, asistir a prestigiosas universidades y hasta tener profesores particulares, o cualquier otra cosa que se nos ocurra. Con ese sistema, podremos adornar muchas paredes llenas de diplomas y títulos de todo color y pelaje. Alcanzar importantes puestos en organizaciones públicas o privadas y conseguir títulos nobiliarios y medallas de colores y forma surtidas, pero sin esfuerzo, dudo mucho que podamos llegar a tener una buena educación y al final, una cultura real.
A cualquiera se nos vienen a la mente, actitudes y palabras absolutamente idiotas de personajes de relumbrón, de cualquier país o idioma nativo. Sin que por ello dejemos de reclamar el campeonato mundial para España, en cuanto a toda la corte de politiquillos, ministros y presidentes del gobierno o reyes que hemos tenido a lo largo de nuestra ya dilatada historia.
A los 7 años de edad, tuve que abandonar mi educación, para entrar a la escuela. Dice Rousseau. Y esa dicotomía de la falta de sincronismo entre escuela y educación. O esa creencia de que se pueden conseguir esos fines “gratis”, es lo que nos tiene en la situación en que estamos.
Por supuesto, es un tema complejo y sin solución inmediata. Todo ha de pensarse a largo plazo, pero siguiendo con la colección de frases hechas: Todo viaje empieza por un primer paso. Aunque ese paso ha de darse en la dirección correcta, porque si no, es imposible llegar a ningún destino.
Y para terminar, unas frases para alborotar al personal y encrespar a los que reaccionan impulsivamente, sin pensar: La universidad debe ser elitista. El gobierno debe ser aristocrático… (La explicación la dejamos para otra ocasión, pero mientras tanto, es bueno buscar en el diccionario el significado real de las palabras)…

viernes, 7 de marzo de 2014

Educación I



Educación I

Para combatir la violencia, la educación es el medio y la honestidad generalizada a todos los niveles sería el fin. Pero quizá es una meta demasiado elevada en este momento, dado el nivel de degradación moral a que hemos llegado, donde la palabra "honesto" se entiende generalmente como sinónimo de "tonto".
Luego, tenemos el tema de acotar o definir exactamente la palabra "educación". Porque hasta hace unas décadas, se educaba en la escuela y, por supuesto y lo más importante, en la familia. Pero hemos llegado a un grado de parcelación de las cosas que, ahora parece que se entiende que la escuela, e incluso la universidad, son para instruir. Para meter en la cabeza de los estudiantes una serie de datos, fechas y fórmulas logarítmicas y químicas, con el único fin de darles un diploma, que dice que "ya saben lo suficiente"...
Se supone o se acostumbra, aunque sin decirlo expresamente que, la educación, entendida como ese cúmulo de normas y costumbres que nos hace humanos, es problema exclusivo de la familia… Casos se han dado de un padre iracundo, reclamando a un profesor de instituto, porque se ha permitido el “atrevimiento” de corregir el comportamiento de su hijo. Padres que a su vez, “educan” a su hijo diciéndole: Este domingo debes asistir conmigo a misa, para darle gracias a Dios, por el contrato que he conseguido dándole participación al político que lo adjudica. (Por ejemplo).
Y como la honestidad ya no está de moda, ni siquiera en las mujeres que tanto se cuidaban de su fama inguinal, quizá debiéramos empezar por metas más modestas. Insistiendo en frases milenarias de la cultura universal como: No hagas a otro lo que no quieras que te hagan; No existe nada gratis; Siendo honrado, en todo y a todas horas, se duerme mucho mejor; El que nada debe, nada teme… etc. Y en esa labor, ya que los responsables de la Educación no parecen estar interesados, sino en peleas de gallera, sería importante que nos involucráramos todos. Empezando por afearles su conducta a todos los medios de comunicación, que ensalzan a oscuros personajes que hacen insultante ostentación de dinero, a sabiendas de que ese dinero tiene un origen inconfesable.
A ver si, ya que no lo hacen motu propio, buscando ensalzar a los verdaderos héroes, que existen a pesar de todo, y en su lugar se refocilan en el cieno de los personajillos “de éxito” crematístico. Con la presión ciudadana y el seguimiento o falta de seguimiento de ciertos programas y publicaciones, conseguimos ir cambiando la tendencia…
Ahora, releo lo escrito y me doy cuenta de que, decía que la utopía de llegar a la honestidad era demasiado alta, y quizá me he puesto a hablar de metas tan difíciles como la honestidad que mencionada… ¡Perdonad! Al final, no sé si esto tiene arreglo, o quién será el “arreglador”… 

