sábado, 3 de mayo de 2014

Fanny Guzmán



Fanny Guzmán

Minúsculo homenaje a una gran mujer
No tengo ni puñetera idea de cómo acabará este experimento de escribir algo en grupo. Pero sí estoy seguro de que ese grupo está compuesto de personas excepcionales. Algunas con gran trayectoria profesional y editorial, que trabajan en silencio por el grupo. Y hasta ahora se portan de forma totalmente discreta y moderada.
Pero entre todas ellas, destaca Fanny por su personalidad exuberante y, como dice ella misma, hiperactiva. No es nada excepcional, profesional o literariamente hablando, ni ella lo pretende, pero tiene una vitalidad y una actividad explosiva que, tendremos que tener cuidado de que no sea contagiosa. No vaya a ser que nos volvamos como ella… Aunque a lo mejor sería una suerte para nosotros.
A veces, leo alguno de sus correos y la veo en las fotos, y me daría ganas de abrazarla… Luego sale mi angelito custodio y me dice al oído: ¡Cuidado con lo que dices, que tú eres un vejestorio y ella una respetable señora! ¡A ver si de pronto surgen interpretaciones torcidas y empiezan las habladurías! ¡Menos mal que, dadas las circunstancias, lo normal es que no la conozcas personalmente jamás!
Y lo curioso es, que si estuviera al lado de ella, lo más probable es que saliera corriendo, porque si habla como escribe, es posible que no le deje a su interlocutor meter una palabra ni de canto. Me recuerda a una compañera del Grupo en Madrid, gallega y pequeñita que, cuando le hablamos en las reuniones de Junta Directiva, empieza a contestar, antes de que su interlocutor termine la frase que le está diciendo. Por eso le repito cada dos por tres: Es mentira, esa frase de que: “Hablando se entiende la gente”. La gente se entiende “Escuchando”… Pero bueno, esa es otra historia.
Supongo que Fanny, como buena vendedora habrá aprendido a escuchar a sus clientes, e incluso, a decirles lo que ellos quieren oír, para que le compren lo que en ese momento esté vendiendo. Porque parece que, además de escribir, hacer fotos, arreglos florales, cuidar de su hija y conducir su coche por esa interminables carreteras de USA, vende libros, o más cosas además de flores…
El que Fanny escriba bien y fluido, salvo algunos pequeños detallitos o errores, que quizá no son ni de gramática, sino de “dedo”, en realidad no me llama la atención, porque en Colombia se le da mucha importancia al idioma y a la expresión verbal, así que es presumible deducir que eso lo aprendió allí, desde pequeña. Muchas veces me da alipori, o vergüenza ajena, cuando veo a un envarado político español hablando en televisión y haciendo miles de pausas o muletillas de: Eh… bueno… eh… En cambio, más de una vez le he hecho notar a mis amigos de Madrid, la fluidez con que hablan, no ya los políticos, sino una humilde mujer del pueblo, que sacan en la televisión porque ha habido cualquier catástrofe en Colombia y la mujer, con un traje raído y delante de una chabola de madera, explica lo que le preguntan con una facilidad expresiva que ya quisieran muchos “doctores”… Que es como nos llaman en Colombia, a cualquier chisgarabís que tengamos un título universitario. (Estaba “podrido” que dicen los argentinos, de la palabrita “doctor”, cando vivía allí).
Otra de las cosas admirables de Fanny es, que cuando se pone a escribir mensajes, lo hace con una naturalidad impresionante. Hilvanando unas ideas con otras, en textos largos pero que se leen con placer. Me he puesto a convertir a Word algunos de sus mensajes y pasan de 1.000 palabras. Uno de los últimos tenía más de 1.300 y otro anterior, más de 1.800. Lo que quiere decir que, el problema para escribir su capítulo de la novela, sólo le representará sentarse un par de ratos que le queden más o menos libres de sus múltiples ocupaciones y… ¡Ya! En un pis pas, que dicen en su tierra natal.
Y hablando de su tierra natal. Me dijo que es de Manizales, pero por lo que yo conozco, no se parece en nada a la gente de allí, quizá por los muchos avatares que le ha tocado sufrir y los años que ha pasado fuera. La gente que yo conocí de Manizales, en sus capas altas, suelen ser gente un tanto estirada y como con mucha tradición española, pero que quieren mantener un poco como en el siglo XIX. Hacen una Feria anual, donde hay importantes corridas de toros y algunas mujeres se visten (o vestían), con mantilla y peineta como en las grandes fiestas tradicionales de España. En esa región se hace también una Romería del Rocío, como la que se celebra en Huelva, precisamente en estas fechas de mayo. Tienen mucha influencia “paisa” que es como se llaman los antioqueños, que es el departamento vecino, pero todo el tema de la vestimenta y demás, ayuda porque la ciudad está encaramada en la cordillera central de los Andes colombianos que, como se sabe, en Colombia se abren en tres cordilleras, por lo tanto el clima es más bien frio, y ayuda a vestirse con ropa más “formal” que en otros sitios. Tiene cerca de la ciudad el Nevado del Ruiz, que es un volcán normalmente inactivo y cubierto de nieve perpetua, pero cuando entró en actividad, se fundió la nieve, que se convirtió en lodo y arrasó el pueblo de Armero, donde todos vimos a aquella niña atrapada en el agua, que nadie fue capaz de salvar en varios días… Como un aviso de lo insignificantes que somos ante la Naturaleza.
Por todo eso, cuando leo los escritos de Fanny, no me la figuro como una de esas estiradas señoras manizaleñas, que se creen “hijas de mejor mama”, que dicen allí. Sino más bien como si fuera caleña, rumbera, alegre, abierta y cosmopolita, como suele ser la gente de “tierra caliente”.
Cali, donde viví tantos años, es la capital del Valle del Cauca, que es efectivamente un valle de 50 Km. de ancho por 200 de largo, entre las cordilleras central y occidental, con un clima templado… (Muy caliente para mi gusto), donde parece que la finalidad de la vida fuera bailar y beber. Ahora hasta hacen un festival de “salsa” que no es, ni mucho menos, una música colombiana, pero que allí se está imponiendo como si fuera autóctona. Hacen también la Feria de la Caña en diciembre, con corridas de toros importantes y… bailan, bailan y bailan.
No sé por qué razón, cuando leo los escritos de Fanny o veo sus fotos, instintivamente la sitúo en Cali, pero… Sea como sea, ojalá los dioses en que ella crea, sean los que sean, la conserven así, con esa vitalidad y esa forma de ser tan especial, por muchos, muchos años.
Enrique Gutiérrez y Simón
3 de mayo de 2014

