martes, 31 de agosto de 2010

Punto de vista político

Queridos amigos:

 

Hablando de política colombiana, le escribía yo ayer a una buena amiga de Bogotá, y como veo que ahora la moda es hablar mal del Ex Presidente Uribe, me parece oportuno enviar a algunos amigos colombianos, apartes de la carta que le enviaba a ella.

 

Estas consideraciones, son absolutamente personales y discutibles, pero es mi punto de vista y no lo envío con ánimo de polémica, porque respeto absolutamente las opiniones contrarias… Simplemente es, para fijar mi posición.

 

En estos momentos, está en las noticias el hecho de que unos españoles han sido brutalmente apaleados por miembros de la policía marroquí, porque se manifestaban a favor de los derechos del pueblo saharaui, quienes tenían la ciudadanía española, hasta que Marruecos se tomó el territorio a la fuerza, hace ya años, y masacra a sus habitantes permanentemente. Pues bien, el personajillo que tenemos dirigiendo la política española, que se hace llamar ZP, inmediatamente le ha dado la razón a Marruecos y ha dejado abandonados a los españoles, a quienes, supuestamente debe defender, diciendo que sus afirmaciones no tienen credibilidad…

 

Esa es una de las razones, para que los que vivimos en España, añoremos a dirigentes de verdad, como Uribe, y por extensión a Zarcosí, Merkel y otros similares, que hacen frente a las agresiones extranjeras sin paños calientes…

 

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En cuanto a la política, me puse a buscar en Internet la palabreja "conversatorio", que me tiene con dolor de cabeza, y encontré unas peliculitas en Youtube, de un "Conversatorio" realizado con Uribe hace siete meses, que dura más de dos horas, pero me quedé pegado, porque hablan una serie de personas importantes que, desafortunadamente empiezan con la manía tan colombiana de echarse "jabón" unos a otros y a decir que van a ser breves para ahorrar tiempo, y el primero, tardó más de cinco minutos "la peliculita va midiendo el tiempo abajo", antes de empezar a decir lo que quería. Luego hablaron otras personas y especialmente dos mujeres que, como siempre fueron las más agresivas y casi violentas, contra Uribe... Él, se levanta y saluda de mano a cada uno de los que han intervenido y cuando le toca, va replicando, punto por punto, con notas que ha ido tomando en un block, con una suavidad, parsimonia pero firmeza, que me confirmó que, es sin duda el mejor presidente que yo haya conocido en Colombia y a muchos "años luz", de personajillos como Zapatero... Nada de contestar a acusaciones diciendo: "Ud. es... tal o cual, o su partido ha hecho...". No. contesta directa y claramente a cada cosa que le han dicho. Por ejemplo: Uno de los intervinientes, le acusó de que el jefe del DAS había entregado una lista de sindicalistas críticos al gobierno a esbirros para que los mataran y que Uribe, no sólo lo defendió, sino que luego le nombro cónsul en Europa... Y él, sin salirse por las ramas contestó: Primero: Ni el fiscal ni nadie, acuso a ese señor de nada, mientras era director del DAS y cuando renunció al cargo, le nombró cónsul en Europa, porque su vida corría peligro. Segundo: Meses después de dejar el cargo, empezaron a aparecer esas acusaciones, que el acusado negó siempre y dijo que parecía que había sido otro miembro del DAS...

En todo caso, en las explicaciones de Uribe, se trasluce que el famoso DAS, heredero del antiguo y siniestro SIC, se ha intentado reformar, porque parece que no es trigo limpio... Me llamó la atención que citara concretamente al ICETEX, que dice que, antes para conseguir una beca, había que tener una recomendación política, y que ahora se tramita a través de la misma universidad o por Internet...

 

O que, ya hay miles de funcionarios y maestros, nombrados por lo que él llama “meritocracia”, y no por recomendación o presiones políticas, aunque, afirma, este es un camino largo, del que todavía falta mucho por recorrer…

Hablaron, incluso con estadísticas, de que los narcos y los paramilitares están "dentro del Congreso y de la política colombiana", pero todos reconocen que no es de ahora. Lo que dicen algunos es, que ahora están más. Y parece que ya está generalmente reconocido que el "bojote" Samper, fue elegido gracias a los narcos...

Resumiendo: Quién pudiera tener un Presidente que, enfrenta un debate en forma serena y clara, sin eludir preguntas ni acusaciones y "dialogando", ese sí, de verdad, no como hace ZP, que ni siquiera sabe lo que significa la palabra... Esperemos que Santos esté a una altura, siquiera la mitad que él...

Si vas a dedicarle algún tiempo a la política, abre esas peliculitas que te menciono, donde acusan a Uribe de todo lo imaginable, pero delante de él, y con razonamientos. Incluso, le interrumpen cuando él habla, y él no se cabrea ni contesta con chorradas, como hace ZP, sino que calmadamente, les dice a los otros, que le dejen terminar, como él los dejó. Vamos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos que, todo el mundo parece encantado con Santos... ¿Te acuerdas de los primeros días de Obama?...

