miércoles, 19 de marzo de 2014

¿Por qué no se lee en España?



¿Por qué no se lee en España?

Un hombre va por la calle y se cruza con un amigo, quien le pregunta: ¿Cómo está tu mujer? A lo que contesta: ¿Comparada con qué?
Me parece que en este tema habría que empezar por cuestionar la pregunta de ¿Por qué en España no se leen libros? Porque si lo comparamos con décadas anteriores, de hace 50 años por ejemplo, creo que el analfabetismo ha bajado en España en forma sustancial, luego, por simple aritmética, debe haber muchos más lectores que antes.
Si según cifras oficiales del año pasado, se creó una nueva editorial, y se publicaron 287 títulos, 57 de ellos en digital ¡DIARIAMENTE!, con lo que significa en miles o millones de ejemplares, supongo que algo se hará con ellos.  Muchos se comprarán para regalar y otros quedarán sin vender, pero aun así, son muchos libros como para pensar que no se lea.
Otra cosa diferente y muy espinosa es: La comprensión de lectura, o que haya muchos “analfabetos funcionales”, que aprendieron a leer, pero luego no lo practicaron y por tanto, no comprenden lo que leen. Y también es muy complejo el tema de las estadísticas o la comparación con otros países, porque ya sabemos que, con cifras y cuadros, podemos demostrar casi cualquier cosa.
… En el sistema de enseñanza antiguo, se hacía que los estudiantes hicieran resúmenes de libros concretos y muchos otros ejercicios, como escribir al dictado o análisis gramaticales, pero parece que todo eso se ha ido abandonando, por si los pobrecitos estudiantes se traumatizaban… o quizá, porque eran cosa demasiado difíciles para los profesores, si tenemos en cuenta algunos exámenes que se han hecho a estos.
También se ha debatido la conveniencia o no, de “obligar” a leer El Quijote, por ejemplo. Porque quizá, con la mejor intención del mundo, se crean personas reacias a la lectura, por el rechazo instintivo que todos tenemos a lo que sea obligación. Se puede aducir que, una persona que empieza a leer buenos libros, quizá adquiera la afición, pero si eso es forzado, puede crear una repugnancia permanente.
Personalmente, tuve la fortuna de crecer en una casa donde había una habitación dedicada exclusivamente a biblioteca y un padre que compraba libros sin parar, por lo que por simple curiosidad, empecé desde niño a escarbar entre libros, sin que nadie me obligara ni me prohibiera nada. No sé si esto es bueno o malo. Supongo que hay opiniones para todo, pero estoy muy agradecido a mi padre y a la vida.
En todo caso, me parece que no es tan importante la cantidad como la calidad. Como dice algún otro contertulio de estos debates: Lo importante es, no pasar palabra sin comprender exactamente su significado, teniendo al lado siempre un diccionario físico o digital, es igual, pero consultarlo frecuentemente, para que la lectura en sí, nos sea cada día más agradable y nos entrenemos en disfrutar las mieles de que está compuesta.

lunes, 17 de marzo de 2014

Escribir como terapia



Escribir como terapia

Estoy seguro de que escribir es beneficioso para la salud, porque lo he experimentado, aunque supongo que puede haber opiniones diversas. El hacerlo de una forma reglada, con tiempo y temas concretos, ya no me parece tan beneficioso, por muchos estudios científicos que así lo digan…
Cuando escribo, lo hago con alegría, con pasión y totalmente absorto en lo que estoy haciendo, por lo que creo que es algo muy similar a lo que llamamos “amor”. Y todo el mundo sabe que el amor es lo más importante, agradable y beneficioso en la vida.
Cuando ya se le ponen condiciones u obligaciones, creo que pierde la gracia, como los tratamientos para dejar de fumar o de beber. Y si se le ponen muchas reglas o a cambio de compensaciones… quizá se pareciera a eso que llamamos “amor físico”, que me parece una contradicción en los términos…