domingo, 20 de abril de 2014

Gabo, lector



Gabo lector

Todo el mundo sabe que Gabriel García Márquez era un gran escritor, pero quizá no todo el mundo se ha dado cuenta de que era un gran lector. En realidad no puede ser de otra forma, porque no se puede llegar a ser escritor, del nivel a que se llegue, sin ser un buen lector. O como se dice: No hay ascensor para el éxito. Tienes que tomar las escaleras.
Gabo leyó sin parar durante toda su vida, desde los clásicos griegos a los grandes maestros europeos, (Kafka, Virginia Wolf) norteamericanos (Faulkner Hemingway) e iberoamericanos. (Borges, Rulfo, Vargas Llosa y el montón de compatriotas, escritores ilustres que tenía ahí a la mano) Pero además tuvo el privilegio de vivir sus primeros años en casa de sus abuelos, que eran grandes narradores de cuentos, fábulas o historietas diversas, con lo que también fue un gran “lector oral”, si es que se puede decir así. Todos pudimos ver en vivo y en directo, cómo ensalzaba a “su maestro Faulkner” en el mismo momento de recibir el Nobel de Literatura.
Dijo alguna vez: “Describe bien tu aldea y serás universal”. Y tomando la palabra por obra, no sólo describió bien su aldea, Aracataca, sino que la creó dándole un nombre nuevo: “Macondo”, que hoy indiscutiblemente es universal.
Además tuvo la suerte de vivir unos años en París, siendo aún joven, con lo que sus horizontes literarios se ampliaron aún más, en lo que en esos años era la Capital de la Cultura. Aunque no tuviera en ese tiempo ni la fama ni el dinero que alcanzó después. Pero eso a los artistas nunca les ha representado un obstáculo insalvable. Se cuenta incluso que, su obra “El coronel no tiene quién le escriba”, refleja en realidad sus paseos a la oficina de correos, a ver si ya le había llegado la carta con la remesa del pago de su trabajo como corresponsal de El Espectador en Europa.
Algunos dicen: Para escribir bien, no es necesario leer antes El Quijote, porque Cervantes no lo había leído cuando lo escribió… Pero la realidad es, que Cervantes no sólo había leído todo lo que se podía leer en su época, (Cita libros sin parar en el mismo Quijote), sino que vivió en Madrid en lo que hoy llamamos “El Barrio de las Letras”, a pocos pasos de donde vivían contemporáneos como Quevedo, Góngora, Lope de Vega y una larga lista de españoles que, se leían unos a otros diariamente y se zaherían en versos y artículos entre ellos, como es costumbre inveterada entre nosotros, hasta el extremo de que, Quevedo, para decir que Góngora era judío, (que en esa época era un gran pecado), le amenazó con untar sus propias obras con tocino, para que no pudiera tocarlas. Y tampoco un hombre de la talla de Lope, que además era clérigo, se recató de tomarle el pelo a Cervantes, al considerarlo un poeta de baja calidad…
Todos estos personajes, que representan el “Siglo de Oro” español, compartieron además la Universidad Complutense, en la actual Alcalá de Henares, que junto con la de Salamanca eran dos de los faros del saber europeo, que en esos años, era como decir mundial…
También Gabo tuvo sus diferencias con sus colegas iberoamericanos y no se libró de alguna puya de Borges y algunos otros, lo que no es más que la grandeza y miseria de la estirpe española. Pero en general, tuvo la fortuna de gozar de la amistad de personajes de talla universal, como Obregón, Botero, Álvaro Mutis o Fidel Castro, que aparte su vida política, no es precisamente un iletrado. Y todo esto es otra forma de leer oral… De leer la vida.
Ahora, según algunos agoreros, los jóvenes no leen y cuando lo hacen es en los modernos teléfonos multiuso, donde se comunican en un idioma críptico sin vocales y como jeroglíficos egipcios. Pero otros como el suscrito, no estamos de acuerdo. Basta salir a la calle o viajar en transportes públicos, para ver muchos jóvenes enfrascados en libros impresos o digitales. Lo que nos alimenta la esperanza de que, de esos lectores, podrán sin duda salir más y mejores escritores.  
Enrique Gutiérrez y Simón
orbepress2000@gmail.com
Madrid, abril 2014