A mí, me parece muy bien que el presidente de un país, (el que sea), procure "regularizar" las relaciones con sus países vecinos... y con todos los demás. ¡Es su obligación!, pero si esa "regularización" significa ceder a las amenazas, chantajes y ataques a la dignidad nacional o cesiones de territorio, o entregar dinero a manos llenas, para llevarse bien... (Caso ZP, con Marruecos, Gibraltar, ETA y un largo etc.) No, no, y mil veces no. El defender los intereses de su país sin cesiones ni humillaciones.. ¡También es su obligación!... Así que: ¡Ojo con lo que hace Santos con Chávez y Correa!.

La primera traición que se hace, por parte de los periodistas analfabestias y que algunas personas bienintencionadas y descuidadas repiten sin pensar, es llamar a los terroristas, "alzados en armas"... Los verdaderos guerrilleros, como hubo en Francia durante la ocupación alemana, o en Yugoeslavia con el mariscal Tito, y en tantos otros sitios, (Creo que empezaron en España, en la guerra contra Napoleón), Son pequeños grupos armados, que combaten contra un ejército invasor, a base de sabotajes y acciones guerreras pequeñas, porque no pueden enfrentarse abiertamente a un ejército organizado y poderoso. El invadir un pueblo y destruirlo, tirar bombonas de gas explosivas "a donde caigan", asesinar civiles, poner coches bomba, sembrar el campo de minas, o ya, rizando el rizo, emplazar cañones para disparar a una plaza llega de gente normal y corriente, aunque ahí estén también políticos y militares, es TERRORISMO, y los que lo hacen no son otra cosa que terroristas, y así hay que llamarlos SIEMPRE, una y otra vez, cada vez que se les menciona. Y lo peor es, que en Colombia, con el correr de los tiempos, además de terroristas, se han vuelto narcotraficantes. Por eso USA ayuda a combatirlos y por eso Chávez y demás terroristas se cabrean tanto contra el "imperio"... Así que ahora son: Narcoterroristas y este es su nombre SIEMPRE, y cada vez que se les mencione... Sean estos de las FARC, ELN, paramilitares o miembros de una ONG, siempre que hagan lo mismo, son lo mismo. ¡Las palabras son MUY  importantes!...

 

Con esto, ocurre como con la dictaduras: Hay quienes se horrorizan hablando de Hitler, pero Stalin era “el padrecito”, o despotrican contra Franco, o Pinochet o Videla, pero a Fidel, “que no me lo toquen”… Y sobre Chávez, dicen que ganó unas elecciones “democráticamente, pero ignoran que Hitler también… Los dictadores son dictadores, sin importar la tendencia política que digan seguir ni cómo llegaron al poder. Lo que importa son los hechos: Impedir la oposición por todos los medios, suprimir libertades, de expresión de reunión de circulación y un largo etc… Y con estos hechos, todos los mencionados, son dictadores por igual, y así hay que llamarlos. SIEMPRE…

 

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Un fuerte abrazo

Que paséis un buen día

Have a nice day

Enrique Gutiérrez y Simón

Si no queréis seguir recibiendo mis correos, enviadme un mensaje con el asunto: Remove, y vuestro nombre será borrado de mi lista

 

miércoles, 3 de febrero de 2010

Seis años de estupidez

Este artículo es, desgraciadamente, una descarnada radiografía de la España actual, a donde nos ha llevado el nefasto gobierno que padecemos.

 

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Seis años de estupidez

GABRIEL ALBIAC - Miércoles, 03-02-10 - ABC.es - Opinión - Firmas

 

NADIE va a devolvernos los años perdidos. Van para seis. Y esto no tiene pinta de haber más que comenzado. La estupidez, en política, es rentable. Y ni en la más disparatada de las ficciones pudo ocurrírsele a nadie que una necedad tan alta pudiera tomar el poder. Pero, una vez asentada, la estabilidad de lo necio es temible. En parte, porque consuela mucho en tiempos duros constatar que no existe un solo miembro del gobierno al cual no podamos mirar por encima del hombro. En parte, porque consuela mucho saber que ese que ejerce aquí el mando no daría para bedel en una empresa seria.

Son ya oficialmente más de cuatro millones de españoles arrojados al vertedero del paro. Y no pasa nada. Eso es lo de verdad aterrador: no pasa nada. Y eso es lo que no hay manera de explicar racionalmente: el cúmulo de disparates no deja un solo respiro; en ninguno de los espacios de intervención que definen a un Estado. Y la fiesta sigue.