sábado, 15 de marzo de 2014

Escribir por encargo



Escribir por encargo

Entro un poco de tapadillo en este debate, como un intruso inoportuno. Ya que hay una serie de colaboraciones interesantísimas que, creo cubren todos los aspectos y a mi entender, han dejado claro que no sólo se puede escribir por encargo, sino hacerlo bien y sentirse uno satisfecho, por haber creado y encima, haber recibido una retribución económica por ello. Los casos de falsedad o aprovechamiento ilícito, son también normales y nada excepcionales, puesto que se dan en todas las actividades humanas, desde que estamos habitando la tierra.
Pero me gustaría recordaros un caso que creo paradigmático y supongo que habréis conocido, ya que ocurrió hace varias décadas en USA. Intentaré resumirlo un poco al estilo telegrama:
Concurso de novela y una ganadora absoluta. Se abren las plicas y resulta que el nombre real es el de una mujer, absolutamente desconocida para todos.
Se ponen en contacto con los datos que aporta la ganadora y contesta un hombre que dice ser su representante. El cual informa de que la autora es una ama de casa, que ha escrito el libro en ratos libres, en lugar de estar jugando al bridge o tomando el té con las amigas. Sin ninguna experiencia previa y tal.
Se hace la edición que conlleva el premio y se promociona en todos los medios con los datos aportados por el representante. Gran éxito de público y crítica y las consiguientes especulaciones de hacer nuevas y grandes ediciones, películas, etc.
Empieza una furiosa caza de la autora, para hacerle entrevistas y ofrecerle contratos de todo tipo. Y cuando la presión aumenta de forma que ya no se puede seguir ocultándola… ¡Se descubre el pastel!
El promotor, que no autor, es un periodista que, para demostrar el teatro y la cantidad de basura que rodea el mundo editorial y anexos, ha encargado a cada uno de los colegas de su periódico, que le escriban una historieta, que tenga que ver con cada una de las especialidades de esos periodistas: Internacional, Sucesos, Modas, Economía, Deportes, Política, etc. Con unas condiciones simples: El personaje central se llama John, (por ejemplo), la historieta debe ser de un número de páginas, (aprox.) y en ella debe haber la mayor cantidad posible de sexo y violencia, (dentro de lo publicable).
Después, ese periodista une cada historieta con un poco de “engrudo”, para darles continuidad, (transiciones, se dice en cine), y… novela al canto.
Tesis demostrada: Toda esa zarandaja de “estilo, léxico, sintaxis, etc.” que manejan la mayoría de los sesudos críticos, para ensalzar una obra, no tienen ningún fundamento. Porque aquí no había un negro, sino toda una merienda de negros…