domingo, 6 de abril de 2014

La injusta justicia



La injusta justicia
Como sabréis los que vivís fuera de España, aquí tenemos una llamada “justicia” que parece tomada de las películas ce Cantinflas. Los jueces se clasifican ellos mismos de “conservadores” y “progresistas”, con curiosos efectos: Son conservadores los que son partidarios de cambios y evolución y progresistas los que no quieren que progrese nada y dejar todo como ha sido siempre…

En general, se puede decir que han hecho una carrera con el fin de dormir la siesta en sus despachos, porque esto es una costumbre muy española, como es de público conocimiento. Así se explica que, cuando los controladores aéreos paralizaron el País y dejaron volando miles de aviones y en tierra a cientos de miles de pasajeros, se haya determinado que se inicie un proceso con la investigación correspondiente, porque aquello fue una sedición que atentaba contra la Nación misma, pero… ¡Al cabo de cuatro años! Ahora, esperaremos el desarrollo de todo este proceso y, si algún día se termina, esperemos que alguno de esos controladores esté todavía vivo, para pedirles responsabilidades…

Por otra parte, nuestros ex simios jueces, encabezados principalmente por un tal Garzón, que ahora se ha ido a “Hacer las Américas”, han tomado la costumbre de activar algunos casos, si eso les da publicidad en los medios, o guardarlos en el cajón indefinidamente si ahora no toca salir en los titulares. Este individuo consideraba que los crímenes de estado llamados GAL, no eran importantes si el partido que gobernaba y los había cometido le nombraba ministro, pero que eran importantísimos, cuando ese nombramiento se le negó.

Y en esa línea de pensamiento siguen sus discípulos: Si una multitud enfurecida se pone a gritar a las puertas de una casa particular, cortando el tráfico de la calle y amedrentando a sus habitantes, niños pequeños incluidos, el juez correspondiente pregunta primero: ¿De qué partido son sus habitantes?. Porque si son de su mismo partido, eso es una asonada y unas amenazas intolerables, pero si son del partido contrario, eso, no es más que la libertad de expresión de la turba.