Política internacional: devastada. Fue lo primero aquella huida grotesca de la fuerzas españolas, sin siquiera respetar los plazos, de la misión que cubrían en un Irak sobre el cual se jugaba el equilibrio mundial; me pregunto qué sensación pudo quedarles a los militares que pecharon con la vergüenza de aquel ridículo. Vino enseguida la humillación ante el Sultán de Marruecos, que fue, al cabo, el primer beneficiario del golpe que se llevó por delante, el 11-M de 2004, a los irreverentes gobernantes españoles que habían osado oponerse a la voluntad del heredero de Mahoma en Perejil; la pronta pleitesía de Zapatero tranquilizó al Sultán: todo volvía a donde siempre. Afganistán fue aún peor: porque enviar tropas al frente de guerra más peligroso del mundo y negarles potestad para el combate, es condenarlas a muerte; al modo exacto que proclamara el primero de los ministros zapateriles del ejército: «mejor morir que matar»; es lo que ha venido sucediendo desde entonces; es lo que sucederá; un ejército no puede negar su condición de ejército y seguir vivo; para funciones benévolas existen otras instituciones; el servicio del soldado es el de las armas; si la actual ministra -como el ministro de antes- juzga poco honorable que las armas -las adecuadas, blindados incluidos- se usen, es mejor que disuelva el ejército; que no lo envíe, en todo caso, a un lugar sobre el cual se libra hoy la guerra más despiadada.

Política nacional: suicida. Fue personalmente Zapatero quien hizo aprobar un estatuto catalán cuyo dislate tiene paralizado al Tribunal Constitucional desde hace ya cuatro años, y cuyo desenlace no puede ser otro que la independencia. Que, tal y como están las cosas, a muchos empieza a parecernos la salida menos mala. Independencia. Con todos sus costes. Y que podamos, de una maldita vez, dedicarnos todos a las cosas serias y no a chorradas. Y que quien quiera pagarse doblajes a una lengua sin mercado, que se los pague. Y que el que tenga tantas ganas de arruinarse, que se arruine. Pero que no debamos pagar su despilfarro todos.

¿Política económica? ¿Qué es eso? Ni está, ni se la espera: de Solbes a Salgado, todo es una obscena burla. Más de cuatro millones de parados. Es lo que imponen las cifras oficiales: no una crisis, un desastre. Esto era, hace seis años, un país que parecía moderno: moderno y aburrido; lo menos malo. Bastó el golpe del 11-M para salir del sueño. Manos en alto. Para que lo peor -lo peor- se plantara en el proscenio. Y la ruina se nos llevara a todos por delante. Seis años de nuestras vidas ya perdidos; nadie va a devolvérnoslos. Y la horrible sospecha de que esto va para largo. La estupidez es rentable.

 

domingo, 24 de enero de 2010

Ayuda al desarrollo o a uno mismo

El subdesarrollo de algunos países, parece que no sólo no se arregla, sino que se empeora, a pesar que la "bondad" de los "países ricos"...

 

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¿Ayuda al desarrollo o a uno mismo?

JOSÉ MARÍA CARRASCAL - Sábado, 23-01-10 - ABC.es - Opinión - La Tercera

El primero que puso en duda la «ayuda al desarrollo» fue Freimut Duve, hace ya cuarenta años, en su libro «Entre el hambre y el miedo». Sebastián Haffner la descuartizó en su ensayo «Escepticismo ante la ayuda a los países en desarrollo», publicado poco después, en la revista «Konkret». Lo que no ha impedido que tal ayuda se haya multiplicado hasta el punto de que, a estas alturas, forma ya parte de la escena mundial, con todo tipo de canales, nacionales e internacionales, gubernamentales y privados, conocidos por el nombre genérico de Organizaciones No Gubernamentales u ONG. Con un resultado tan poco efectivo como el de una gota de agua en una plancha al rojo. La pobreza en el Tercer Mundo ha aumentado de tal manera que ha habido que inventar un Cuarto Mundo, para designar el infierno donde viven aquellos a los que falta no sólo lo más elemental, ropa, agua, comida, medicinas, techo, sino también la seguridad básica que garantiza que, en cualquier momento, no llega un individuo que te asesine, para quitarte las cuatro cosas que tienes o, simplemente, por pertenecer a otra tribu.

Si nos ponemos a evaluar fríamente, la ayuda al desarrollo ha sido el mayor fracaso colectivo de los últimos tiempos, al no haber alcanzado no ya su objetivo final -elevar el nivel de los pueblos a que va destinada-, sino su objetivo mínimo: lograr que sus habitantes se queden en sus países y no inunden los nuestros como una inmensa marea. Hoy, siguen llegando, sin importarles las barreras que se les ponen ni los riesgos que corren en el viaje. Pues siempre será preferible vivir al raso en la Plaza de España de Madrid o bajo un puente del Sena que en Conakry o Accra. Es la mejor prueba del fracaso de la ayuda a los países en desarrollo.