viernes, 14 de marzo de 2014

Educación III



Educación III

En realidad, estamos de acuerdo. Ya hemos aclarado que mi frase: Nada es gratis, no tenía nada que ver con dinero. Se refiere naturalmente a que en educación, no se puede conseguir nada sin esfuerzo.
Lo de que la universidad debe ser elitista, es en realidad una perogrullada. A la universidad sólo deben ingresar las élites. El problema surge cuando interpretamos esa palabra como los pudientes. Pero en realidad el significado de élite es: “los elegidos”, y esa elección se debiera hacer por su capacidad, espíritu de esfuerzo y superación. Sin que tengan nada que ver detalles como: clase social o económica, sexo, color de la piel o cualquier otra. Cosa por otra parte que se ha hecho siempre, con mayor o menor fortuna, desde la escuela primaria, donde se iban haciendo cribas y los menos capaces o esforzados se iban quedando en el camino, para llegar sólo los más capacitados. Con las excepciones del caso, de amiguismo, poder económico, etc. Pero últimamente parece que fuera social o democrático, que todo el mundo pase esas cribas, o mejor, que no haya cribas…
El gobierno debe ser aristocrático, se refiere a la idea de Platón, basada en la palabra griega “aristón”, que viene a significar “Los mejores”. Tampoco al gobierno debieran llegar inútiles, o “trepas”, como tantos ejemplos tenemos, y no sólo en España. Pero… ¿Quién le pone el cascabel al gato? Es obvio que en cualquier país se encuentra gente capaz y preparada, pero normalmente, prefieren dedicarse a actividades privadas para no participar en el guirigay de la política de parroquia. Porque la Política, en su sentido primigenio, como el buen gobierno de la “res pública”, parece que hubiera desaparecido.
Lógicamente, la palabra “aristocracia”, también ha tomado el significado de los “nobles” o poderosos, pero nada tiene que ver esa acepción con lo que estamos hablando. Aparte de que esos títulos de “nobleza”, suelen venir de un antepasado que participó en asesinatos, piraterías y demás andanzas, que le eran gratos al rey de turno.
Que el gasto en educación no tiene relación directa con la educación en sí, es sabido de antiguo. España es uno de los países de Europa que más invierte en educación/alumno. El problema es, que se invierte mal, o se desvían cantidades a otros fines “non sanctos”.
Y volviendo al tema principal de este debate: La violencia, mal llamada “de género”. Es cierto que es un problema mundial, del que participan personas de todos los países y de todas las clases sociales o niveles culturales, con los matices normales o variables muy complejas, pero en todo caso, incomprensible para una mente normal.
Y eso nos lleva a la conclusión de que la Educación podría ayudar a resolver esa lacra, pero no es la panacea universal ni el remedio definitivo. Los humanos somos seres muy diversos y llenos recovecos insondables. Se supone que vosotros los sociólogos tenéis mucho trabajo por delante, para contrarrestar la cantidad de instintos y tradiciones que arrastramos desde la caverna. Vamos a ver si podemos empezar, porque no se admita legalmente, la violencia contra la mujer, como ocurre en todavía demasiados países.
Tu declaración de que eres anarquista, me parece muy bien y tienes todo el derecho a definirte así, o de cualquier otra manera. Creo que en el fondo, todos somos anarquistas en algún sentido. Pero en cuanto a España, me gusta mucho la definición de que es una monarquía… con 46 millones de reyes absolutos.
Por mi parte, me adhiero a una definición que leí de Pérez-Reverte: No tengo ideología, porque tengo biblioteca…

jueves, 13 de marzo de 2014

Entrevista en Entreescritores



Entrevista en Entreescritores
En la página “Entreescritores.com”, ya se había publicado antes una referencia a mi libro “Marina y Floro”, como uno de “Los relatos mejor valorados”, pero hoy se publica por segunda vez, junto con la entrevista que me hicieron en esa página.
Os lo reenvío dos por razones: Primero por su puntito de vanidad y la alegría de que se valore el trabajo propio por otras personas, y segundo, porque esta página es una oportunidad importante, para muchas personas que quieren ver publicados sus escritos, en España y en muchos otros países, como se dice en la entrevista al director de la Escuela de Escritores de Madrid.
A continuación de esa entrevista, aparece un resumen de la mía y el enlace para acceder al blog donde está completa, pero para facilitaros las cosas, podréis ver la valoración del libro en la columna de la izquierda, con su portada y si queréis ver mi entrevista, os pongo a continuación el enlace directo.
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En cuanto a la portada del libro, me gustaría aclara algunas cosas que creo de interés: En Colombia, existe (o existía) una ley y costumbre que considero importantísima y que consiste en que en todas las fiestas importantes, ondee la bandera nacional en todas las casas, balcones y fachadas de todo el país. No sólo en las oficiales, sino en todas las casas de todos los ciudadanos. Cosa que no hacemos los españoles, porque quizá somos más cazurros, retorcidos o menos civilizados que los colombianos, o los norteamericanos, que exhiben orgullosamente su bandera en todo tiempo y lugar.
Cuando estuve viviendo en Colombia, cumplía estrictamente esa ley… y todas las demás. Así que ponía en mi casa la bandera colombiana. Pero cuando pude llevarme allí a mis padres y dado que él había luchado contra las tropas de Franco, bajo la bandera de la República y luego sufrido cárcel por ello. Le hice confeccionar “su” bandera y que ondeara en el balcón en todas las fiestas, junto a la colombiana.
La foto de la portada es auténtica y está tomada en mi casa de Medellín, con mis padres y las dos banderas. Todo ello se explica en el libro y también que no estoy de acuerdo con que se hubiera cambiado la bandera de España, que data de Carlos III, de hace más de 300 años, pero… mi padre se lo merecía.