Algún otro, determina que a una mujer no la violaron, porque llevaba unos pantalones vaqueros muy ajustados, que tuvo que quitárselos ella misma necesariamente, luego, el sexo fue consentido… El que el violador le tuviera puesto un cuchillo en la garganta, parece que era un tema sin importancia, que no elimina el hecho de que ella se quitó los pantalones… Todavía no hemos llegado a decir que el pago de un rescate para un secuestrado, es una donación voluntaria, pero no os preocupéis, que todo se andará…

A continuación la carta que una mujer le envía a uno de estos ex simios jueces…
++++++++

Carta de una zorra

Semántica interpretada

   Como algunos de vosotros sabréis a estas alturas, el que fue juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ha dictado una sentencia en la que afirma: Que llamar "zorra" a una mujer no es delito, ni falta, ni nada, porque quien usa ese adjetivo en realidad lo que quiere decir es que dicha mujer es astuta y sagaz. En base a ello, he aquí el escrito que le ha remitido una ciudadana…

"Estimado juez Del Olmo: Espero que al recibo de la presente esté usted bien de salud y con las neuronas en perfecto estado de alerta como es habitual en Su Señoría.

El motivo de esta misiva no es otro que el de solicitarle amparo judicial ante una injusticia cometida en la persona de mi tía abuela Felicitas y que me tiene un tanto preocupada. Paso a exponerle los hechos: Esta mañana mi tía abuela Felicitas y servidora nos hemos cruzado en el garaje con un sujeto bastante cafre que goza de una merecida impopularidad entre la comunidad de vecinos. Animada por la última sentencia de su cosecha, que le ha hecho comprender la utilidad de la palabra como vehículo para limar asperezas, y echando mano a la riqueza semántica de nuestra querida lengua española, mi querida tía abuela, mujer locuaz donde las haya, le ha saludado con un jovial "que te den, cabrito".

Se ha puesto como un energúmeno, oiga. De poco me ha servido explicarle que la buena de mi tía abuela lo decía en el sentido de alabar sus grandes dotes como trepador de riscos, y que en estas épocas de recortes a espuertas, desear a alguien que le den algo es la expresión de un deseo de buena voluntad.

El sujeto, entre espumarajos, nos ha soltado unos cuantos vocablos, que no sé si eran insultos o piropos porque no ha especificado a cuál de sus múltiples acepciones se refería, y ha enfilado hacia la comisaría más cercana haciendo oídos sordos a mis razonamientos, que no son otros que los suyos de usted, y a los de mi tía abuela, que le despedía señalando hacia arriba con el dedo corazón de su mano derecha con la evidente intención de saber hacia dónde soplaba el viento.

Como tengo la esperanza de que la denuncia que sin duda está intentando colocar esa hiena -en el sentido de que es un hombre de sonrisa fácil- llegue en algún momento a sus manos, le ruego, por favor, que intente mediar en este asunto explicándole al asno -expresado con la intención de destacar que es hombre tozudo, a la par que trabajador- de mi vecino lo de que las palabras no siempre significan lo que significan, y le muestre de primera mano esa magnífica sentencia suya en la que determina que llamar zorra a una mujer es asumible siempre y cuando se diga en su acepción de mujer astuta.
Sé que es usted un porcino -dicho con el ánimo de remarcar que todo en su señoría son recursos aprovechables- y que como tal, pondrá todo lo que esté de su mano para que mi vecino y otros carroñeros como él -dicho en el sentido de que son personas que se comen los filetes una vez muerta la vaca - entren por el aro y comprendan que basta un poco de buena voluntad, como la de mi tía abuela Felicitas, para transformar las agrias discusiones a gritos en educados intercambios de descripciones, tal y como determina usted en su sentencia, convirtiendo así el mundo en un lugar mucho más agradable. Sin más, y agradeciéndole de antemano su atención, se despide atentamente, una víbora (evidentemente, en el sentido de ponerme a sus pies), enviándole mis más respetuosos saludos a las zorras de su esposa y madre


viernes, 4 de abril de 2014

Maestros



Maestros

Creo que la palabra “maestro”, es una de las más importantes de nuestra lengua. Tanto en el sentido que se le daba antes a “maestro de escuela”, aquel que enseñaba todas las materias, con un solo libro que se llamaba “enciclopedia” y que tenía un sentido completo de lo que debiera ser “educación”. No sólo para enseñar cosas, sino para “formar” personas. Como también en el sentido de, alto conocedor de una materia: Maestro albañil, maestro carpintero, músico, pintor o cualquiera de las artes o artesanías.
En cuanto a la literatura, veo dos aspectos importantes para adjudicar ese título a un autor: Aquel que nos deleita con la “forma” de escribir, ágil y ligera que nos “engancha” y nos hace desear no parar de leer hasta terminar el libro, en el que caen de lleno los poetas en verso y prosa, porque manejan la “música” de la escritura y, los que transmiten una serie de conceptos y valores que, nos quedan grabados en nuestra memoria para siempre.
En mi caso, recuerdo perfectamente párrafos enteros de libros que leí hace ya muchas décadas y conceptos que me quedaron grabados y forman parte importante de mi vida y personalidad, como supongo que le ocurre a cualquiera que haya leído algunos libros… escritos por maestros.