Sin embargo, dicha ayuda continúa. Incluso con más intensidad que nunca, en parte, en un esfuerzo inútil para contener esa avalancha, en parte, en un intento ya más logrado de acallar nuestras conciencias. Y aquí debo aclarar dos cosas importantes. La primera: que hay ONG y ONG. Mientras algunas cumplen una labor admirable -pondría a la cabeza Médicos sin Fronteras, junto a las monjas que de antiguo vienen ayudando a pobres sin discriminación alguna-, hay otras que, más que ayudar a otros, ayudan a sus patronos, y digo esto por conocer a algunos de ellos que han hecho de su ONG un medio de vida muy confortable. En cualquier caso, las ONG no resuelven el problema de la miseria en el mundo, aunque puedan resolver algunos casos particulares. Es incluso posible que sean analgésicos que calman el dolor de esos pueblos, pero no curan su enfermedad, condenándolos para siempre a ella. El segundo punto que deseo aclarar es que la ONU tampoco es una solución para este problema. Ni para ninguno. Veinticuatro años como corresponsal en ella me han enseñado que la ONU sólo sabe enterrar muertos y poner de acuerdo a los que ya lo están. Si una de las partes en conflicto rechaza el compromiso, el conflicto sigue abierto. Tan simple como esto. O sea que creer que la ONU puede acabar con la pobreza es tan iluso como creer que puede traer la paz al Oriente Medio o impedir la nuclearización de Irán. La ONU es nuestra coartada para convencernos de que hacemos algo sin hacerlo, y cuanto más apelemos a ella, más ingenuidad o hipocresía destilaremos. Apelar a la ONU, en fin, es como apelar al Rey en una democracia parlamentaria para que resuelva nuestros problemas. En una democracia parlamentaria, el Rey no tiene poderes ejecutivos. Los tienen los partidos, los tribunales, las Cámaras. Como tampoco los tiene la ONU, donde quienes mandan son los Estados miembros. Y los Estados miembros van cada uno a lo suyo. En resumen, que esperar de la ONU que resuelva la miseria del mundo es aún más ilusorio que esperar que la resuelvan las ONG.

Aclarados estos dos puntos, podemos entrar ya en el meollo de nuestro asunto. ¿Cómo es posible que pese al aumento constante de la ayuda y cooperación internacional, los países ricos sean cada vez más ricos y los pobres, cada vez más pobres? ¿Cómo se explica que el foso entre ellos se haga cada vez mayor? Freimut Duve lo apuntó acertadamente ya hace casi medio siglo en el libro citado: la causa es que, mientras el precio de las materias primas bajan, el precio de las manufacturas se multiplica. Lo que reciben por su café, su cacao, su azúcar, su mineral de hierro, de cobre, etc., etc., los países subdesarrollados no cubre ni de lejos lo que les cuestan los productos que compran en los industrializados. Y la ayuda que reciben de éstos, advierte Duve, no es más que una parte ínfima de esa diferencia abismal entre sus balanzas comerciales, algo así como una propina. Si a ello se añade que muchas materias primas, desde la lana a la madera, han sido sustituidas por productos sintéticos, como la fibra y los plásticos, y que tanto la agricultura como la ganadería han evolucionado de tal forma que el Primer Mundo no necesita importar tales productos del Tercero, tendremos una situación desastrosa para éste, agravándose, además, cada año que pasa. Esto es así por pertenecer a la misma naturaleza de las cosas, incluida la naturaleza humana, y no hay forma de cambiarlo.

La única forma de superarlo no es con «más ayuda para el desarrollo» tal como venimos practicándola, que en el fondo no se diferencia mucho de aquellas benditas organizaciones caritativas de señoras pudientes, que intentaban aliviar la miseria de los pobres de su ciudad con tómbolas benéficas y partidas de canasta, antes de existir una red social por parte del Estado. Aquellas organizaciones caritativas se llaman hoy ONG, sin mucho más éxito en resolver el problema de la pobreza en el mundo.

La única solución es que esos Estados que meramente subsisten, y a veces ni siquiera eso, se industrialicen y puedan competir con los ya industrializados en un plano de mayor igualdad. Pero la industrialización es un proceso largo, lento, complejo, aparte de «cruel, inhumano incluso,» según Haffner, ya que obliga a transformar una sociedad campesina en otra completamente distinta. Centroeuropa lo hizo en el siglo XIX, y las novelas de Dickens y Zola nos dan cuenta de los sufrimientos experimentados por buena parte de la sociedad inglesa y francesa hasta alcanzar ese nivel de desarrollo, montado en el capitalismo más salvaje. Que no se diferenciaba mucho del capitalismo del Estado o comunismo, cuyo proceso de industrialización en la Unión Soviética, China y Cuba tampoco le anduvo a la zaga en cuanto a sufrimiento de la población. Lo que difieren son los resultados. En Rusia, mediocres. En China, mejores. En Cuba, desembocando en un callejón sin salida.

Aunque también nosotros que nos encontramos en ese callejón. La «ayuda al desarrollo», tan como venimos practicándola, es ayuda, pero no desarrollo, y Haití es el mejor ejemplo de ello. Ahora bien, el «capitalismo del Estado» tampoco garantiza el éxito, manteniendo en cambio la miseria. Tal vez una solución sería un «colonialismo a la inversa», esto es, poner a los países subdesarrollados bajo la tutela de sus viejas potencias coloniales, pero no para que éstas se beneficien de sus riquezas, como hicieron, sino al revés, para que se encarguen de su desarrollo, estableciendo allí los sistemas educativo, legal, sanitario, administrativo, industrial, que les permitan empezar a funcionar como Estados hechos y derechos, que hoy no son, ni lo serán nunca de continuar por el camino que van. Se trataría, en fin, de llevar a la práctica el proverbio chino «Si das a un pobre un pez, comerá hoy. Si le das una caña y le enseñas a pescar, comerá toda su vida.»