sábado, 8 de febrero de 2014



Comercio Justo
Se encuentra uno de cuando en cuando, establecimientos que se anuncian con el rótulo del título. Y cuando se entra en ellos, se ve que venden productos alimenticios o de otra índole, artesanales y supuestamente hechos en países en desarrollo, pero suelen presentarse con apariencia más modesta y a precios mucho más caros, que los productos comerciales normales.
¿Por qué ocurre esto? Se supone que la idea de este tipo de comercio es, suprimir toda la cadena de intermediarios de variado tamaño y pelaje, que encarecen en forma exagerada el precio del producto, de lo que recibe el que lo fabricó o cultivó, hasta el consumidor final.
Si esto es así, los precios de esos productos debían ser muy inferiores a los normales, y aun así, el productor recibiría por su trabajo, cantidades muchísimo mayores de lo acostumbrado. Con lo que se fomentaría la venta masiva de esos productos, con beneficios para todos los intervinientes. Además, nos enteraríamos de que, gracias a este sistema, en las remotas aldeas donde se producen esos bienes, hay un progreso en todos los órdenes, pero… ¡Nada!
Parece que la explicación es, que compramos esos productos para favorecer a los más débiles, aunque sean más caros. Por benevolencia o caridad…
Pero las personas no debiéramos recibir caridad, que envilece y denigra, quitándole dignidad al receptor. Las personas necesitamos… ¡Todos necesitamos, en una u otra medida!, que nos proporcionen el punto de apoyo que decía Arquímedes, para nosotros mover el mundo por sí mismos.
No vamos a arreglar nada facilitando dinero a las personas con necesidades, en aquellos países ni en el nuestro. Necesitamos fomentar el trabajo, para que esas personas, sientan que con su esfuerzo ¡Se han ganado lo que reciben! No tanto subsidio de paro, como fomento de la industria y el I+D+I.
Los que no estén capacitados, capacitarlos. Darles herramientas y tecnología, para que ellos mismos construyan su casa, en lugar de regalarles la casa ya construida. Facilitarles la forma de aprovechar los recursos y posibilidades de su tierra, para que ellos produzcan lo mejor de que sean capaces… Enseñarles a pescar, en lugar de darles peces. Como se viene repitiendo desde hace siglos, sin que nunca lo pongamos en práctica: Cooperación, en lugar de caridad.
Había una España, de la que todos (Yo el primero), denostábamos porque tenía un gobierno dictatorial. Pero se construían escuelas y universidades laborales, se facilitaban microcréditos (5.000 pesetas, en aquella época), sin otra garantía que la presentación de un proyecto de autogestión. Se fomentaba el trabajo y se premiaba la excelencia y el esfuerzo… (Con los habituales casos de abusos y amiguismo, propios de nuestro carácter).
Esa España, pasó de un país agrícola y pobrísimo, a tener una gran clase media que, ahora se está destruyendo o regalando sus mejores ejemplares a nuestros vecinos más ricos… ¿Qué nos ha pasado? ¿Qué estamos haciendo?

jueves, 6 de febrero de 2014



Ayuda el tercer mundo
Os sugiero leer con cuidado y despacio esta frase: “La ayuda a países en desarrollo es, que los pobres de los países ricos, hagamos más ricos a los ricos de los países pobres”…
Cuando hay un terremoto u otra catástrofe natural, se hacen urgentes campañas de ayuda a los damnificados y se envían millones y millones en dinero, alimentos y otros enseres que, nunca llegan a los verdaderos damnificados. Si acaso, en cantidades ínfimas. Ya que se van quedando por el camino, en manos de dirigentes corruptos y ya ricos, que se apropian del dinero y venden el resto a quien se lo pueda comprar, mientras que los pobres siguen igual, o más pobres. (El último: Haití)
Sin catástrofes naturales, mantenemos un entramado de ayudas a los países “pobres”, con ONGs que nos muestran niños desnutridos, lugares sucios y viviendas infrahumanas, a donde nunca llega nuestra ayuda, o llega muy mermada.
Se les hacen préstamos a esos países, de los que se apropian sus ya ricos dirigentes, pero luego, cuando hay que devolverlos, se les cargan a sus siempre pobres habitantes…
¿Por qué seguimos haciendo esto indefinidamente? ¡Nos debiera avergonzar, tranquilizar nuestras conciencias, pero sin ver lo que está pasando!... Y sin que nadie tenga el verdadero propósito de contribuir a erradicar la pobreza y pedir cuentas a los insultantemente ricos, para que expliquen públicamente de dónde salió su fortuna. Si fuera producto de su trabajo o negocios normales, nadie debería tener inconveniente en explicar detalladamente sus ingresos… ¡Como nos exigen perentoriamente a todos los demás!