domingo, 30 de marzo de 2014

Educación y pasotismo



Educación y pasotismo

Creo que todos los participantes estamos de acuerdo, aunque les demos enfoques con pequeños matices al tema, que al fin y al cabo, es el más importante de toda la humanidad. La Educación, entendida como una serie de conocimientos de lo que ya sabe esa humanidad, pero basada en unos valores y con un entrenamiento para pensar e imaginar, es lo que ha producido todo el progreso. Sólo las personas que usan su imaginación, su pensamiento y creatividad para dar un paso más a lo aprendido de otros, consiguen que la humanidad avance.
En España, creo que hemos caído en una especie de pozo de apatía, con unas leyes que han querido igualar a todos por lo bajo y desposeyendo a los profesores de la autoridad y respeto que tenían y merecen, lo que ha ido produciendo una especie de “pasotismo”, donde todo da igual.
Un hecho real, ocurrido en una Facultad de la Complutense en Madrid.
A los alumnos de esa facultad, les encarga el profesor hacer un trabajo. Una de las alumnas consulta el tema y sugieren demostrar un error que aparece en muchos libros técnicos de su ramo.
Se prepara el trabajo y se hacen una serie de fotografías con las explicaciones correspondientes sobre el tema.
El profesor, al recibir el trabajo, monta en cólera y le dice a la alumna con malos modos que: ¿Cómo se atreve ella a contradecir los libros técnicos?
La alumna vuelve casi llorando al que le aconsejó hacer el trabajo y… lógicamente recibe el consejo de que, le diga al profesor que perdone el error, que ella se había equivocado, etc.
Este profesor, seguirá impartiendo su ignorancia y su ceguera a todo alumno que tenga la desgracia de caer en sus manos, ya que el trabajo presentado tenía pruebas fehacientes de lo que exponía, pero… Es que pensar da un dolor de cabeza insoportable… Para algunos.
¿Qué habría hecho un profesor normal en cualquier otro lugar que no fuera esta tierra de “pasotas”? Probablemente, haber captado inmediatamente que era una idea digna de estudiarse, e incluso haber formado un equipo de estudiantes para desarrollar el tema y luego firmarlo él, como director del equipo que descubrió el error en los libros. Pero… eso es lo que suele hacerse por otras latitudes.
Naturalmente que España también produce desde siempre profesores eminentísimos y alumnos esforzados que destacan a nivel mundial, pero por eso los unos se van a países donde se fomenta la investigación y los otros consiguen empleos bien remunerados, como investigadores o profesionales de su ramo… pero fuera.
Se sabe y se comenta frecuentemente que, muchos licenciados de enfermería y muchas otras profesiones formados en España, consiguen fácilmente puestos en otros países de Europa, pero generalmente ha sido por su esfuerzo personal, ya que, las universidades españolas, después de haber sido referentes mundiales, han caído a niveles inferiores a países que llamamos “en desarrollo”. Mientras que en USA, donde se fomenta la investigación en la misma universidad y la relación directa con la industria de cada ramo, va tomando la delantera en el mundo.
Parece que algo así es lo que pretende el proyecto Bolonia, pero ya tiene opositores frontales, antes de que ese proyecto acabe de definirse y por supuesto, antes de que sus opositores lo hayan leído siquiera…
Y sobre las becas, parece que se tomara como si fueran una limosna que hay que dar a los menos favorecidos… Mi opinión es, que son un estímulo para fomentar el esfuerzo y afán de superación. Si los que las reciben son de una clase social u otra, debiera ser absolutamente irrelevante, pero sí fundamental que se esforzaran en busca de la excelencia siempre. O sea, que fueran una élite. No social ni económica o de un partido político u otro, sino una élite intelectual, puntera de la nación.
Se ha publicado que, España es uno de los países de Europa que más dinero gasta en cada alumno. Así que la pregunta para dejar en el aire es: ¿Cómo se administra ese dinero?