Pero ¿quién regala una caña y enseña a pescar en los jorobados tiempos que corren?

 

sábado, 16 de enero de 2010

Regreso al pasado

Lo normal es, que cuando uno vive en un país cualquiera, se habitúe al entorno y no perciba muchas cosas que, para  otro que llega de fuera, sobre todo si es nativo de ese país y ha estado ausente un cierto tiempo, le saltan a la vista como luces destelleantes.

Es el caso del periodista José María Carrascal, que ha sido corresponsal en varios países y sigue viajando frecuentemente, a veces con ausencias de meses, lo que le hace ver la situación de su país, España, de una forma que los que estamos aquí, no apreciamos, y que quizá suene un poco descarnada, pero no está de más prestarle atención, para no seguir recibiendo sorpresas desagradables...

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Regreso al pasado

JOSÉ MARÍA CARRASCAL - ABC.es - Opinión (viernes 15 de enero de 2010

 

PUEDE ser el efecto óptico de una meteorología inclemente, pero creo que hay algo más profundo detrás: regresar a España tras casi cuatro meses de ausencia le produce a uno la impresión de regresar al país de su infancia, a los años duros de la posguerra, al frío, al viento, la nieve, las luces mortecinas, las incomodidades, la desidia administrativa, los establecimientos cerrados, los letreros de «Se alquila», los aeropuertos convertidos en aquellas estaciones donde los viajeros dormían en los bancos, las miradas duras en los ojos de cuantos nos cruzábamos y la palabra «Imperio» sustituida por «Presidencia europea» en los «partes».

Si a ello se añaden unos españoles separados no sólo por la vieja frontera de izquierdas y derechas, sino también por las nuevas de los nacionalismos y localismos, el viajero se lleva un susto. Lo usual era encontrar una España más próspera, más optimista, más jovial. Esta vez es justo lo contrario, como si sus viejos fantasmas hubieran vuelto de repente.

Y en cierto modo, es así. ¿Qué ha pasado para que tanto cambiase en tan poco tiempo? Pues ha pasado que vivíamos en las nubes y hemos caído de ellas sin paracaídas. No queríamos ver lo que realmente somos, como nuestro presidente no quería ver la crisis, pero la crisis nos ha dado de bruces con la realidad. Nos creíamos ricos, y no lo éramos. Presumíamos de haber sobrepasado a Italia, de estar en el grupo de cabeza, y estamos en el de cola. Debemos nuestro bienestar a la generosa ayuda europea, a unas medidas acertadas tomadas por algunos Gobiernos hace ya muchos años y a una coyuntura internacional que nos era casualmente favorable. Pero en vez de aprovecharla para corregir nuestras deficiencias, para trabajar como es debido, para prepararnos para el mundo que se avecinaba, dejamos que siguieran siendo los otros quien inventaran, que los trabajos más duros los hicieran los inmigrantes, mientras nosotros nos dedicábamos a gozar de nuestra recién adquirida modernidad y democracia, sin pensar nadie que ésta significa tanto responsabilidad como libertad.

El resto lo hicieron unos políticos más interesados en la ideología que en la economía, en enriquecerse ellos que en enriquecer el país, en sus partidos que en la nación, en ajustar viejas cuentas que en saldarlas definitivamente, en abrir diferencias (y fosas) que en cerrarlas, y tendrán esa España gélida, inhóspita, gris y amenazadora que aguarda al viajero tras un largo periodo de ausencia.

 

 

lunes, 7 de diciembre de 2009

Chantaje en Vigo

En esta España desmadrada del descerebrado ZP., se obliga a haclar mal, hasta con amenazas judiciales. No ya en las "nacionalidades" que quiere que todo el mundo hable la lengua "vernácula" a la fuerza, sino que, hasta lo que hablamos castellano, debemos hacerlo como dictan las "miembras" del gobierno...

 

Edjunto un artículo de Pérez-Reverte, publicado hoy en la revista XL Semanal, que no tiene desperdicio...

 

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CHANTAJE EN VIGO

 

Patente de corso, por Arturo Pérez-Reverte. XL Semanal, 6 de diciembre de 2009

Vigo. O sea, Galicia. España. Estado moderno –dicho sea lo de Estado con las cautelas oportunas–. Democracia constitucional con supuestos derechos y libertades de cada cual. En mi casa mando yo, resumiendo. Y mi amigo Manolo, que es un ingenuo y se lo cree, necesita cubrir un puesto de auditor. Es una oferta seria y bien remunerada. Así que publica un anuncio en la prensa local: «Se necesita auditor para empresa solvente». Y empieza el circo.

La cosa se encarna en inspectora de Trabajo y Asuntos Sociales, con todas sus letras. Hola, buenas, dice la pava. ¿Cómo es que solicitan ustedes un auditor, y no un auditor o una auditora? Mi amigo, que es hombre culto, conoce las normas de la Real Academia en particular y de la lengua española en general, y no trinca de la corrección política ni de la gilipollez pública, como otros, argumenta que auditor es masculino genérico, y que su uso con carácter neutro engloba el masculino y el femenino desde Cervantes a Vargas Llosa, más o menos. No añade, porque es chico educado y tampoco quiere broncas, que no es asunto suyo, ni de su empresa, que una pandilla de feminazis oportunistas, crecidas por el silencio de los borregos, la ignorancia nacional y la complicidad de una clase política prevaricadora y analfabeta, necesite justificar su negocio de subvenciones e influencias elevando la estupidez a la categoría de norma, y violentando a su conveniencia la lógica natural de un idioma que, aparte de ellas, hablan cuatrocientos millones de personas en todo el mundo. Olvidando, de paso, que la norma no se impone por decreto, sino que son el uso y la sabiduría de la propia lengua hablada y escrita los que crean esa norma; y que las academias, diccionarios, gramáticas y ortografías se limitan a registrar el hecho lingüístico, a fijarlo y a limpiarlo para su común conocimiento y mayor eficacia. Porque no es que, como afirman algunos tontos, las academias sean lentas y vayan detrás de la lengua de la calle. Es que su misión es precisamente ésa: ir detrás, recogiendo la ropa tirada por el suelo, haciendo inventario de ésta y ordenando los armarios.

Pero volvamos a Vigo. A los pocos días de la visita de la inspectora mentada, Manolo recibe un oficio, o diligencia, donde «se requiere a la empresa la subsanación de las ofertas vigentes y la realización de las futuras o bien en términos neutros, o bien referida simultáneamente a trabajadores de ambos sexos». Dicho en corto –aparte la ausencia de coma tras futuras y la falta de concordancia de referida–: o en el futuro pide auditor o auditora, con tres palabras en vez de una, en anuncios que se cobran precisamente por palabras, o deberá atenerse a las consecuencias. Y a mi amigo, claro, se lo llevan los diablos. «O es un chantaje feminista más –se lamenta–, o mi anuncio despista de verdad, y algunas mujeres ignorantes o estúpidas creen que no pueden optar a ese puesto de trabajo. Lo que sería aún más grave. Si lo que tanta idiotez de género ha conseguido es que, al final, una mujer crea que ofrecer un trabajo de auditor es sólo para hombres y no para ella, todo esto es una puñetera mierda.» Etcétera.

El caso es que, resuelto a defender su derecho de anunciarse en correcto castellano, Manolo se pone en contacto con los servicios jurídicos del Ministerio de Igualdad, donde una abogada razonable, competente y muy amable –lo hago constar para los efectos oportunos–, le dice que, con la ley de Igualdad en la mano, la inspectora de Vigo «puede haber creído detectar» discriminación en el anuncio, y que la empresa se expone a una sanción futura si no rectifica. «¿Entonces, la legalidad o ilegalidad de mi anuncio depende de la opinión particular de cualquier funcionario que lo lea, por encima de la Real Academia Española?», pregunta Manolo. «Más o menos», responde la abogada. «¿Y qué pasaría si yo recurriese legalmente, respaldado por informes periciales de lingüistas o académicos?», insiste mi amigo. «Pasaría –es la respuesta– que tal vez ganase usted. Pero eso dependería del juez.»

Es inútil añadir que, ante la perspectiva de un procedimiento judicial de incierto resultado, que iba a costarle más que las dos palabras suplementarias del anuncio, Manolo ha cedido al chantaje, y lo de auditor a secas se lo ha comido con patatas. «Auditor, auditora y auditoro con miembros y miembras», creo que pone ahora. Con mayúsculas. Tampoco está el patio para defensas numantinas. Esto es España, líder de Europa y pasmo de Occidente: el continuo disparate donde la razón vive indefensa y cualquier imbecilidad tiene su asiento. Como dice el pobre Manolo, «lo mismo voy a juicio, colega, me toca una juez feminista y encima me jode vivo». Intento consolarlo diciéndole que peor habría sido, en vez de auditor, necesitar otra cosa. Un albañil, por ejemplo. O albañila.

 

domingo, 6 de diciembre de 2009

Un gobierno insostenible

Dos artículos de la prensa de hoy domingo 6 de diciembre

 

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El naufragio del Gobierno

GERMÁN YANKE - ABC.es - Opinión - Firmas – Domingo 6 diciembre 2009

 

Zapatero ha perdido la capacidad, indudable en su primera legislatura, de colocarse sobre la ola o incluso delante y sortear con habilidad las dificultades. Incluso negando la crisis económica en contra de toda evidencia salió bien parado hasta que se fue viniendo abajo el castillo de naipes sin que se pudieran sostener en pie ni las cartas de menos importancia.

Si antes, para distraer a la opinión pública, hacía de prestidigitador y colocaba el debate en otro lugar, ahora los remedios se le convierten en problemas, incluso mal planteados, como el acuerdo parlamentario para suprimir los crucifijos de los centros escolares que el propio presidente tiene que decir después que no está en su agenda. Si a lo largo de años ha sabido granjearse el apoyo de sectores influyentes para compensar la pérdida de aliento en otros más amplios, ahora se vuelven estas operaciones en su contra: lo que tenía que ser un empeño por proteger la propiedad intelectual se convierte, lamentablemente planteado por la ministra de Cultura, en una rebelión de usuarios de internet. El presidente, entre agotado y desconcertado, tiene que volver a hacer de bombero prometiendo vagamente aclarar lo que haya que aclarar.

Los fuegos artificiales son ya causa de incendios colaterales. La debilidad del Gobierno se nota asimismo en la frecuencia con que deja de lado el papel del lehendakari López en el País Vasco, tan esforzado como importante, por mantener acuerdos con los que ganar un poco de tiempo. El fondo de las desgracias es la economía pero no puede olvidarse el funcionamiento de las instituciones, cuestión en la que es especialmente grave el Tribunal Constitucional y las posibles reacciones políticas a su sentencia sobre el Estatuto de Cataluña por parte de algunos de los socios del Gobierno, incluidos los socialistas catalanes. Frente a la crisis, ni se contiene la sangría del desempleo ni se vislumbra un cambio de tendencia -mucho menos una modificación del sistema productivo porque lo diga el BOE- para cuando, por fin, como si fuese un consuelo, se toque fondo. La vicepresidenta económica, contagiada del optimismo antropológico o de la retórica imperante, dice confiar en que los efectos de la Ley de Economía Sostenible reduzcan el nivel de crecimiento necesario para crear empleo. Suena a explicación tan forzada que, más que tranquilizar, aumenta el pavor.

El desastre y sus riesgos consecuentes pueden verse desde la oposición de dos maneras. Una de ellas, que responde a intereses electorales estratégicos, parece hacerse un lugar en algunos dirigentes del PP como si observaran el descalabro con una sonrisa. Un Gobierno a la deriva y un PSOE incapaz de crítica constructiva o apoyo sólido ante la opinión pública hace que, por primera vez en mucho tiempo, el PP esté no sólo por delante en los sondeos, sino como estimación directa de voto y como preferencia de los votantes más jóvenes. Se diría que basta con ponerse de perfil, subrayar los fallos, y esperar las próximas elecciones para conseguir lo que hace tan poco parecía imposible. Pero hay otra perspectiva, que es la de los ciudadanos, según la cual la gravedad de lo que ocurre exige soluciones alternativas o negociadas que las encuestas no satisfacen. El PP, además, no es sólo una parte de la oposición, una opción minoritaria. Es la única alternancia posible y su responsabilidad incluso, a la postre, la verdadera causa de su éxito electoral es ofrecer soluciones concretas y planes alternativos que generen certidumbre.

 

 

 

 

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Un Gobierno insostenible

JOSÉ MARÍA CARRASCAL - Domingo , 06-12-09 - ABC.es - Opinión - Firmas

 

EL último número de la ministra de Cultura, el presidente y la vicepresidenta primera bate todos los records de descoordinación, improvisación, frivolidad, incapacidad, inestabilidad, cobardía y cinismo, los siete pecados capitales de un Gobierno que ni siquiera acierta ya cuando se equivoca. Que la ministra diga por la mañana que se cerrarán todas las webs que se dedican a descargas ilegales de internet, que por la tarde el presidente, ante la algarabía de los internautas, asegure que no se cerrará ninguna web, y que al día siguiente la vicepresidenta afirme que el presidente no ha desautorizado a la ministra, merece ir al Guinness de desgobierno. ¿A quién le daba razón doña María Teresa, a José Luis o a Ángeles? ¿O se la quitaba a los dos? Vaya usted a saber, como cuando lo del «Alakrana». Cuanta más impresión de coordinación quieren dar, más desbarajuste muestran; cuanta más firmeza aparentan, más clara es su debilidad; cuanto más presumen de eficacia, más meten la pata. Hace un año, el PP estaba solo en el Congreso. Hoy, quien está solo es el Gobierno, con todos los grupos criticándole, aunque alguno le venda sus votos a buen precio para no ser derrotado. Lo que deja aún más evidente su debilidad. Tenemos un Gobierno chantajeable, desde dentro y desde fuera. Ahora sabemos por qué lo primero que hizo la vicepresidenta fue hacer posar a las ministras para Vogue: todo iba a ser apariencia, nada, sustancia.

Nos queda el consuelo de que, esta vez, el gatillazo no se ha quedado en nuevo ridículo, sino que ha tenido una consecuencia positiva: dejar en evidencia esa Ley de Economía Sostenible, que no es economía ni es sostenible, sino decorado, ni siquiera de cartón, sino de papel, que se rompe al primer envite, como acabamos de ver.

¿Qué hacen las descargas de internet en esa nueva ley? Pues lo que el resto de sus componentes: bulto y humo para llenar el globo. El entero mandato de Zapatero ha sido un continuo lanzamiento de globos de colores, que acaban por desinflarse y caen a tierra, con daños más o menos graves: la negociación con ETA, el estatuto catalán, la crisis económica, los secuestros de los piratas, por no hablar de la Alianza de Civilizaciones, que no es un globo, es un dirigible a la deriva. Y cuantos más globos se le vienen abajo, más arrecia su sectarismo. Ya que no puede hacer una política verdaderamente social, demostrar al menos que a progresista no le gana nadie: matrimonios homosexuales, aborto, crucifijos, ¿será el puente de la Inmaculada Constitución el próximo en caer, por incluir a la Virgen? No creo, pues con las fiestas, como con los internautas, no se juega. Los parados pueden esperar, el progresismo, no. Lo malo es que el progresismo no da de comer. Yo diría que el verdadero progresismo es el que quita el hambre. Pero es que yo soy un reaccionario.

 

 

jueves, 3 de diciembre de 2009

Nuestra Gran Timonel forofo

Es posible que, las generaciones futuras, puedan resumir los conceptos de: Ignorante, mal educado, irresponsable, etc. en una sola sigla: ZP.

Adjunto el artículo publicado hoy en la sección de Opinión de ABC, por Hermann Tertsch, con el vergonzoso episodio de un descerebrado haciendo quedar mal a toda España internacionalmente y ganándose a pulso el cabreo del Rey...

 

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Nuestro gran timonel forofo

HERMANN TERTSCH - Jueves, 03-12-09 - ABC.es - Opinión - Firmas

 

YA saben todos Ustedes que una de las herencias pesadas que les dejamos nosotros los españoles a los latinoamericanos es nuestra puñetera manía de la impuntualidad. Ni Carlos I de España y V de Alemania, ni su hijo Felipe II, con todo su rigor extremo en tantas cosas, lograron generar cierto respeto por el horario establecido y pactado previamente entre nosotros. Esta especie de relajación ya no es exclusivamente española y latina. Conozco a nietos de Junckers prusianos, aquellos hidalgos de las tierras más orientales de la antigua Alemania que llegan a las citas con media hora de retraso y sin el menor remordimiento. Sus abuelos quizás no los hubieran fusilado por ello, pero les habrían retirado la palabra durante décadas y quizás también la herencia. Pero les voy a hablar de un caso muy peculiar que nos afecta a todos. Porque todos hicimos alarde de grosería, zafiedad y mal comportamiento el pasado domingo, por delegación en ese presidente del Gobierno que una mayoría de todos Ustedes votó de nuevo para el cargo el año pasado a pesar de ser hoy probablemente el mayor fiasco de liderazgo en Europa y sin duda el dirigente que más daño en menos tiempo ha hecho en tiempos de paz en este continente desde que la memoria nos responde. El pasado domingo, el comienzo del acto inaugural de la Cumbre Iberoamericana en Estoril estaba previsto a las ocho de la tarde. Lo dicho, ya sabemos que algunos de nuestros hermanos latinoamericanos tienen nuestros genes de impuntualidad. Varios llegaron diez minutos tarde. Alguno incluso alcanzó a abusar de ese cuarto de hora que se dice de cortesía por cuestiones de tráfico, que no tiene ninguna excusa cuando los que han de moverse son personas con escoltas, policía de tráfico abriendo paso y muchas veces calles cerradas para evitar contratiempos. La cosa es que a las ocho y cuarto estaba toda la Cumbre Iberoamericana reunida y sólo faltaba una delegación. Esa delegación era la española. El Rey estaba perfectamente preparado y esperando a la delegación una hora antes. Y fue cogiendo un muy considerable cabreo cuando comprobó que el tiempo se echaba encima y que no había noticia de la delegación gubernamental que preside, como no puede ser de otra manera, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Éste no es nieto de un Juncker prusiano, sino de un abuelo franquista y otro que, por haber participado en la represión de la revolución de Asturias, se equivocó de lado a la hora de decidirse con quién estar en los primeros días del levantamiento franquista. Se entregó al bando de Franco en León cuando podía haberse ido libre y directamente a las filas republicanas. Pensaba que estaba más seguro con los alzados en armas. No fue así y lo ejecutaron. Lo que no quiere decir en absoluto que no hubiera corrido la misma suerte en el otro bando. En todo caso, ni su abuelo franquista, del que nunca habla y que era quien le compraba las chuches de pequeño, ni el capitán Lozano, el abuelo del que presume y nunca conoció, le pudieron enseñar puntualidad y respeto a su propio cargo y a las instituciones democráticas. Ni siquiera al Rey. Porque el Rey no puede llegar a un acto antes que su primer ministro. Y por eso, cuando todos los puntuales e impuntuales latinoamericanos y los anfitriones portugueses estaban hartos de esperar y el Rey de España con un enfado monumental, se supo cuál era la razón de tan dolorosa espera. El señor Rodríguez Zapatero había dicho a su corte que él no se movía hacia la inauguración de la cumbre hasta que se pitara el final del partido entre el Barcelona Club de Fútbol y el Real Madrid que se estaba retransmitiendo en esos momentos. El Rey le estuvo esperando tres cuartos de hora y los otros participantes un poco más. Nadie sospecha que si hubieran estado presentes el dictador de Cuba o el caudillo de Venezuela, ambos ausentes, hubiera llegado antes Zapatero. Fue sencillamente la gesta de un culé.